Bienvenidos a 666 Cuentos de Terror

Atención

La Segunda Temporada del Blog ya ha comenzado!!
Si eres nuevo aquí, te cuento que todas las historias publicadas en este blog fueron escritas por mí y están bajo derecho de copyright. Asimismo, te recomiendo que empieces por los cuentos más cortos y fáciles de leer. He aquí un listado orientativo:


♠ "Muñeca Maldita"

Si te gustan las historias y no quieres perderte ninguna, puedes hacerte suscriptor del blog, es rápido y gratis. Simplemente rellena el siguiente formulario y sigue los pasos que te iré indicando.


Mis Nuevos Cuentos de Terror en Tu Correo:

* indicates required




Si quieres saber más de mí, clic en el siguiente enlace:
Biografía del Autor

¡¡  Muchas gracias por visitar www.666cuentosdeterror.com  !!

Atte: Mauro Croche

Para los alumnos y profesores que utilizan este Blog...

Hola, chicos. Sé que muchos de ustedes utilizan mis cuentos para leerlos y trabajarlos en clase, cosa que me pone muy contento, porque le da una significancia especial a los relatos que escribo. Me encantaría que me digan de qué escuela son, de qué ciudad y país, y qué cuentos utilizaron para trabajarlos en el aula. Pueden poner el comentario debajo de esta entrada, o escribirme a maurocroche@gmail.com, ¡les estaría muy agradecido! Un abrazo y buenos estudios...

Cuento de Terror 69: "Un Lugar Terrorífico"


UN LUGAR TERRORÍFICO
de Mauro Croche




PRIMERA PARTE: 
“¡Gracias por utilizar GPS Shini Gami!”



HACÍA RATO que viajaban por la carretera provincial 21, recorriendo amplias zonas de terrenos descampados y áridos. Durante el trayecto habían escuchado algunos viejos cedés de AC/DC y Nirvana, y luego hablaron un poco, sobre todo de la vida siempre turbulenta de Martín, pero luego cayó sobre ellos un silencio lacónico, amodorrado, que pareció solidificarse con la llegada de la noche. A eso de las nueve, Horacio preguntó por primera vez a dónde se dirigían, y Martín le respondió con una frasecita que, con su posterior repetición, comenzó a sonar como un mal chiste: “El GPS lo dirá”.
Horacio reacomodó su grueso cuerpo sobre el asiento de acompañante y lo miró.
-¿Qué dijiste?
-Eso: que el GPS nos dirá a dónde tenemos que ir- respondió Martín, la mirada atenta en la ruta.
-Es una broma, ¿no?
Martín, como toda respuesta, dio un golpecito al aparato de GPS ubicado sobre el tablero de instrumentos. Era un GPS de siete pulgadas que había comprado hacía algún tiempo, en una de esas tiendas online chinas. Parecía un capricho más que otra cosa, porque Martín no era dado a realizar viajes largos. Pero como era el dinero de Martín, Horacio no había dicho nada al respecto.
-Ajá- dijo Horacio, decidido a no dejarse tomar el pelo-. Ya lo entendí. Es otra de tus estúpidas e incomprensibles bromas. Como cuando te disfrazaste de Papá Noel en esa fiesta para chicos y comenzaste a repartir envoltorios vacíos de caramelos. Nadie reía excepto vos. Es algo así, ¿no?
Pero Martín, al parecer decidido a jugar de misterioso esa noche, se rascó la punta de la nariz y siguió manejando sin decir palabra.
-Ajá- repitió Horacio-. Es otra de tus pendejadas, sí.
Recordó que esa misma tarde Martín lo había llamado para preguntarle si tenía algo que hacer. Horacio, que se encontraba recostado en el sillón jugando a la Play, aburrido como Dios al séptimo día, había contestado que no, que excepto ordenar un poco su habitación y sacar a pasear al perro, su agenda estaba vacía durante los siguientes, digamos, tres meses. “Entonces preparate, porque en una hora paso a buscarte”. No hizo falta decir nada más. Martín era un tipo hermético y parco, pero tenía buenas ideas a la hora de divertirse. Y Horacio confiaba ciegamente en él: después de todo, eran amigos desde la primaria. Pero ahora, ahora que habían manejado durante más de dos horas y media sin que Martín soltara prenda sobre sus planes, ahora que había caído la noche y la ruta no era más que una interminable franja de oscuridad que se perdía unos veinte metros más adelante (hasta donde alcanzaban los faros), Horacio había comenzado a impacientarse.
Continuaron andando, sin decir palabra, cada uno concentrado en sus propios sentimientos. El estado de la ruta a esas alturas no era muy bueno, y cada tanto Martín tenía que maniobrar para no terminar hundido dentro de algún pozo. Cinco kilómetros más adelante, en medio de un malhumorado silencio, la voz robótica del GPS habló, sobresaltándolo a ambos. Era la primera vez que decía algo en mucho tiempo, y había algo en el tono de la grabación que hizo que Horacio torciera el labio en un gesto de desagrado. Era como si la voz… se estuviera burlando de ellos. Se imaginó al tipo que había realizado la grabación, aguantando la risa por algo que nadie excepto él lograría comprender. ¿Realmente había sonado así, o lo había imaginado? 

Video-Cuento: "Omy"

No sé que tendrá mi cuento "Las primeras palabras del bebé", publicado allá por agosto o septiembre del 2013, que hace que sea reversionado una y otra vez por los youtubers. Creo que ésta es la versión 7 u 8... de las que yo conozco. En todo caso, es una versión muy interesante de los chicos de "The Anormal". ¡A subir el volumen y a disfrutarla!

Reseña: "Desierto Infernal", de Jorge Leal

Una novela de supervivencia, terror y aventura

Quizás los lectores más antiguos de este sitio recuerden al escritor uruguayo Jorge Leal, quien solía publicar en un blog con temática de cuentos de terror cortos. Jorge escribió y publicó muchos años en su blog, hasta que un día se cansó de que le copiaran los cuentos sin citarlo (o directamente se los atribuyeran como propios) y decidió cerrarlo. Supongo que debió ser una decisión difícil, pues su sitio tenía muchos visitantes y ocupaba una posición privilegiada en los buscadores, pero es algo que también entiendo perfectamente.

Pues bien, el hecho de que haya cerrado su blog no significa que haya dejado de escribir, y esto lo demuestra su libro recientemente publicado en Amazon, “Desierto Infernal”.

Debo admitir que, cuando me enteré de que estaba escribiendo una novela, hubo una parte de mí que tuvo sus dudas. Y no es que dudara de la capacidad de Jorge, sino que su estilo –por lo que había podido inferir a través de sus relatos publicados-, parecía encajar más bien en el de los cuentos muy cortos, de no más de mil o mil quinientas palabras. Cuando la historia es más larga se requiere de otro tipo de aliento, algo así como el de una carrera de resistencia, en donde el desafío no es tanto llegar primero, sino, simplemente, llegar. Y, en ese sentido, Jorge me ha sorprendido gratamente. De alguna forma, ha logrado reinventarse sin abandonar su impronta (impronta que, creo yo, bebe constantemente de ese perpetuo formador de escritores que es Horacio Quiroga), y el resultado es una novela muy entretenida, escrita de manera eficaz, que puede ser leída en una o dos horas y que deja una buena sensación al finalizar sus páginas.

¿Y de qué trata la novela? Bien, no contaré demasiado el argumento (nunca le vi sentido a hacer eso), pero sí diré que es una historia de supervivencia, de la lucha del hombre contra la naturaleza o, lo que es lo mismo, contra sí mismo. La misma naturaleza ocupa aquí un lugar preponderante, no sólo por las acertadas y en ocasiones bellas descripciones que se hacen de la misma, sino porque tiene una parte activa del relato, es un personaje más, que interactúa con el protagonista (un aventurero uruguayo llamado Francisco) y en ocasiones lo transforma y lo enriquece. Porque, como bien dice el autor, “las cosas que nos hacen preocuparnos en la vida diaria, en la naturaleza pierden todo su peso y apenas permanecen como un recuerdo lejano y absurdo”. Hay en el medio una maravillosa y sorprendente historia de terror, algo de acción y suspenso, y mucha, pero mucha aventura.

En cuanto a las partes negativas que creí encontrar, están relacionadas más con la forma que con el contenido. Por ejemplo: la ausencia total de los datos personales del autor en alguna nota final, o la imposibilidad de encontrar el índice si estás leyendo la historia desde un celular, como fue mi caso.

En resumen, se trata de una muy buena novela que se lee de un tirón, que no decae en ningún momento y augura un futuro promisorio del autor en su nueva etapa como novelista. Viene únicamente en forma digital, es decir que hay que contar con una tablet, celular o PC para poder leerla. Está disponible en Amazon (*) a un precio de ganga: un dólar (¡sí, un dólar!). Por ese costo no lo pensé mucho y me hice de un ejemplar, y espero que haya muchos otros lectores que le den una oportunidad, porque la novela bien lo merece.

Pueden comprar la novela a través de los siguientes links:

Para residentes en España:

Para residentes en México:

Para el resto del mundo:


(*) Amazon es la plataforma de venta de libros online más grande del mundo, con millones de clientes por día. Es un sitio completamente seguro y de gran trayectoria a nivel mundial. Para comprar en el sitio, hay que registrarse por única vez, poniendo email y nombre, y luego se puede abonar con tarjeta de crédito o saldo de Paypal, entre otras opciones.

Para los que me leen siempre

Por diversas razones que no vienen a cuento, sólo podré publicar una o dos historias por mes, por lo que les ruego a todos aquellos que siguen mi trabajo que tengan un poquito de paciencia. Para su comodidad, si quieren que les avise por email cada vez que publique algo nuevo, simplemente rellenen el formulario de suscripción que está arriba en la primera entrada (o en la columna de la derecha si están usando la PC), y yo me comprometo a enviarles la información correspondiente en el momento indicado.
Bueno, gracias por su comprensión, y espero que tengan un gran, GRAN, fin de semana :)
Un abrazo.
Atte: Mauro Croche

CDT 68: "Noche de Reencuentro"

Pamela estaba espléndida, asombrosa.
      Y él se sentía afortunado de acompañarla esa noche.
      Hacía quince años que no se veían. Eran antiguos compañeros de la secundaria; Pamela lo había contactado a través del Facebook.
     Al principio, a Marcelo le había chocado un poco este acercamiento, esos mensajes de una Pamela irreconocible que se manifestaba ansiosa por el reencuentro. Pero, después de todo, ¿no era así como se contactaban a los viejos compañeros hoy en día?
      Y es que hacía años que no pensaba en ella. De hecho, ni siquiera recordaba su nombre. Había tenido que buscar en la foto del anuario para ubicarla en su memoria. Pamela, claro. Había sido una chica regordeta, no gorda sino regordeta, que siempre se sentaba en las primeras filas, como toda buena estudiante que se precie de tal. No hablaba mucho, aunque era simpática; al menos, eso era lo que él recordaba de aquellas épocas. ¿Pero por qué lo había contactado a él, justo a él, después de tantos años de olvido? ¿Y por qué en este momento? No podía sacarse estas preguntas de la cabeza, sobre todo la última: porque daba la impresión de que Pame había adivinado el momento indicado para charlar con él. Marcelo venía de una dura separación con su mujer, y aún se encontraba sumergido en una profunda depresión, en la cual no hacía otra cosa que rememorar los tiempos antiguos y acariciar la cruz que colgaba de su cuello, que antes había estado en el de su mujer. Y ver a Pamela, a la sorprendente y espléndida Pamela, fue como encontrar una flor en un desierto. Era una metáfora cursi, lo sabía, pero eso fue lo primero que pensó cuando Pame cruzó la puerta del bar donde se habían citado. Una jodida flor en un desierto de negrura. Y vaya pedazo de flor…
      El sobrepeso de Pamela, observó de un primer vistazo, había desaparecido. En su lugar, habían quedado curvas y redondeces que podían apreciarse con facilidad a través de su vestido de verano. Y su rostro: una exquisitez. Pómulos altos, ojos chispeantes y seductores, boca pequeña pero carnosa. La Pamela adolescente y tímida había dejado paso a una mujer con todas las letras, de andar elegante y decidido, que parecía llevarse al mundo (y sobre todo, a los hombres), por delante. Marcelo no podía salir de su asombro.
      -Tu transformación ha sido espectacular, Pame- no pudo dejar de decirle, en algún punto de la noche-. Me dejaste con la boca abierta. Estás más linda que nunca.
     La mujer bajó la mirada, halagada por el piropo. Pero, antes de que Marcelo pudiera seguir con el tema, alzó una mano y lo cortó de cuajo:
      -Te agradezco, pero no quiero que vuelvas a hablar del asunto. Lo que ves ahora… me ha costado mucho trabajo. Muchísimo. Me resulta incómodo pensar en eso, porque es como revivir una pesadilla. Lo entendés, ¿verdad?
      -Claro- asintió de inmediato Marcelo, reprimiendo el impulso de morderse la lengua, por idiota-. Lo entiendo perfectamente, Pame. Hablemos de otra cosa.
      Estiró el brazo por encima de la mesa y la tomó de la mano. La chica respondió a la caricia y le sonrió. Marce, a esas alturas, estaba convencido de que había dejado la depresión del divorcio en el pasado, que ya nunca más volvería a pensar en la arpía de su mujer, que lo había engañado con un compañero de trabajo. Sin embargo, no pudo evitar preguntarse qué era lo que molestaba tanto a Pame, por qué no quería recordar sus esfuerzos para bajar de peso. ¿Tan duro había sido el tratamiento para adelgazar? Conocía a mucha gente que hubiese jurado que sí, que adelgazar era lo más jodido que un hombre o una mujer podía llevar a cabo. Adelgazar y mantenerse en el peso, hubiesen agregado. Y había tratamientos que eran realmente muy sádicos. Incluso sabía de la existencia de una especie de campo de concentración para gordos…

Más Cuentos de Terror:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...