Cuento de Terror 44: "Los Moradores del Polvo (I)"


Ilustración: Facundo Torrijos
http://torrijoscomics.blogspot.com.ar/
Para Floppy Romero

"Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra entregará sus muertos".
Isaías 26:18-20


Esta noche quiero hablarles sobre la humanidad, sobre la gloria y la decadencia de todos los seres humanos. Estoy algo borracho, así que sabrán perdonar mis posibles exabruptos, mis pensamientos quizás algo fuera de foco, pero es que tengo motivos para estarlo. Esta noche se cumplen cuarenta años de aquello que todos, incluso los más jóvenes que no lo vivieron, llamamos “La noche del Exilio”. La noche en que todos los muertos de la tierra revivieron y nos atacaron a nosotros, los que quedábamos vivos, arrojándonos a un mundo de tinieblas y miedo y precariedad. Cuarenta años. Ahora soy uno de los más viejos de la tribu, y puedo contar en primera persona lo vivido en aquellos días aciagos. Lo haré ahora mismo, a la luz de las velas, escribiendo a mano sobre un papel amarillento. Lo haré antes de quedar sin fuerzas y sin memoria. Lo haré sobre todo para recordar: recordar la gloria que vivimos, y la decadencia en que nos sumimos, y anticiparme a la probable extinción del ser humano.
   Pero primero déjenme beber otro trago. No podría hacerlo de otro modo. Mierda, cuarenta años ya.
   Hace cuarenta años…
   Hace cuarenta años yo tenía diez, y asistía al colegio Nuestro Sagrado Corazón del Partido de Lima, Buenos Aires.
   No hubo nada que anticipara el fenómeno. No hubo guerras nucleares, ni escapes radiotóxicos, ni siquiera un solo ataque químico de uno de esos países árabes donde al parecer era costumbre rociarse con napalm o el tristemente célebre “agente naranja”. No hubo absolutamente nada. Sólo fue un despertar. Un brusco y violento despertar: el de los muertos.
   Al parecer, simplemente salieron de la tierra, y de las bóvedas, y de las morgues de hospitales donde acababan de morir. Algunos, como en ciertas películas, caminaban y se movían con una lentitud de pesadilla: estos eran los más ancianos, y los que se encontraban en tan avanzado estado de descomposición que les era imposible moverse más rápido. Otros, los que habían fallecido recientemente, podían correr y sus músculos y huesos estaban intactos, por lo que hicieron mucho daño y sembraron la muerte en derredor. El ataque fue tan devastador que la humanidad apenas atinó a defenderse. Yo en ese momento me encontraba en el colegio, asistiendo a una de las clases de la profesora Lidia (no recuerdo su apellido), que enseñaba matemáticas. Sí recuerdo que la profesora explicaba los rudimentos de las operatorias de sumar y restar, y su tiza rechinaba sobre el pizarrón aunque a ella parecía no molestarle, cosa que era totalmente natural dado que era un poco sorda. Y luego… se escuchó un grito. Un grito que llegaba desde la calle. Recuerdo que fue así como empezó: con un grito largo, desgarrador, seguido de un silencio que ni siquiera los ruidosos pájaros que anidaban en los árboles de la plaza se atrevieron a interrumpir.
   La profesora, mientras tanto, seguía escribiendo sobre la pizarra. Recién se dio cuenta de que algo sucedía cuando volteó su voluminoso cuerpo y nos vio a todos nosotros observando por la ventana. Dijo algo así como:
   -Hey, chicos, ¿qué…
   Pero luego ella también miró. Y observó lo mismo que nosotros. Observó al tipo vestido con una bata de hospital comiendo el brazo de una mujer que yacía sobre la vereda. La profesora lanzó un alarido, y eso, de alguna forma, nos asustó más que ninguna otra cosa. Alcanzó a decir: “Chicos, apártense de la ventana, apártens…” y luego puso los ojos en blanco y cayó sobre el suelo encerado.
   Creo que fue su sobrepeso. Debía pesar más de ciento treinta kilos y su corazón no pudo resistir la espantosa escena. Algunos chicos se acercaron para atenderla, pero otros permanecieron mirando a través de la ventana. Yo estaba entre estos últimos. Miraba cómo el brazo de la mujer se sacudía bajo las feroces mordidas de aquel tipo vestido con bata. Parecía un perro hambriento tironeando y escarbando la carne de un hueso. Cuando algunos chicos empezaron a llorar y a decir que la profesora Lidia estaba muerta, yo apenas los escuché. Sabía que todo aquello recién empezaba. Vi que otro hombre, el verdulero coreano que atendía su negocio en la esquina de la escuela, se acercaba al tipo de la bata y lo golpeaba con una baldosa suelta que había recogido de la vereda. La cabeza del tipo de la bata se sacudió, vi que la baldosa se hundía en su cráneo y lo destrozaba, pero el tipo siguió comiendo el brazo de la mujer como si nada. El verdulero comenzó a gritar algunas cosas incomprensibles, probablemente en coreano, y muy pronto varios hombres que pasaban por el lugar se acercaron a ayudarlo. Mientras se sucedía el forcejeo, la mujer de la vereda se incorporó y mordió la pantorrilla del verdulero coreano. Los gritos volvieron a repetirse, hubo más sangre, y algunos hombres que trataban de ayudar salieron corriendo del lugar. Creo que fue una sabia decisión. En menos de cinco minutos, la mujer con el brazo comido, el tipo de la bata y el verdulero coreano atacaron a docenas de personas, que a su vez atacaron a docenas más que pasaban por el lugar. Los autos que circulaban por la calle tuvieron que detenerse ante el tumulto, y los conductores se vieron asaltados por hordas de muertos que se introducían por las ventanillas y los techos corredizos de los vehículos. Hubo choques, fuego y alaridos. Un niño que paseaba en bicicleta hizo chirriar sus frenos al ver la masacre, y al menos diez cadáveres andantes fueron tras él. El chico hizo un giro de ciento ochenta y grados y salió pitando en contramano: creo que hubiese escapado del Infierno, de no ser por el camión que lo atropelló en la esquina siguiente. El chico voló unos cinco metros y luego cayó descuajeringado sobre el asfalto. Los muertos que lo perseguían se arrojaron sobre él y muy pronto el cuerpo del chico quedó convertido en una pulpa de carne y sangre, que no obstante comenzó a sacudirse y a arrastrarse minutos después.
   Mientras tanto, en el aula, mis compañeros habían salido de la parálisis general y trataban de comunicarse con sus padres. Muy pocos lo lograron: como dije, el ataque fue devastador y masivo, casi como una guerra cuidadosamente programada. Yo no tenía padres, éstos habían muerto en un accidente, y eran mis abuelos los que cuidaban de mí. Los llamé varias veces, pero nunca me contestaron. Mi abuelo tenía artrosis en las piernas y apenas podía caminar, y mi abuela veía muy poco con sus gafas, y sin ellas era prácticamente ciega: sus posibilidades de sobrevivir eran nulas. Me quedé un rato sentado en mi asiento, contemplando el horror del exterior, hasta que la directora hizo su aparición en el aula.
   Era una mujer fuerte y decidida, y aunque todos le temíamos, sabíamos que se podía confiar en ella. La directora miró el cuerpo inerte de la profesora de matemáticas y supongo que lo comprendió todo, porque no hizo una sola pregunta al respecto. Se paró, en cambio, delante de todos nosotros y con voz autoritaria y segura de sí anunció:
   -Chicos, esto no es un simulacro. Es real. Están sucediendo cosas allá afuera. Todavía no sabemos qué, pero es necesario que nos reunamos todos en el salón de actos del segundo piso. Allí estaremos a salvo. Mientras tanto… oooooOOOOOOOO!!!
   Su rostro firme y algo petulante se deshizo en una mueca de miedo y dolor. Miró hacia abajo: la profesora de matemáticas había vuelto a la vida, y le había arrancado de un mordisco gran parte de su muslo derecho.
   No esperamos a ver el final. Salimos del aula y nos desbandamos. Los corredores de la escuela eran un caos y los chicos lloraban y se tropezaban entre sí. Entonces se escuchó un ruido de ventanales rotos: eran los muertos, que acababan de ingresar por las puertas vidriadas del vestíbulo. Recordé entonces las palabras de la directora, y sin pensarlo un momento, me dirigí hacia el aula diez, donde mi hermano menor asistía a sus clases de Ciencias Naturales. Lo encontré arrebujado en el fondo del salón, llorando junto con otros chicos más. La profesora a cargo hablaba por teléfono a los gritos y se arrancaba los cabellos, sin prestar a sus alumnos la mínima atención. Agarré a mi hermano y corrimos escaleras arriba, justo en el momento en que los primeros cadáveres desataban el pánico en los corredores de la planta baja...

(continuará...) 
Parte II

34 comentarios:

  1. NO NO NOOOO como que "continuara..."??? Te parece que es de buena educacion entretenernos con uno de tus mejores cuentos y luego no terminar de contarlo?? (tomatelo con gracia)

    Y tal como dije en algun cuento anterior, eres el Stephen King Argentino. Este cuento ya entro en mi lista de favoritos, y eso que es dificil porque generalmente no me gustan los cuentos de zombies...
    Espero la continuacion para el martes.

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    1. Jaja gracias Nare, vi que fuiste una de las primeras en comentar y que te sentiste algo sorprendida por lo de "continuará", cuando la segunda lectora me dijo lo mismo tuve que poner el (I) detrás del título para dar a entender que habría una segunda (y tal vez una tercera) parte. Te mando un saludo.

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  2. Hola, Príncipe del terror!! Aquí de nuevo en el visio;-) pero con tus historias jajaja muy interesante está historia, espero ya con ansias la continuación, con tus historias haces que la persona se meta en la historia bueno lo digo por mi persona, pero creo que a todos los lectores nos pasa lo mismo.. haz mejorado muchísimo en tus historias, todas son buenísimas; en hora buena Saludos O:-)

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    1. Gracias Raquel!! Te mando un abrazo. Espero que la segunda parte también te guste!!

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  3. Muy buena la historia mi querido Mauro. No me gusta mucho la tematica d sombis, pero contigo, solo contigo se hace la ecepcion porq vos lo hace excelente muy excelent d verdad. Y t sonara raro en q piensa d sta forma pero siempre he anhelado volver a ver a las personas queridas q e perdido siento y tengo esa speranza pero me imagino q ya no seria lo mismo como antes. Siempre haciendo todo tan impecable y elocuentes en stas historias haaa y x cierto lei un comentario dond t dicen principe dl terror OJO, YO soy la unica q t dice asi OK. Q no se fijen d mi lema. Muchos besos mi principe dl terror. (Scribe cuando quieras al correo q t envie)

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    1. A mí tampoco mucho no me gustan los zombies, sobre todo porque están muy de moda y es difícil hacer algo nuevo, pero bueno, tarde o temprano tenía que abordar la temática (aunque ya lo había hecho en "Bitácora del capitán Farris"). Veremos qué pasara luego, Yuri. Te mando un gran abrazo.

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  4. Por Dios!!!!! Como nos dejas así jjjjaajjaaaaaaaaaaa,estupendo Mauro como siempre ,merece la espera......que sea pronto la próxima parte!!!! Enhorabuena!!!!

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    1. Saludos Manoli!! Vamos por más suspenso!! jaja

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  5. Muy buena.No sabía qué eras de argentina.Yo soy de españa y nuestra moneda es el euro y creo qué la vuestra son los pesos.
    1 euro son 5 pesos. Es decir que un peso son en euro 20 céntimos

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    1. En realidad un euro=10 pesos argentinos. Aunque no entiendo muy bien la causa del comentario, Niko. Tal vez te estás refiriendo a algún cuento anterior en donde pongo algún precio en pesos argentinos, seguramente se trata de eso. Te mando un abrazo.

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  6. pero si bien lo decias ayer q era algo diferente, exelente relato mauro me meti mucho en el ya me imagino yo escapando de zombies q kieran comerme jaja es mucho mejor q las demas ;) claro eso no kiere dcir q las dmas no sean buenas pero es q en esta demuestras q siges mejorando aun más me gusto muchisimo aunq eso de continuara.. no tanto heee jaja espero q publiqs el resto pronto no puedo esperar para leerlo cuidate y sigue asi saludos desde veracruz mexico att kary tu fan #1 :)

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    1. Claro, lo diferente era que es una historia en partes, estoy viendo la reacción de los lectores al respecto, de momento creo que cayó bien. Gracias por tus palabras, Kary, y cuidate mucho.

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  7. Me encanto el principio de esta historia, aunque no me gustan tanto lis zombis desde que vi guerra mundial z. Ya estoy esperando la segunda parte

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    1. Sí, Manu, el tema de los zombies tal vez está un poco trajinado, pero veremos qué pasa con esta historia. Te mando un saludo.

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  8. Valio la pena esperar señorito mauro!, esta fascinantr, y espero no olvides mi cuento: )

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    1. No, no lo olvido, Sharoll, de hecho es muy posible que venga después que termine con esta historia (creo que tendrá tres partes). Te mando un saludo.

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  9. Wow,que bien pinta,me he enganchado totalmente.Ni modo,a esperar.

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  10. Estupendo mauro! es como si la historia fuese creada para mi jaja una ves te dije soy fanatico a los zombies, uf esa continuacion supongo que sera mas larga que esta narracion.. juas eso espero :D Saludos!

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    1. Sí, será un poco más larga, y tendrá tres o más partes. Todo depende de la reacción de los lectores, de momento vamos bien.

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  11. Jajaja mi querido Mauro d echo no lei la historia solo unos parafraseos; pero me aguanto en leer las 3 partes al final. Asi no medesespero mucho y los leo detenidament, como siempre..un gran besoteeee mi principe dl terror!! Y se q no medefraudaras con el final. Cuidat t quieroooo

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  12. María Eugenia P.11 de enero de 2014, 1:16

    mmm.....no es el cuento que maaaaaaaaaaaaaaas me entusiasme, pero vamos a darle la oportunidad de ver como sigue y a esperar, quizas sea el final el que nos de el giro inesperado. Con respecto a la temática que abordan los cuentos, yo sugiero el tema de las Pesadillas. Sé que puede ser algo trillado, pero me parece que estaria interesante ir por el lado de nuestras pesadillas mas recurrentes...(yo por ejemplo sueño siempre con que se me caen los dientes y eso me da terroooooooooooor...ajajajaja) Te dejo a vos que te encargues del toque terrorifico. es una sugerencia..espero que sirva de algo.
    saludos..te seguiré LESHENDOOOOOO! chauuuuuuuu

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    1. Ok, Maria Eugenia, tengo en cuenta tu sugerencia. Veamos si puedo hacer algo bueno con eso. Saludos!!

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  13. Está muy buena la historia felicidades, me qede con ganas de seguir leyendo y saber como sera el final...pero me imagino q sera de pelos ¡¡¡

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  14. ¡¡¡Muy buena historia Mauro!!!. Me agrada la tematica de zombis y este cuento logra atrapar bastante asi que ahora solo nos queda esperar la continuación y que el final nos sorprenda como en tus otros cuentos.

    Abrazos y saludos de Chile

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  15. Vaya que historia primero pense que para convertirse en zoombie tenias que ser mordido o algo asi al seguir leyendo me di cuenta que el requisito principal era morir...espero la siguiente parte saludos desde Venezuela.

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    1. Exacto, Pedro, por eso se dice al principio que salieron de sus tumbas y bóvedas, para ser un zombie primero hay que estar vivo... igualmente estas cuestiones se irán aclarando a medida que transcurra el relato. Saludos!!

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  16. Si no te ofende quiero decir q si los cuen tos van a ir de a varias partes jamás llegaremos al 666 , me gustó como va este cuento y te felicito por tu éxito. Besos

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    1. Bueno, es entendible tu punto de vista, igual no entiendo cuál es el apuro. Cuando llegue al 666 y deje de publicar, seguro van a decir: "Oh, extraño tus historias, cuándo vas a publicar más", yo creo que mientras tanto, debemos disfrutar del camino con paciencia. Te mando un saludo, besos para vos también.

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  17. Excelente. Que bien que pase un par de dias sin entrar al blog, asi no he tenido que sufrir esperando la segunda parte. Me dirijo a leerla en este mismo instante...

    -Don Corleone

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  18. No entiendo, porque la profesora mordió a la rectora si ella murió de un paro cardíaco no de la mordida de un zombi?... Buen inicio

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    1. En esta historia, las reglas de juego son un poco diferentes, para ser zombi, basta simplemente con estar muerto. saludos.

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