Cuento de Terror 39: "Autopista al Infierno"

Para María Alanoca, que solicitó una historia sobre carreteras malditas. Y para mi viejo amigo Pablo Fernández. Él sabe por qué.

And I'm going down, all the way down 
I'm on the highway to hell.
(Y estoy cayendo, todo el camino cayendo 
Estoy en la autopista al infierno)
AC/DC, Highway To Hell

EL HOMBRE SOBRE EL TOYOTA HABÍA COMENZADO A PREOCUPARSE. Ya llevaba más de tres horas en esa lamentable carretera, y todavía no había llegado al cruce con la interestatal nueve. ¿Cómo era posible? Volvió a mirar el cuentakilómetros del tablero. Según las indicaciones, había recorrido unos sesenta kilómetros desde que saliera de la última estación de servicio, cosa que según el mapa era imposible. ¿Acaso se habría perdido? Pero no podía ser, el camino era recto y no tenía bifurcaciones, ni siquiera rutas secundarias que pudieran confundirlo. Todo era pastizales amarillos, secos, algunos árboles achaparrados, y más allá del haz en forma de cono de los faros, la completa oscuridad. 
    Abrió la ventanilla y arrojó la colilla de cigarrillo. Regresó su mirada al tablero, justo en el momento en que el cuatro digital daba paso al cinco. Sesenta y cinco. Sesenta y cinco kilómetros. Era hora de parar y pegar la vuelta. Aunque el camino era tan estrecho que de momento le era imposible hacerlo. Volvió a encender la radio, con la esperanza de sintonizar alguna emisora local que le diera indicios de su posición. Nada. Sólo estática. Su celular tampoco tenía señal. Se dijo que debía calmarse. El Toyota y él habían atravesado peores situaciones que ésa. Como cuando quedó atrapado en un alud de nieve durante cuatro interminables horas. Sacó otro cigarrillo del arrugado paquete, pero cuando iba a encenderlo se le cayó al piso. Se agachó para recogerlo, y durante una milésima de segundo desvió la atención del camino. Cuando volvió la vista, vio que una persona se encontraba parada en medio de la ruta, a unos quince metros de distancia.
   Aplicó los frenos y se golpeó la cabeza con el volante. Vio una luz cegadora delante de sus ojos y por un segundo pensó que se desmayaría. Pero luego la visión se le aclaró, y Richard se apresuró a mirar por encima del tablero. Allí en el camino no había nadie. ¿Acaso lo habría imaginado? No sería la primera vez que le ocurría. Una vez tenía tanto sueño mientras conducía que comenzó a soñar despierto y a ver toda clase de cosas en su campo de visión. Se cercioró de que no se había lastimado la frente y luego siguió camino.
   Media hora después, ya completamente sudado y con su paquete de cigarrillos vaciado por completo, vio que un chico circulaba en bicicleta a un costado del camino. Parecía que tenía la cabeza gacha, como buscando algo en el suelo, pero cuando Richard se le acercó con el auto y se le puso a la par, vio que el chico no tenía cabeza. Su torso desnudo terminaba abruptamente en el cuello. Richard lanzó un grito y aceleró. Hizo unos dos o tres kilómetros a toda velocidad y luego miró por el espejo del retrovisor, aunque sólo pudo ver parte de la luneta trasera y, luego de ella, una insondable negrura de muerte.
   Un golpe en el capó le hizo regresar la vista al camino. Algo que parecía ser una mujer golpeó el parabrisas, astillándolo, y salió lanzado hacia atrás. Por instinto Richard se cubrió la cabeza con ambas manos y el coche perdió el control. Se desvió hacia un zanjón y aunque el hombre fue rápido y apretó los frenos, no pudo impedir que las ruedas delanteras se incrustaran en el barro.
   Trató de hacer marcha atrás, pero los neumáticos sólo se hundían cada vez más. Tomó la linterna de la guantera y se bajó. La mujer estaba tendida boca abajo en medio del camino, lanzando horribles gemidos de agonía. Había perdido sus zapatos y se arrastraba ciegamente sobre la tierra polvorienta. Richard se le acercó por detrás y le tocó el hombro. “Quédese donde está, señora, trataré de llamar a la ambulancia”, le dijo. La mujer de inmediato se detuvo y comenzó a girar la cabeza. En ese instante Richard sintió un miedo supersticioso y supo que, si llegaba a ver la cara de la mujer, enloquecería. Dio media vuelta y comenzó a correr. No pasó mucho tiempo hasta que comenzó a sentirse acalambrado, era un hombre gordo y sedentario, y además fumaba dos o tres paquetes de cigarrillos por día. Se detuvo para recuperar el aliento, y entonces lo escuchó. El gemido de la mujer, cada vez más cercano. Se estaba arrastrando hacia él, en la oscuridad del camino. Richard se obligó a seguir andando. Maldecía y lloraba en voz baja. Su corazón parecía que iba a salírsele del pecho. Caminó durante dos, tres kilómetros, hasta que sintió que las piernas se le aflojaban. Se recostó contra un poste de alambrado y alumbró en derredor. El paisaje no había variado en absoluto y no se veían luces de casas en el horizonte. Descansó unos minutos y luego siguió caminando. Comenzó a escuchar un ruido leve a sus espaldas. Parecía un quejido, como el de una puerta girando sobre sus goznes oxidados. “Pero aquí no hay ninguna puerta”, se dijo. Miró hacia atrás y sólo vio aquella negrura impenetrable, que casi parecía sobrenatural. Dio otros diez pasos más y el quejido se repitió. Volvió a mirar hacia atrás y alzó la linterna. Dos luces venían por el camino. Al principio tuvo ganas de lanzar un grito de alegría, pero enseguida se reprimió. Las luces subían y bajaban en forma rítmica. Al compás de aquellos quejidos mecánicos. Eran los pedales de una bicicleta. Un niño sin cabeza venía montándola.
   El hombre lanzó un graznido y se volvió para seguir corriendo. No hizo más de dos pasos cuando sintió que su corazón parecía encogerse y agarrotarse dentro de su pecho. Las piernas y todo su cuerpo le falló, y Richard cayó pesadamente sobre aquel camino endemoniado.
   Se despertó en la sala de un hospital. Le habían insertado tubos y cables por todos lados, pero pese a ello Richard no pudo reprimir las lágrimas de alivio. Había sobrevivido y lo peor había pasado. Una enfermera que escribía en una planilla vio que se había despertado y le sonrió.
   -Buen día, señor Havock. Bienvenido al hospital de Buena Esperanza.
   Richard quiso decir algo, pero se sintió incapaz de hacerlo. De todas maneras la enfermera dejó de prestarle atención cuando ingresó, a la sala de terapia intensiva, una camilla manejada por dos paramédicos. Arriba de la camilla iba una mujer, que se retorcía de dolor y lanzaba horribles quejidos. El alivio que Richard sentía se trastocó en horror; era la mujer que había atropellado en la ruta. Por palabras de los médicos, comprendió que la mujer acababa de ser atropellada por un camión, y tenía nulas posibilidades de sobrevivir, porque la habían reventado por dentro.
   Dos horas después ingresó a la sala de urgencias un chico. De su cuello manaba una impresionante cantidad de sangre. Estaba andando en bicicleta, murmuraron las enfermeras, cuando un ventanal desprendido de una obra en construcción por poco no le cercenó la cabeza.
   Pusieron al chico en una cama cercana a la de Richard y trataron de reanimarlo, pero fue inútil. Los médicos cubrieron la cabeza del muchacho con una sábana y se marcharon de la sala. Richard quedó mirando la sábana, sin poder apartar la vista de ella. Al rato la sábana, muy lentamente, comenzó a deslizarse hacia abajo, y el chico giró la cabeza casi desprendida del cuerpo y le dijo:
   -Tú serás el próximo.
   A la noche, Richard tuvo el segundo y definitivo ataque cardíaco, y su alma regresó a la carretera, donde aún hoy en día sigue anunciando la muerte y el horror de los ocasionales viajantes.
          ______________________________________________

Autor: Mauro Croche
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38 comentarios:

  1. Hola Mauro te vuelvo a saludar desde ecuador ! Otra vez aqui leyendo tu cuento que te quedo muy chevere ! Te felicito esta super ! Cada vez zon mejores ! Sigue asi

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    1. Un saludo, amigo ecuatoriano!! Me alegro que te haya gustado!!

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  2. Exelente ! Te pasas
    Mi amigo me recomendo la pagina saludos desde ecuador

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  3. Gracias Mauro por la dedicatoria! Ahora se viene Hells Bells? Je

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    1. Jaja no es mala idea!! Tal vez más adelante...

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  4. Mi querido Mauro de echo, sta historia es muy similar a muchos caminos y vias largas q existen en diferentes lugares dl mundo; dond un sin numeros d muertes ocurren a diarios y en misteriosas sircunstancias dond los protagonistas ven cosas extranas sintiendo la muerte, y pasando a un segundo plano en el mundo abstracto. Sto es una cadena dond ellos ven y luego se hacen ver. He scuchado ciento d historias en vias asi y se q son reales... Magnifica hisoria mi principe dl terror, a mi y a mi familia nos gusto la historia. Y nos hace recordar a una tia q perdimos en una via en situaciones muy extranas dejando huerfanos a 3 ninas y cuentan q la han visto por la via. T envio un gran saludo

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    1. Sí Yuri, he visto que en los países como Venezuela, Ecuador, México y gran parte de centroamérica estos relatos sobre carreteras malditas son muy populares, no tanto acá en Argentina (aunque muchos caminos y rutas están en muy mal estado, y producen miles de muertes por año). Si no fuese porque me lo pidieron, probablemente nunca hubiese escrito este relato. Sigo esperando tu tema, mira que todavía tengo muchísimos relatos más a pedido para publicar!! Un abrazo.

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  5. hola.........¿y cuantos años tienes cuentas muy bien los relatos...?:)

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  6. Jajaja!!! Mi querido Mauro, lo bueno se hace sperar. D igual forma stare siempre hay leyendo tus historias a pedido muy atenta y sperando por el otro ansiosament y recomendandolas. Quiero q para cuando t d el tema, lo scribas con mucho cuidado y detalles al stilo terrorifico "Mauro Croche"; ya q es real y muy sentimental. Otra cosa q quiero comentart es, en cuanto a tus historias: me parecen q son magnificas, impresionants y muy elocuents. Cada una tiene un sabor y sazon en particular y ese es el objetivo d cada cuento, q deja al final esa intriga, ese misterio y esa interrogant horrorifica..con sto quiero decir q no hace falta una 2part; porq se pierderia la magia y la chispa q tienen cada historia. Sin embargo es respetable la opinion d los demas lectores; y xq noo?? Hacer una continuacion me mata la curiosidad, aunq nunca queda igual como la 1ra part jijiji. Besitos para tii!!

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    1. Bueno Yuri, si hay que esperar entonces esperaré jaja. Y gracias por tantos elogios, creo que todos los escritores sueñan con tener lectores como vos!!. Y la cuestión de las segundas partes (que por otro lado, como dice el dicho, "nunca son mejores)... hay algunos cuentos que sí creo que podrían continuar, de hecho me pidieron la continuación de "El súcubo" y de "El fantasma de Youtube" (uno de mis relatos favoritos), y voy a ver si puedo hacer algo con eso. Te mando un saludo, y espero que andes bien. Nos encontramos, si el Destino (o el azar) lo quieren, en la próxima historia.

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  7. Me encanto Mauro me esta dando miedo ya se que llegue mi historia espero que no me decepciones , en mi casa mi novio no sabia porque estaba siempre agarrada a su lado que miedo sigue asi

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    1. Jaja Sara, tu novio debe tener el brazo lleno de moretones... Te mando un saludo!! Espero que tu tema de la convivencia marche de maravillas.!

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    2. Pos quitando lo del brazo marca bien ayer estuvimos con sus padres i hoy con mis padres una visita mi novio ya tiene el brazo con marcas de mis unas ruido raro que escucho corriendo hacia el brazo i la casa lleva 10a años vacía i encontraron un muerto tu me dirás besossss

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  8. Gran cuento!! este es el mejor cuento de carreteras malditas que he leido! Esta genial. Felicitacioness...

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    1. Gracias Nare!! Y eso que hay muchos relatos de carreteras malditas jaja. Abrazos.

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  9. Me encantan tus historias, hace poco las empecé a leer y todas son muy buenas. Saludos desde Chihuahua ;-)

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    1. Gracias amigo mexicano!! Espero tenerte seguido por aquí. Abrazos!!

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  10. 100 veces mejor que la de la guerra. Felicitaciones.

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    1. Ok, gracias. Creo que es normal tener algunos altibajos, el único que siempre juega bien es Messi jaja. Un saludo!!

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  11. Muy, pero muy Buena. Saludos desde San Salvador, El Salvador.

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  12. Mauro!!!!!! sos un exitoooo, el cuento N° 40 ufff realmente espectacular!!!!. felicitaciones, haber encontrado este blog, fue como hallar la olla de Oro de los duendes. mis sienceras felicitaciones, saludos desde Colombia.

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  13. hola mauro , amo tus historias son las mejores las leo desde que ivas por el cuento 10 u 9 , juro que todos los domingos vengo a visitar tu blog a ver que encuentro como estas historias no hay ni abra otras , recuerdo que hace unos años habia un blog llamado historias reales de terror la cual siempre me pasaba por alli a leerlas siempre actualizaban aunque no se comparan con estas ESTAS SON LAS MEJORES soy tu admiradora n-1 leo tus historias porque de alguna u otra manera siento una pequeña conexion con lo paranormal espero que sigas asi porque no haces un libro ? de seguro tendrias mucho exito saludos !

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    1. Hola Raquel, hay muchos otros blogs que publican historias de terror, no sé si el mío es mejor, sí puedo decirte que lo hago con mucho entusiasmo y esfuerzo. Y con respecto al libro, tarde o temprano creo que haré una compilación con estas historias, pero ahora estoy enfocado en terminar una novela de terror y suspense que seguro será publicada el año entrante, a través de una editorial. Cuando lo termine seguro comenzaré a informar a través de este medio. Te mando un saludo, y espero que andes bien.

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  14. Wao!!! realmente estupendo debo confesas que soy tu fans!! son muy buenas tus historias... te dejan ese suspenso digno de los buenos escritores. Sigue para adelante

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  15. Hola mauro :
    Estubo buenisimo el cuento
    Te queria preguntar si podias escribir un cuento que se llame la pillamada

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  16. Cada cuento que leo es una nueva experiencia de imaginación, estoy leyendo tus cuentos en forma descendente porque las paginas no están enumeradas para leer desde tu primer cuento pero estoy al tanto de tus nuevos cuentos, por faor sigue asi, se me queda corto el dia leyendo tus cuentos, espero que tu cuento numero 666 no sea el ultimo porque no seria justo para tus lectores. Gracias

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    1. Hola Paul, es cierto lo que dices, no se pueden leer los cuentos en forma ascendente (o al menos, no resulta tan fácil hacerlo), así que me diste la idea de hacer un índice, te agradezco la sugerencia.
      Y todavía falta para el 666... falta mucho jeje. Un abrazo.

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  17. uy quieto!!! vacanisimo!!!.. desatrasandome de tus historias y waw unas tras otra... cada vez son mas y mas excelentes!!!

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  18. uy me gusto mucho tu hstorias no pares de escribir animos que tus historias son copadas, buenas, increible , bueno todo lo que tenga que ver en lo bueno que sos XD CHICA ANÓNIMA

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  19. In the mouth of madness?
    http://no-take-backs.com/wp-content/uploads/2014/01/In-The-Mouth.jpg

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  20. Pos yo creo n esas coss pos una tia mia y yo jugamos un verano a la ouija y nos paso d todo, ye mas cada vez k ablabamos por tlefono aparecia una voz grabe d honbre k decia vienvnidas al infierno vais a morir, y no solo eso cada vez k voi a su casa oimos un llanto d una nina n l dsban subimos entramos y no ay nadie, pero salimos y volvmos a oir l llanto tocamos a la porta y desd dentro dan un portazo acia nosotras no subestimeis nunca esas cosas

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  21. Gracias Mauro, algún día te contare uno de Colombia
    .

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