Cuento de Terror 43: "Al Otro Lado del Túnel"

Para Sara Belmonte, fiel seguidora del blog, quien pidió una historia sobre un tema muy particular. Lean y verán de qué se trata. Y gracias, Sara.


Tengo que admitir que antes de conocer a Matías yo no sabía nada de motocicletas, es más: les tenía terror. Apenas si había circulado sobre el scooter de mi prima, y sus sesenta y cinco kilómetros de velocidad máxima me habían producido pavor, a tal punto que decidí no subirme a una moto nunca más. Pero con Matías todo fue diferente. Él me enseñó a amar la velocidad, por supuesto que con el debido respeto: siempre, en todas las disciplinas de riesgo, debe haberlo, aunque respetar algo no es lo mismo que temerle. Gracias a él pude disfrutar del viento y de la lluvia sobre el camino, de los rayos de Sol tostándome la piel de los hombros, y claro, también la excitación y el vértigo de un motor poderoso acelerando y rugiendo a través de los campos y los bosques solitarios. La emoción y la adrenalina de una competencia, el increíble sentimiento de soledad y triunfo al pasar al frente y saber que delante no hay nada, sólo uno y sus pensamientos, sólo uno y la naturaleza y la meta al final de la pista.
   Nunca llegué a ser tan buena competidora como Matías, pero al menos gané un par de medallas, y eso me colmó de orgullo. Con el tiempo, ambos fuimos conocidos en el ambiente como la pareja de las dos ruedas, la pareja de la velocidad, y creo que todo el mundo nos envidiaba, porque nos veía felices y con un objetivo en común. Pero claro que teníamos nuestros escollos, nuestros momentos de incertidumbre. A veces, como cualquier pareja, discutíamos, y muchas veces terminamos distanciados y sin hablarnos durante días o incluso semanas. Gran parte de eso se debía, creo yo, a los roces inevitables de la convivencia y la cotidianidad, pero con el tiempo nuestros problemas comenzaron a venir de afuera, y tenían un nombre y un apellido: Leandro Somoza.
   Somoza era un competidor formidable, el único que podía llegar a hacerle sombra a Matías. Sus habilidades iban de la mano con su predisposición para el juego sucio; hacía cualquier cosa con tal de ganar, incluso poner en riesgo la vida de sus adversarios. Esto ponía loco a Mati, sobre todo cuando Somoza terminaba ganando. Pero hubo algo más, algo que hizo que nuestra pareja estuviera a punto de desintegrarse definitivamente. Y fue cuando Somoza, a quien apenas había visto personalmente en una gala de coronación, comenzó a llamarme y a acosarme por celular.
   Nunca supe cómo consiguió mi número, pero lo cierto es que durante un mes entero no paró. Me invitaba a salir, aseguraba estar loco por mí, quería que yo abandonara a Matías y me fuera con él. Al principio no dije nada a Matías, porque sospeché que las intenciones verdaderas de Somoza iban dirigidas contra él; la temporada de competición estaba por arrancar y sin dudas aquello se trataba de una guerra psicológica. Y fue un grave error de mi parte. Un día Matías se encontró con los mensajes de Somoza en mi celular, y fue imposible convencerlo de que entre él y yo no pasaba nada, que todo aquello formaba parte de una de sus sucias jugarretas. Matías hizo sus valijas y se fue, y yo quedé sola llorando sobre la cama y maldiciendo el nombre de Somoza. Decidí hacer algo. Llamé a ese hijo de puta y le pedí que cortara con todo eso, o lo denunciaría a la policía. Somoza primero me escuchó en silencio, y luego comenzó a reír. Rió tanto que creo que quedó ronco. Recordé que al día siguiente se llevaría a cabo la primera competencia, y entonces le deseé la peor suerte del mundo. “Ojalá que te caigas y te rompas todos los huesos”, le dije. Pero Somoza siguió riendo y la vista se me nubló por la furia. “Deseo de todo corazón que te mueras, hijo de puta”, le grité, redoblando la maldición, y luego, sin darle tiempo a contestar, corté. Nunca hasta ese entonces le había deseado la muerte a nadie, y tuve luego mucho tiempo para arrepentirme.
   Al día siguiente, durante la carrera, sucedió algo realmente espantoso. Ese día la competencia era a través de un camino boscoso y semidesértico, en el Sur del país, muy cerca de la cordillera de los Andes. El tramo era de más de doscientos kilómetros y como era una competencia de clasificación, no había mucho público en los alrededores. La carrera arrancó como siempre con Mati y Somoza picando en punta, pero luego de atravesar un largo túnel a través de la montaña, los dos competidores desaparecieron y nunca asomaron por el extremo de salida. Los encargados de seguridad tardaron unos veinte minutos en llegar al lugar. Ninguno de los otros competidores había visto nada, aunque iban detrás de ellos, por lo que el asunto resultaba por demás misterioso. Cuando finalmente los encontraron, más o menos a la mitad del túnel, ambos estaban despatarrados sobre el camino, con sus respectivas motos convertidas en chatarras. Mati aún respiraba, pero Somoza estaba muerto. Pese al casco, se había fracturado el cráneo en la caída. Y lo que era peor, lo que resultó un misterio insondable durante los siguientes años: tenía mordidas por todo el cuerpo. Mordidas que, según reveló la autopsia, no correspondían a ningún animal conocido. Quienquiera que fuese el dueño de esos terribles dientes, le había comido gran parte de los dedos de la mano, la punta de la nariz y un pedazo de mejilla.
   Yo estuve todo el tiempo con Mati. Lo trasladaron en helicóptero al hospital más sofisticado del país y de inmediato lo sometieron a un coma farmacológico. Tenía fracturas expuestas en ambas piernas, el brazo derecho y el hombro derecho, además de fracturas internas en las manos, costillas y clavículas. Una de las costillas fracturadas había perforado un pulmón y lo había llenado de líquido; el pulmón con las horas se infectó y tuvieron que someterlo a una cirugía de urgencia para que el resto del cuerpo no colapsara. Estuvo en terapia intensiva durante tres semanas y lo sometieron a más de veinte operaciones. Yo rezaba por él y le tomaba la mano izquierda, que era una de las pocas cosas que le había quedado intacta. Cuando por fin, durante la vigésima tercera noche, Mati abrió los ojos y pronunció mi nombre, yo lancé un largo suspiro de alivio y me eché a llorar de felicidad. Sabía que lo peor había pasado.
   Nos casamos dos meses después, con una sencilla ceremonia en la capilla local. Mati con el tiempo fue recuperando la movilidad y trató de regresar a las pistas, pero su sentido del equilibrio y del espacio ya no eran los mismos. Lo intentó durante un tiempo, hasta que nació nuestro primer hijo. Y entonces, con infinita tristeza, abandonó la actividad.
   Pese a ello, durante algunos años me consideré la mujer más feliz del mundo. Tenía un esposo y un hijo maravillosos, y no me faltaba absolutamente nada. Pero cada tanto, sobre todo por las noches, me descubría pensando en el accidente. Y en lo que había sucedido dentro de aquel túnel. Mis augurios de muerte hacia Somoza me carcomían la consciencia. Mati se negaba rotundamente a hablar sobre el asunto, decía que no recordaba nada, pero yo sabía que mentía. Nadie había podido descifrar el origen de las mordidas de Somoza. Médicos y especialistas de todo el mundo habían llegado para estudiar el caso; hicieron cientos de estudios al cadáver, aunque nadie pudo esclarecer el misterio. Hubo un forense suizo que llegó a decir que se trataba de una mordedura de un pequeño dinosaurio que habitaba en la base de la montaña, pero por supuesto nadie le creyó. Recién conocí la verdad del asunto años después, muchos años después. Fue en el lecho de muerte de Mati.
   Ambos estábamos ya muy viejos, y a Mati lo había consumido rápidamente un cáncer de esófago. El día que murió, él me tomó la mano y me contó sobre lo que realmente había ocurrido en el túnel.
   Su voz era apenas un susurro en la noche, pero me bastó para enterarme de todo. Contó que a mitad del túnel, algo, una sombra, se les apareció desde la oscuridad. La sombra avanzó hacia ellos y los cubrió como una niebla, y después no recordaba más nada. Estuvo inconsciente tal vez unos cinco minutos. Cuando despertó, lo primero que vio fue a su viejo enemigo enroscado sobre sí mismo. La sombra estaba sobre él y parecía hacerle algo, porque se escuchaba un ruido como de succión. Él trató de levantarse pero le fue imposible hacerlo, supo que tenía el cuerpo roto y estaba a merced de aquel demoníaco ser. Pasaron otros cinco minutos, quizás menos. El viento penetraba por la boca del túnel y aullaba en forma tétrica. Él había comenzado a temblar y lloraba en voz baja. La sombra por fin terminó de hacer su tarea y luego se irguió. Medía tres metros, tal vez más. Se acercó hacia él, y entonces supo que la sombra era el Demonio.
   -Acabo de comer, y ya no tengo apetito- le dijo la sombra, con una voz terrible-. Te concedo un deseo, antes de adueñarme de tu alma. Hazlo ahora, antes de que me arrepienta.
   Entonces él lo pidió. En la oscuridad del túnel, frente a aquella sombra agazapada frente a él, pidió su deseo. Al principio no le entendí bien, por lo que le pedí que lo repitiese.
   -Le dije que te amaba. Te amaba a ti, Sara. Con toda mi alma. Aunque sabía que no podía tenerte, nunca podría tenerte.
   Pensé que estaba desvariando. Apreté su mano y con lágrimas en las mejillas le dije que yo estaba ahí, que siempre había estado ahí. Y que también lo amaba.
   Pero él me dirigió una mirada de tristeza, que hizo que mi corazón se estremeciera de inquietud.
   -No me amabas a mí. Lo amabas a él.
   -¿A Somoza? ¿Acaso estás loco? ¿Todavía piensas que esos mensajes significaban algo entre nosotros?
   -Yo soy Somoza- dijo el anciano moribundo sobre la cama-. Mi deseo fue ser él. Ser Matías. Para estar al fin contigo. Porque era Matías el que estaba muerto en el túnel, y no yo. Y la sombra me concedió ese deseo. Y entonces volví a desmayarme, y cuando recuperé la consciencia, lo hice en el cuerpo de Matías. La sombra ahora estaba agachada sobre mi antiguo cuerpo, comiendo mis dedos. Cuando se dio cuenta que yo lo miraba, alzó la cabeza y sonrió. “Para anticiparme a tu sabor”, me dijo. Y luego, durante tres semanas, perdí la consciencia. Cuando abrí los ojos, lo primero que vi fue tu hermoso rostro, y entonces supe que había sido bendecido. Bendecido, paradójicamente, por el demonio. No importa que la Bestia venga a buscar mi alma cuando muera, yo sólo sé que durante todos estos años, Sara, me hiciste el hombre más feliz del mund…
   No lo dejé terminar, no podía dejarlo terminar. Apreté la almohada sobre su cara, hasta que las líneas del monitor al que estaba conectado se aplanaron. Y luego me fui. Simplemente me fui. Pero, antes de cerrar la puerta, hice algo de lo cual todavía me arrepiento. Me detuve y eché una mirada hacia atrás. El cuerpo de mi amado Mati, que durante cinco décadas lo había ocupado el alma de Somoza, estaba inmóvil sobre la cama, y había algo detrás de él. Una sombra que surgía del rincón, que recordaré hasta el final de mis días. La sombra se acercó a la cama y se agazapó sobre el cadáver. Y luego, instantes antes de arrojarse sobre él, alzó la vista y me miró. Sus ojos eran negros e infinitos, y estaban cargados de una maldad absoluta. Un estremecimiento me recorrió el cuerpo y traté de gritar, pero sencillamente no pude. De hecho, estaba por completo paralizada y pensé que moriría allí mismo. Recién pude reaccionar cuando aquellos ojos se desviaron, y entonces di media vuelta y corrí, corrí hasta que sentí que el corazón me estallaría, aunque para ese entonces ya era tarde: sabía que la Sombra había contemplado mi alma, y le había gustado lo que acababa de ver.
   Pasan más años. Ahora soy una anciana de noventa y tres años, y apenas puedo moverme sobre la cama. Sé que estoy muriendo; mi cuerpo biológico ha dicho basta y es hora de retirarme de este mundo. No me arrepiento de nada de lo que hice, aunque extraño a Matías. ¿Volveré a verlo? ¿Nuestras almas se reencontrarán en algún lugar? Tengo motivos para dudar de ello.
    Los ojos se me cierran. Ya me queda muy poco. Giro la cabeza sobre la almohada: una sombra, una sombra de ojos ávidos e infinitos, ha comenzado a corporizarse desde el rincón más lejano de la habitación, y empieza a avanzar decidida hacia mí.
   Recen. Recen por mi alma condenada. 
   Adiós.   

53 comentarios:

  1. Hola mauro, he estado el cuento desde hace ratote, impresionante, hicistes que uno se meta en cada narración, de verdad parece que esta justo ahi viendo todo, y si soy nicaragüense hahaha no mexicana. Saludos

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    1. Gracias Sharoll. Con este cuento en particular tenía un poco de miedo, porque pensaba que era muy largo, pero veo que, al menos en tu caso, no fue una molestia. Te mando un saludo.

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  2. Me encantoooooooo casi mato a mi novio pero gracias gracias. Muy bueno lo del nombre i apreté tanto a mi novio porque escuche un ruido raro i jo me fui corriendo a el i era mi suegra que traía comida q maja en fin muchas gracias besos

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    1. Hola Sara, me alegra que te haya gustado, aunque si cada vez que lees un cuento mío aprietas a tu novio, a estas alturas me debe odiar jaja. Te mando un saludo.

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    2. Mauro este sábado es mi cumpleaños ya 20 años felicitame besos

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  3. ola mauro la espera valio la pena te volste la barda este cuento estuvo genial sigue asi un saludo y un beso att kary tu fan #1

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  4. Mauro,primero felicitarte el año!!!!!! Y segundo.......pedazo de relato,Mauro!!!! Me deja pasmada tu imaginación,chico!!! Mi mas sincera enhorabuena.Que tengas muy buen año

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    1. Feliz año para ti, Manoli. Gracias por comentar. Abrazos.

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  5. Uf mauro te pasaste con esta fabulosa historia hay muchos sentimientos encontrados me meti tanto en la historia que se me salieron algunas lagrimas *-* jaja y que suspenso cuando dijo que era Somoza, la leia con un amigo y ambos tuvimos una gran expresion de sorpresa! jaja att: josse Saludos! sos un grande.

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    1. Hola Josse, gracias por tus palabras y por estar detrás de cada historia con comentarios de aliento.Te mando un saludo!!

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  6. Simplemente, excelente. Relatos Buenos: 41. Relatos Malos: 2. Sigues teniendo un record casi perfecto. Me encanto la historia, espero ansiosamente el proximo, que bien podria ser el sucubo 2. Saludos,

    -Don Corleone

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    1. Gracias, Don Corleone (qué miedo tu apodo!! Ahora me siento realmente presionado para hacer buenas historias jaja). Abrazos.

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  7. Fulminant final, bastant estremecedor y muy desgarrant; me as logrado sacar unas lagrimas..woooow nunca pense q lloraria al sentir tanta tristeza y horror ala vez y q una historia d terror lo lograria; ose tu mi PRINCIPE DEL TERROR, bien merecido tienes el nombre.basada d alguna manera en algo real porq bien mencionado tiene el dicho en " cuidado con lo q deseas porq se puede cumpler" o se cumple diria yo.. Y eso d vender el alma al diablo es muy cierto.mi papa me ha conrado algunas casos pasados en ciertos pueblos d aca en venezuela. Mi querido Mauro sin mas q decir, me dejas una vez mas sin palabras y muy excitada a tan grande imaginacion, la tuya es incomparable.fantastica historia Muchos besos para tiii

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    1. Gracias como siempre por tus palabras y tu apoyo, mi estimada Yuri. Espero que hayas comenzado bien el año allá en Venezuela. Te mando un gran abrazo.

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  8. Tan genial como siempre!, amo tus historias!. Feliz año nuevo! :)

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    1. Gracias Xred, feliz año nuevo para vos también!!

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  9. Lei en un comentario que sos de Buenos Aires (Zarate especificando ) YO TAMBIEN soy de zarate!!!!!!.. Lei tus cuentos y me encantaron!!!

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    1. El mundo es un pañuelo, Marisol jaja. Te recomiendo que leas la historia 9 "Las escaleras al bajo" y la 11 "El molinete al final de la calle", ambas inspiradas en lugares típicos (e indudablemente embrujados) de nuestra ciudad. Te mando un saludo.

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  10. Hace solo 2 días llegué a tu blog y ya leí todos los cuentos. Tienes una gran imaginación que deja a los lectores sumidos en cada historia hasta terminarlas.

    Este cuento al igual que los demás fue excelente, asi que desde ahora estaré esperando ansiosa tus nuevos cuentos.

    Un saludo desde Chile

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    1. Hola Joselin, gracias por leerme y comentar. Te mando un saludo!!

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  11. Buen relato me gustan tus historias como esta y no me aburro de leerlas (mientras más largas más para mi jeje) sin duda cada relato que públicas es más interesante y emocionante, espero con ansias el próximo martes o viernes y espero que tengas un buen año, Saludos desde Bolivia

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    1. Gracias por tus palabras, Rodrigo, buen año para vos también. Abrazos.

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  12. Increíble, simplemente increíble Mauro. Ahora veo que no sólo eres capaz de crear tensión en un momento determinado de la historia, sino que también puedes construir un relato mucho más maduro (con esto no quiero decir que los otros sean inmaduros, sólo que me parece que tu estilo de narración ha crecido muchísimo). En definitiva, tu talento es enorme, continúa con tus historias, que yo continuaré leyéndolas hasta llegar a la número 666. Saludos!

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    1. Jaja gracias Mizu, me alegra que puedas fijarte en la cuestión estilística de un relato, eso quiere decir que eres una lectora despierta y avezada, que son las que estoy orgulloso de tener. Te mando un abrazo.

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  13. Muy buen relato,cada vez mejor.Este es para mì un cambio genial.No me malinterpretes,las de terror que casi dan infartos son geniales,pero esta tiene un toque de suspenso increìble...ya sabes,variar no viene nada mal y sirve para engancharnos aùn màs (si es posible)
    FELIZ AÑO NUEVO!!!!

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    1. Feliz año nuevo para vos, Ivette. Es genial que te haya gustado la variación del tono de la historia, aunque en la próxima tal vez vuelva a lo que se espera de un blog de cuentos de terror. Saludos!!

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  14. Hola Mauro, excelente cuento, me mantuvo cautiva de principio a fin.....por cierto, si continuas con los cuentos a pedido, me gustaria uno con la tematica de SOLEDAD, ojala se pueda

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    1. Hola Taide, gracias por tus palabras. La tematica que me solicitas me gusta mucho, creo que es el origen de muchos fenómenos paranormales (que están, según mis creencias, estrictamente relacionados con la psiquis), si te fijas bien hay muchos de mis cuentos que directa o indirectamente la tratan. Igualmente escribiré otro a tu pedido. Te mando un saludo.

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  15. Escribes muy padre, amo como te dicen "Principe del terror", efectivamente lo eres, todos tus cuentos me han encantado, cada vez escribes mejor, saludos desde el Estado de Mexico, Mexico.

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    1. Gracias, mi estimado lector de México. Sé que me queda muy grande el mote, pero igual me gusta jaja. Te mando un saludo.

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    2. A lo mejor consideras que el mote te queda grande, pero la realidad es que te queda exacto, sigue asi, Mauro, como comentario soy mujer jeje

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  16. Hola!!!! podrias hacer una historia de algo asi como un niño de 14 años masomenos que se queda a cargo de su nueva hermanastra pequeña y esa enrealidad es un demonio???....Si quieres podemos contactar y te ayudo a hacer almenos esta historia....Yo tambien escribo muy bien.....Te felicito porque ME ENCANTAN TUS HISTORIAS i escribes genial....

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    1. Gracias Melina!! El argumento está bueno y sería interesante desarrollarlo, aunque se parece un poquito a la historia de terror 20 "La niñera"... Supongo que habría que buscarle una vuelta para hacer algo completamente nuevo... mandame un mensaje a maurocroche@gmail.com para seguir hablando. Te mando un saludo, y gracias por tu interés.

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  17. Hoal mauro antes que nada feliz año nuevo!. Y tambien esta historia me encanto fue muy tenebrosa sigue asi.

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    1. Feliz año para vos Manu, gracias por los elogios. Un abrazo.

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  18. Mauro feliz año, me fascinan tus cuentos de terror en especial las historias con payasos, no se por que pero estas tienen mas efecto en mi, tal vez se debe a la confrontación de un ser maligno ante la inocencia de un niño, te deseo muchos éxitos este año, saludos desde Bogotá, Colombia.

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    1. Hola David, feliz año para ti también. Mucha gente tiene miedo a los payasos, así que no eres el único. Pienso escribir y publicar más historias de payasos, aunque supongo que será más adelante para no repetir tanto la temática. Te mando un saludo, y que tengas mucho éxito y felicidad.

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  19. Hola Mauro!! Muy buena tu historia, me pareció muy triste :'(.. ya é leído todas tus historias excepto las de payasos, no se xk pero esas me producen miedo:-(. Espero y cuándo llegues a la #666 no haya envejecido más jajaja es broma... me fascinan tus historias y me considero una fan más de tu blog.. Saludos atte Raquel

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    1. Hola Raquel, gracias por comentar. Supongo que, al ritmo que voy, me va a llevar unos cuatro o cinco años llegar a la historia 666, para ese entonces todos vamos a estar un poquito más viejos, pero también más sabios ;) te mando un saludo!!

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  20. Hola Mauro! Muy buenas todos tus historias, sigue así aquí tienes una fan más en tu lista ansiosa x leer tus historias.. Saludos desde California

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  21. Hola mauro, solo quería saber si esta semana no trndremos nuevos cuentos, estoy ansiosa por el otro: )

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    1. Hola Sharoll, este viernes subiré una historia nueva. Pensaba hacerlo el martes, pero la verdad no llegué a terminarla. Te mando un saludo.

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  22. Excelente Mauro, como se da la trama, el cambio de alma, el demonio siempre esta predispuesto a todo, ojo con lo que pides...se te puede conceder y por duplicado. Saludos.

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    1. Gracias, Capi. Espero que tengas un gran año y tu blog de historias de terror y ciencia ficción www.puertoarial.com siga creciendo y sumando adeptos. te mando un saludo.

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  23. Wow genial mauro como siempre.. Sin palabras :D

    Porfa cuando haras un cuento sobre hombres lobos

    Saludos desde peru. Giancarlo :)

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    1. Pronto habrá hombres lobos, Giancarlo!! Te mando un abrazo.

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  24. Buenisimas tus historias. Me meti tanto que pareciera que estaba ahi viendo lo que pasaba! Ya tienes otra fan. Saludos!!

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  25. Que triste! Pero buena historia.
    Mauro te admiro mucho. I lo......
    Besos. Mf

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  26. Ninguna de sus historias son aburridas.

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