Cuento de Terror 7: "El exorcista"

SUPONGO QUE TODO EL MUNDO ha recibido la ya clásica broma de la chica de “El exorcista”. Para quienes no la conocen, se trata de un juego que el bromista nos envía por email, en el cual hay que acercarse a la pantalla con la excusa de ver un punto rojo que es difícil de percibir a simple vista. Entonces, cuando quedamos con la nariz casi pegada al monitor de la pantalla, aparece el horrendo rostro maquillado de Linda Blair, acompañado de una música estridente que nos sobresalta hasta límites inconcebibles.
    Como todo el mundo, yo recibí esa broma y me dio un susto de los mil demonios. Pero a la noche no pude dormir muy bien, y cuando desperté al día siguiente me llevé la primera sorpresa. Al mirar la hora en el celular, descubrí que el fondo de pantalla del aparato había cambiado y ahora mostraba aquella cara demoníaca, que me miraba con los ojos en blanco. Solté una maldición y por poco no dejé caer el aparato. “Maldito Gutierrez”, pensé. Era él quien me había enviado el email con aquella estúpida broma. Era un compañero de oficina y nunca paraba de hacer esa clase de chistes. Cambié el fondo de pantalla por el anterior, que mostraba una isla paradisíaca, y luego me dirigí a la oficina. Tenía pensado decirle un par de cosas a Gutierrez, pero misteriosamente ese día faltó al trabajo y pese a que lo llamaron en varias ocasiones, nunca atendió el teléfono. 

Cuento de Terror 6: "La Cola del Diablo"

Cuento de Terror 6: "La Cola del Diablo"
EN EL HOSPITAL las horas se sucedían muy lentamente, sobre todo en el turno de noche, y las enfermeras tenían la costumbre de contarse historias entre ellas, de todo tipo: divertidas, dramáticas, de terror y de amor. Pero eran las historias de terror las que preferían las novatas. Una vez, una de las enfermeras más viejas, Mercedes, durante una noche contó lo siguiente: 
“Hace mucho tiempo, en la década de los setenta, tuvimos como paciente a un anciano de unos ochenta años, el señor Moore, que llegó al hospital con un cuadro agudo de peritonitis. Lo operaron de urgencia y en esa misma operación descubrieron que sus tripas estaban carcomidas por el cáncer. Los doctores cerraron la herida y luego lo pusieron en la sala del pabellón tres, donde generalmente van a parar los pacientes que ya no tienen más remedio.

Cuento de Terror 4: "Visita al Dentista"

Cuento de Terror 4: "Visita al Dentista"
LA SALA DE ESPERA ESTABA PINTADA DE BLANCO y lucía convenientemente aséptica. La niña se removía nerviosa en el asiento y miraba constantemente hacia la puerta cerrada del consultorio, desde donde provenía una serie de ruidos que le ponían los pelos de punta. Ruidos mecánicos, de succión, de cosas punzantes que giraban y se clavaban en el hueso. No debía haberse sentado tan cerca de la puerta. Tomó una revista del revistero y la hojeó sin mirarla, pero al cabo de un rato la dejó. Una mujer regordeta sentada frente a ella la miraba con cierta simpatía, y cuando la niña alzó la vista, le sonrió y le puso una mano cariñosa sobre el brazo. 

Cuento de Terror 1: "La Lavadora"

Cuento de Terror 1: "La Lavadora"
Sinopsis:

Una madre cuenta a su hijo el origen de su temor al lavarropas. El secreto se revelará como algo terrorífico...

LA LAVADORA

MI MADRE TENÍA UNA FOBIA ESPECIAL a la lavadora. Era uno de esos viejos aparatos de tambor horizontal, que tenía una paleta giratoria en el centro. Siempre que mi madre tenía que meter la mano en el agua jabonosa del tambor, para retirar las prendas, lo hacía a regañadientes y adoptando una posición de defensa, como si se preparara para huir. Una vez, durante una tarde de lluvia, le pregunté sobre aquel miedo en particular. Mi madre esa vez había bebido demasiado y quizás por eso fue que me refirió una historia que me dejó helado.
    Dijo que hace mucho, cuando yo contaba con unos meses de edad, ella estaba esperando que terminara el ciclo de lavado cuando la máquina comenzó a emitir un sonido extraño. Era como un zumbar grave, dijo, que aterradoramente se parecía al respirar de una persona. Mi madre quedó impresionada y se metió en la casa, pero luego se tranquilizó y se dijo a sí misma que se estaba dejando asustar como una chiquilla. Regresó a la máquina, que ya había terminado de lavar, y metió la mano en el agua turbia para sacar las prendas. Entonces sintió un dolor agudísimo en la mano, y cuando trató de retirarla se vio imposibilitada de hacerlo, había algo allí abajo que la retenía y le desgarraba la piel. Ella gritó y volvió a tironear, y en ese segundo intentó logró retirar la mano… chorreante de agua jabonosa y de sangre. Le faltaba un dedo, el anular, lo que fuese que estaba allí bajo el agua se lo había arrancado. Se sentía a punto de desmayarse y no entendía nada. Y en ese momento ocurrieron dos cosas. Primero, la máquina comenzó a funcionar de nuevo pese a que la tapa estaba abierta, hecho que según el manual de instrucciones era imposible. Lo segundo que ocurrió fue lo peor de todo. Del agua turbia comenzó a salir una cabeza. Una cabeza pelada, diabólica, de ojos amarillos que se fijaban en ella. Sonreía. Entre sus labios tenía el dedo sangrante de mi madre, que aún se retorcía como una lombriz en el anzuelo. Mi madre alcanzó a cerrar la tapa de la lavadora y corrió a meterse dentro de la casa. 
    Ese fue el relato que me contó mi vieja aquella tarde. Pero mi padre después contó otra cosa. Dijo que el dedo lo perdió en un accidente laboral, mientras estaba borracha. 
    Pero si esa historia es cierto, ¿por qué mi madre eligió contar algo tan terrible a un chico de diez años? 
    Mis padres fallecieron tiempo después, y aún me sigo preguntando lo mismo.

Cuento de Terror 2: "La Última Pieza"

Cuento de Terror 2: "La Última Pieza"
LOS DOS AMIGOS se conocían desde la primaria. Una vez al mes se reunían en algún lugar para charlar y jugar a las cartas, mientras sus mujeres se quedaban en casa o salían con otras amigas. Pero en los últimos tiempos los hombres se habían aburrido de los juegos de barajas, y decidieron cambiar de pasatiempo. Primero probaron con el ajedrez, pero uno de los amigos, llamado Sergio, era bastante superior en inteligencia al otro, Ramiro, por lo cual siempre ganaba el mismo jugador. Entonces optaron por los rompecabezas. Era una diversión bastante buena y pasaban las horas armando pieza por pieza la imagen, mientras bebían cerveza o alguna otra bebida con alcohol. 
    Un día Ramiro se apareció con un rompecabezas nuevo, que acababa de comprar en una librería. Tenía más de mil piezas y el modelo consistía en un edificio iluminado por el sol, el Burj Khalifa, que según Sergio era uno de los más altos del mundo. Pero no tardaron en descubrir que había algo extraño en el nuevo rompecabezas. El dibujo guía que mostraba la caja no se correspondía con las piezas. Predominaba en el primero el color celeste, mientras que en el segundo todo era blanco y marrón claro. 

Cuento de Terror 3: "El Aniversario"

Cuento de Terror 3: "El Aniversario"
ACABABAN DE HACER EL AMOR Y ESTABAN MUY FELICES. Como era costumbre, ella se dio vuelta y dejó que él la abrazara por detrás. Quedaron así durante unos minutos, exhaustos y sudorosos en la oscuridad. El reloj digital sobre la mesita de luz marcaba las dos y cuarto de la madrugada. 
    -Feliz primer aniversario, amor- le dijo él, al tiempo que sentía que comenzaba a sumergirse en el sueño. 
    No obtuvo respuesta; pensó que su mujer ya estaba dormida. Quiso besarle el cuello, donde sabía que ella sentía cosquillas, pero no pudo hacerlo: allí no había ningún cuello. Ella le estaba dando la espalda en la oscuridad, podía sentir la firmeza de sus muslos y la piel lisa de la espalda, pero acababa de besar a su esposa en los labios. Era imposible. Eso quería decir que su mujer tenía la cabeza girada en un ángulo inhumano, mirando directamente hacia él. 
     Él se incorporó con rapidez y buscó a tientas la lámpara, pero sus dedos no acertaban con la perilla. Al mismo tiempo escuchó que ella a su lado se removía, que emitía una serie de borboteos, como si se estuviera ahogando en un líquido aceitoso. 
     Y luego una risa. Una risa diabólica, desquiciada, que parecía surgir de las profundidades de un pozo. 
     -Feliz primer aniversario, amor- dijo ella, sólo que no era su voz, era la voz del demonio. 
      Por fin él encendió la luz y miró. Y comenzó a gritar.

"Un Largo Viaje a la Oscuridad" (Epílogo)

Finalmente, después de cinco meses, 350 páginas y aproximadamente 90.000 palabras, hemos llegado al Epílogo. Ahora sólo es tiempo de cerrar la historia y ver lo que ha ocurrido con nuestros personajes. Pero antes, me gustaría agradecer a todos los lectores que se han involucrado en esta novela, que la han seguido y discutido, que me han dejado valiosos comentarios que -en incontables casos- sirvieron para mejorar (muchísimo) la obra que ya llega a su fin. Son muchos los lectores y temo olvidar alguno, así que no los nombraré, pero sí les daré gracias infinitas por haberme acompañado en este largo viaje a la oscuridad y no hacerme sentir tan solo. 
Otra cosa: esta novela no es un producto final, es sólo un borrador. Eso quiere decir que ahora viene el duro trabajo de corregirla, editarla, reescribirla, pulirla, etc. Por lo que cualquier sugerencia, consejo, crítica y demás, será bienvenido y me ayudará en el proceso. Una vez que la termine, y si el resultado me conforma, la enviaré a diversas editoriales para tratar de que la publiquen, así que deséenme suerte con esto.
´`+Ahora sí, vayamos al epílogo.

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