Cuento de Terror 21: "El Horror"

DESDE LA MUERTE DE MI ESPOSA todo me da igual. Antes era un arquitecto con gran futuro por delante, ahora soy nada, renuncié al trabajo, hace varios meses no salgo de mi casa. Me quedo horas viendo el transcurrir del tiempo a través de la ventana. Lo único que al principio podía sacarme de mi apatía eran las películas de terror que siempre me gustaron, pero ahora ya ni eso, no me provocan nada, las muertes más espantosas me son indiferentes, los litros de sangre derramada no son capaces de manchar mi remera ni con una sola gota. Todo es ficción, absolutamente todo: las películas, el trabajo, la muerte de mi esposa, incluso mi propio y ridículo dolor. No puedo seguir así. Debo terminar con esta ficción monótona que me envuelve como una interminable sábana negra. Me levanto de la cama y comienzo a vestirme. Muchos cuestionarán mi decisión, pero lo cierto es que no veo otro camino posible, es eso o la nada, es eso o pasar el resto de mi existencia como quien cae por un agujero infinito, sin tener siquiera la posibilidad de gritar. Son las doce y cuarto de la noche. Recojo el martillo de mi caja de herramientas y salgo del departamento. El cementerio no queda lejos, así que decido cubrir la distancia a pie. 
   El horror. Esa es la clave de todo. Si traspaso los límites del horror quizás pueda sentir algo otra vez. Abro el mausoleo donde se encuentra el cuerpo de mi querida esposa; enseguida me asalta el olor punzante de las flores marchitas. Rompo el ataúd con unos cuantos golpes del martillo y abro la tapa. Ahora el olor del estrecho recinto cambia drásticamente, ahora ya no se huelen las flores muertas sino otra cosa, una mezcla compacta y pegajosa que me produce arcadas, pero pese a ello extiendo mi mano y acaricio el brazo de Marcia, lo acaricio a través de la tela fina del vestido que le compré para su vigésimo tercer aniversario, que fue el mejor y el último de todos. La carne bajo el vestido parece blanda, casi gelatinosa; despego el brazo del cuerpo y sus huesos parecen moverse y cambiar de posición con facilidad. Casi puedo escuchar un ruido, como un mugido, que escapa de su boca abierta, aunque es probable que lo esté imaginando, el silencio es tan profundo, se escuchan cosas imposibles y la imaginación vuela, ahora sus ojos me miran, eso también es parte de mi imaginación, dado que mi esposa ya no puede ver más nada, sus ojos tan vivaces ahora son pasas de uva que apuntan hacia el techo de la bóveda, y ni siquiera pestañean cuando retiro la manga del vestido con cuidado y descubro esa piel gris y dulzona y doy el primer mordisco, el primer mordisco sobre la carne podrida del brazo, y luego el segundo, y luego de vomitar sobre el suelo de mosaicos, el tercero. 
    Dos horas después salgo del mausoleo. Las luces de la calle, que me llegan por sobre el paredón del cementerio, iluminan el lugar de una forma insospechadamente bella. Y entonces ocurre el milagro: el aire frío de la noche se asienta sobre mi cuerpo desnudo, y por primera vez en mucho tiempo me alegro de estar vivo. 
     Salgo del cementerio. 
   En ese momento pasa por la acera una vieja que lleva un carrito roñoso. Es la loca de la cuadra. No hay nadie más en la calle aparte de ella. La mujer me mira y murmura algo entre dientes. Comienzo a seguirla y mi boca babea de nuevo; creo que es hora de probar carne fresca.

6 comentarios:

  1. Pensé que nunca llegaría al cuento número 21, los veía infinitos pero se terminaron ya u-u. Estaré esperando ansiosa por las próximas historias, hasta ahora han estado estupendas, y espero más de esas, ojalá tu creatividad no se agote nunca, saludos!

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    1. Gracias Mizu, yo hago esto porque me gusta, pero comentarios como los tuyos me alientan a seguir escribiendo y mejorar cada día. Saludos!!

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  2. Mmmmm ñami ñami jrje
    María gutiérrez

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  3. MUY BUENA MUY BUENA !!!!!!!!!!!!!!!!!! ojala ubiera tenido yo tanta creactividad como vos besitos SAYONARA : CHICA ANÓNIMA :P

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  4. Q horror. Nunk imagine q se trataba d eso, comercela fresca tal vz pero después d muertaaa uuuy tendré algún sueño raro jajaja t felicito x tus relatos, la mayor parte m gustan mucho.

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