Cuento de Terror 47: "Un Invitado Especial"

Para Vampy Carpio, lectora constante que me acompaña desde el inicio de esta aventura.


El hombre, que se tambaleaba atrozmente y apestaba a alcohol, se dejó caer sobre el frío suelo de la celda de la comisaría.
Dos policías, además del comisario Torres, que sostenía una carpeta negra bajo el brazo, entraron con él y lo rodearon.
-Por última vez, miserable borracho, ¿qué pasó con aquellos chicos en el puente?
-Ya les dije, oficiales… un hombre… un hombre se los llevó… a los dos… y las bicicletas… las bicicletas de los chicos…
-Cayeron al agua, eso lo sabemos- intervino uno de los policías, que lucía un abultado estómago bajo el uniforme azul-. Los buzos de la prefectura las sacaron hoy del río. Pero eso no responde a nuestra pregunta…
-¿Qué pasó con aquellos chicos?- repitió el otro policía, sacudiendo ferozmente al hombre borracho-. ¿Qué hacías ahí a esas horas de la mañana? ¡Contesta, mierda!
El borracho había comenzado a llorar. Otra vez. Eso ponía muy irritable al comisario.
-¡Estaba durmiendo!- chilló el borracho, anticipándose a los golpes y poniendo ambas manos sobre su cabeza-. ¡A veces duermo bajo ese bendito puente! Yo no tuve nada que ver… Yo sólo estaba ahí de casualidad… Oh, Dios… Desearía no haber visto nada…
-¿Cuál es tu mano hábil?- preguntó de repente el comisario.
El borracho, sorprendido, bajó sus brazos y lo miró.
-¿C… cómo…
-La mano con la que escribes. ¿Cuál es?
-¡Contesta, miserable!- intervino el policía gordo.
-Es… es la derecha…
Ante una señal del comisario, los policías comenzaron a patearlo. Las hebillas de sus borceguíes tintineaban en la soledad de la comisaría. El borracho se arrastró y trató de refugiarse debajo de la litera, pero el policía gordo lo jaló de una pierna y la paliza prosiguió durante unos segundos más. Uno de los puntapiés dio en las costillas del hombre borracho, y éste exhaló un entrecortado gemido, al tiempo que escupía sangre. Con una de sus manos, temblorosa y agrietada por la intemperie y la mala vida, intentó aferrarse a la pierna del gordo, que retrocedió dando un siseo, como si acabara de tocarlo un leproso. El otro policía, enardecido por aquel simple gesto de desesperación, levantó el pie y le pisó una mano, la izquierda. Los huesos crujieron y el borracho gritó. El comisario Torres, mientras tanto, observaba la golpiza de brazos cruzados, fumando un cigarrillo. A diferencia de los otros, sabía distinguir los límites de la resistencia humana, y cuando percibió que el borracho estaba por desmayarse pidió a sus subordinados que se detuvieran.
-Traigan un balde con agua, y luego déjenme a solas con él.
-Sí, mi comisario- se apresuraron a obedecer los policías.
Una vez que trajeron el agua y se retiraron, el comisario Torres echó tres cuartas partes de líquido sobre la cabeza del borracho, y lo restante se lo ofreció para beber.
El mendigo tomó ávidamente del balde, haciendo arcadas y gimiendo por el dolor. El comisario dejó que se refrescara durante un minuto, y luego le apartó el balde de una patada.
-Te conozco, miserable- le dijo con una voz calmada, profunda-. Te he visto infinidad de veces en mi ciudad, apestando las calles y contaminando el aire que todos nosotros respiramos. Y me importa un carajo lo que hayas visto, ¿entendido?
Esperó que el mendigo respondiera, y luego pegó un violento puñetazo a la pared.
-¿Entendiste o no, basura inmunda?
-Entendí, sí señor- respondió de inmediato el mendigo, las palabras apenas entendibles debido a sus labios hinchados-. Pero por favor, no me pegue…
-No te voy a golpear. No te preocupes. Yo no toco a las basuras como tú- exhaló una bocanada de humo. De inmediato el estrecho recinto se llenó de un vapor estático, que comenzó a flotar como pequeños trozos de nube. El comisario Torres prosiguió, ahora casi reflexivo-. ¿Sabes? Hay algo que me preocupa. Estuve buscando en los archivos policiales, y resulta que tu expediente, salvo por unos disturbios menores en la calle, está completamente limpio.
-Sí que lo está. Yo…
El comisario lo hizo callar con una simple pero aterradora mirada.
-No vuelvas a interrumpirme. Yo te diré cuándo hablar, ¿entiendes?
El vagabundo asintió. Su cuerpo entero temblaba. Uno de sus ojos se había cerrado por completo, debido a un golpe, y el otro recibía constantes goteras de sangre desde la frente partida. Pese a ello, se mantenía alerta y no perdía la mirada sobre el comisario, porque sabía que su vida dependía de ello.
-Decía que tu expediente está muy bien..., casi diríase demasiado bien para un borracho miserable como tú- prosiguió al cabo de un rato el comisario-. Pero claro que eso puede arreglarse. Podemos hacer que tu perfil, digamos… coincida con el de un pervertido. Un maniático que espía a los chicos al salir del colegio, y que está lo suficientemente trastornado como para matarlos y arrojarlos al agua. Sabes que podemos hacer cosas así, ¿verdad?
El vagabundo volvió a asentir con la cabeza. El comisario Torres, evidentemente satisfecho por la actitud sumisa del otro hombre, siguió hablando.
-Sé que hay muchas probabilidades de que lo que viste sea cierto. Ya sabes, eso de que un misterioso hombre se llevó a los chicos y luego desapareció en la noche… Es una mierda, pero puede ser cierto. Y eso es un gran inconveniente para mí, porque la verdad, no tengo una pista sobre el caso. Después de una semana, no tengo una sola puta pista. Los forenses investigaron los alrededores del puente, y no encontraron nada. Ni una sola huella. Sólo aquel brazo… aquel triste brazo arrancado… que resultó ser de uno de los chicos desaparecidos. Y ahora, claro, todas las miradas están sobre mí. Sobre el pueblo. Los periodistas y los programas de tevé… sólo hablan de esto. Y yo… yo sólo te tengo a ti.
Le extendió la carpeta negra. El mendigo, comprendiendo de inmediato, la tomó con ambas manos, como si fuera un objeto extremadamente frágil.
-Sabes que no tienes otra alternativa- dijo el comisario, con una leve inflexión de compasión en la voz-. Sabes que, si no escribes tu confesión y la firmas, te tendremos encerrado aquí y te torturaremos hasta matarte. También sabes (porque es probable que hayas oído hablar de mis habilidades) que podemos tenerte vivo durante mucho, mucho tiempo… más de lo que desearías. Así que escribe. Escribe con tu mano hábil, que hemos preservado para tal fin, y luego firma la hoja. Irás a la cárcel y te violarán cada noche, pero créeme que es mejor que estar aquí, bajo mi cuidado y supervisión. Así que escribe. Si tu cerebro está demasiado arruinado por el alcohol, yo dictaré las palabras. Pero escribe. Es mejor que comiences ahora mismo.
Estuvieron más de cuarenta minutos escribiendo la confesión. Cada tanto el mendigo se detenía y dudaba, y el comisario Torres, como un siniestro maestro de secundaria, acudía de inmediato en su ayuda. Cuando finalmente terminaron, tenían en su poder más de cinco hojas escritas con la letra torpe y apresurada del mendigo. En esas hojas, el mendigo se declaraba culpable por el ataque y desaparición de los dos chicos. Describía cómo los había acechado, en las cercanías del puente, para luego matarlos y arrojar los cuerpos al agua, donde sin dudas la corriente los había arrastrado hacia el mar.
-Ahora firma.
El mendigo firmó, y luego le tendió las hojas con la confesión.
-Ahora puedes descansar, inmundicia.
-Usted… usted no entiende.
El comisario Torres, que había comenzado a retirarse con la carpeta negra, se dio vuelta de inmediato.
-¿Qué dijiste?
-Dije que usted no entiende- y antes de que el comisario pudiera echársele encima, el vagabundo se apresuró a explicar:- Ese hombre… ese hombre que se llevó a los chicos, no es normal. Es un demonio. Yo mismo lo vi, aquella noche. Cuando atacó a los chicos, yo estaba muy asustado. Y creo que se me escapó un grito. Y entonces el hombre… el demonio… se detuvo. Y giró hacia mí. Sus ojos eran rojos en la oscuridad. Y me sonreía. Sacó una lengua, que era larga como una víbora, y la pasó por la cara de uno de los chicos. Fue en ese momento que le arrancó el brazo. Lo hizo tan fácilmente como un niño arrancándole el ala a una mosca. Y luego... luego comenzó a trepar, por los pilotes del puente, como una araña. Sé que suena increíble, pero… es lo que vi, comisario. No me importa tener que ir a la cárcel de por vida. No me importa que, por las noches, los otros presos… usted sabe. Tampoco… tampoco me importa usted, ni sus famosas y temibles torturas en el sótano de la comisaría…
-Y entonces, ¿por qué firmaste la maldita confesión, basura?
-Porque en la cárcel… en la cárcel estaré más protegido. De aquel hombre. De aquel ser del Infierno. No quiero volver a cruzármelo. Nunca más en la vida. Y sé que vendrá a buscarme. Yo…
-Cállate, estúpido. No quiero seguir escuchando tus lloriqueos.
-Usted no entiende… Usted nunca va a entender…
El comisario salió de la celda y cerró la puerta. Se dirigió a su despacho y se sentó tras su escritorio, lanzando un ronco suspiro.
Levantó el teléfono y marcó un número, al tiempo que hojeaba la carpeta negra.
-¿Con el fiscal Robles? Disculpe la hora, pero ya tenemos su confesión, señor. Mañana por la mañana pondré al reo a disposición del juez. Sí, señor. Hasta mañana, señor.
Colgó. Sacó su abrigo del armario y anunció, a los pasillos silenciosos:
-¿Noriega? ¿Peralta? Me estoy yendo, muchachos. Si llama algún periodista, digan lo de siempre, que estamos trabajando bajo secreto de sumario. Y cuiden bien de nuestro invitado especial. ¿Entendieron?
No recibió respuesta, por lo que se asomó a la oficina principal. La pantalla de la computadora de Noriega mostraba unos peces tropicales nadando en un acuario imposiblemente azul, y había una taza de café a medio tomar sobre el escritorio de Peralta. Pero ninguno de los dos hombres estaba allí.
Regresó al pasillo. Las luces fluorescentes sobre su cabeza rechinaban y titilaban. La heladera al fondo del pasillo zumbaba y había un olor extraño (y al mismo tiempo familiar) en el ambiente.
-Malditos vagos- murmuró el comisario.
Entró al pequeño cuarto que utilizaban como comedor. Encendió la débil luz. Peralta yacía sobre el suelo y había algo agazapado sobre él. El comisario tanteó la culata de la pistola en el mismo momento que la criatura alzaba los ojos hacía él. Eran, como los había descrito el vagabundo, unos ojos terribles y alucinados, que brillaban en la penumbra y parecían cargados de una diabólica fiereza. Pero no era un hombre, era demasiado pequeño para ser un hombre. Recién cuando la criatura se incorporó y le gruñó como una bestia, el comisario lo reconoció: era uno de los chicos perdidos.
Su cara estaba empapada en sangre. Mostraba unos dientes manchados y filosos, que entrechocaban frenéticamente entre sí. El comisario le apuntó y le ordenó que se detuviera, pero el chico no pareció escucharlo. Se abalanzó sobre él, buscándole el cuello. El comisario disparó y el niño salió lanzado hacia atrás.
-Noriega, venga aquí, ¡de inmediato! Tenemos una emergencia…
Sintió una respiración a sus espaldas. Se dio vuelta. Alcanzó a ver la figura del otro chico, que extendía un brazo hacia él, uno solo, dado que el otro había sido arrancado de su cuerpo y ahora debía estar en un refrigerador de la morgue. El comisario trató de disparar, pero el chico fue increíblemente rápido y sus dientes le destrozaron el cuello, haciéndole perder la vida en un instante.
Mientras tanto, en la celda, una sombra silenciosa se acercaba al vagabundo, quien yacía sobre la litera, suplicante.
-Por favor… por favor… déjeme ir. Déjeme ir, Maestro… Me he ganado la libertad. Ya han pasado cien años. Usted lo prometió. Por favor…
 La sombra se acercó aún más, y el olor de la putrefacción avanzó sobre las fosas nasales del vagabundo. Una mano, de largos y blancos dedos, se posó sobre su cabeza.
-Aún no, Renfield… aún no. Estás perdonado. Ven conmigo.
El vagabundo se echó a llorar, al tiempo que asentía con la cabeza.
-Sí, mi Amo…
Y sin dejar de llorar ni de lamentarse ante un Dios que hacía mucho lo había abandonado, siguió a las tres figuras, que no tardaron en perderse en las sombras de la noche.

Nota: para quienes no conocen el nombre de Renfield, aquí hay una entrada de la Wikipedia que explica algunas cosas. Les ayudará a entender el relato en toda su dimensión: http://es.wikipedia.org/wiki/Renfield

46 comentarios:

  1. Soy de españa me encanta tus historias sige asin ave si pone algunos de espiritus. Pero k sea de mucho terror

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    1. Ok, Vacilonn, mucho terror y muchos espíritus!! Gracias por comentar...

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  2. Ellos se conocian?, nunca espere ese final, y como siempte cada cuento cada ves te queda magnífico

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    1. Tenés que buscar en Google el nombre del vagabundo, y te vas a dar cuenta por qué. Un abrazo, Sharoll!!

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  3. muy bueno el cuento..!..refleja la realidad de lo que sucede a veces con ALGUNOS policías que quieren aparentar ante la sociedad que realizan sus trabajos con esfuerzo y dedicación pero solo buscan el camino mas fácil..!
    mauro, te sigo desde hace mucho, solo que no me animaba a comentar..pero la verdad es que es admirable la imaginación que tenes y la forma de expresarte en cada cuento que escribis..! te felicito y te deseo mucha suerte..! Mabu.

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    1. Hola Mabu, gracias por animarte a escribirme, sé que a veces da un poco de pereza hacerlo (a mí mismo me pasa a la hora de dejar mis comentarios en otros sitios), así que mi agradecimiento es doble.
      No dejo de percibir que en tu comentario recalcaste lo de "ALGUNOS" policías, eso me parece muy bien, lo de evitar la generalización injusta. Hay muchos buenos policías en la sociedad, pero lamentablemente los que salen en los periódicos son en su mayoría los corruptos, y esa es la imagen que queda en la mente de los ciudadanos. Un abrazo!!

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  4. Vaya Mauro,lo miré en Google......alucinante!!! No conocía este personaje.......condenado a servir a su Señor.....vaya que siniestro!!! Estuvo genial,amigo,como siempre felicidadessssssssss!!!!!!! Abrazosssssss

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    1. Gracias Manoli, puse un enlace debajo de la historia para que puedan conocer mejor al personaje, aunque claro que no puedo aclararlo dentro del mismo cuento, porque perdería la gracia. Un abrazo para vos!!

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  5. Tus cuentos son estupendos Mauro, los leí todos y creéme que espero con ansias los martes y viernes!!! Felicidades tienes mucho talento... Saludos desde Perú.
    Yessi

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    1. Hola Yessi, mi estimada lectora de Perú, gracias por tus palabras y tus buenos augurios. Un abrazo!!

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  6. mmmm... el nombre del vagabundo me parece conocido... por casualidad te inspiraste en algun personaje de una novela??

    Sobre el cuento... como siempre el final es sorpresivo, uno nunca sabe como va a terminar tus cuentos. Esta vez tambien tocaste un tema particular que es la violencia policiaca, lo mas feo de todo que cientos de casos fueron "resueltos " de esta forma desde hace años...

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    1. Puse un enlace debajo de la historia para aclarar el asunto, Nare. Me gusta mucho esa novela, pero claro que no todos la conocen y pueden sentirse un poco confundidos. Igual creo que, sin conocer al personaje, el cuento se entiende igual.
      Y como bien decís, hay muchos casos "resueltos" de esa manera, pero tengo la confianza que tarde o temprano, de una forma u otra, los verdaderos culpables serán condenados. Un abrazo!!

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  7. valla valla asi q el dichoso bagabundo no era mas q un ente sanguineo segun lo k lei en google aunq no entendii x q emtonces se dejo golpear tanto por esos malvados policias se los hubiera comido jajajaja como siempre mi mauu me sorprendiste es estupenda me encanto te mando un bsotee y un abrazo att kary

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    1. En realidad el personaje es un simple servidor de ya se sabe quién (no entro en detalles para no arruinar el final de quienes no lo leyeron), en la novela original es un loco encerrado en un manicomio y que al final tiene un acto de arrepentimiento. Un abrazo para vos, Kary!!

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  8. Mama mia!! que historia tiene ese suspenso que me encanta mmm te mereces un 10, que digo 10 te ganaste un 100
    Maria gutierrez

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    1. Gracias María!! Pudiste encontrarme en el face? Un saludo...

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  9. Hola Excelente Historia, siempre me dejan con mas ansias de leer, Exitos, Saludos.........DTB......Brend@ desde Venezuela

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    1. Hola Brenda, gracias por escribirme!! Saludos desde Argentina!!

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  10. Interesante, muy bien narrado, pero no aporta nada al género. Parece una historia de las que salen cuando faltan ideas.

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    1. Interesante el comentario, es una descripción exacta de lo que busco al escribir: 1) que sea entretenido; 2) que esté bien escrito; 3) y si aporta algo extra, mucho mejor. Pero a veces me alcanza con que tenga los dos primeros puntos, sé que no es lo ideal, pero... Un saludo, gracias por escribirme!!

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  11. Hola Mauro soy ailén .genial cuento me encanto SOS un capo xd me gusto mucho ahora voy a tener que leer desde la escuela :( que miedo y que borracho el tipo :) una cosa ya se q tal vez no me creas pero mee identifico con tus historias me años pasado tantas cosas raras muy raras bueno genaial cuento un beso

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    1. Contame alguna de esas cosas raras, Ailen, porque me interesan!! Un beso.

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  12. Un comentarios Anónimo, quizás para ti el cuento no fue de lo mejor, pero para muchos que estamos aquí hemos seguido sus cuentos hace mucho y hemos visto muchos cambios. Aunque por igual muchos no nos atrevmos a escribir por falta de imaginación y a Mauro es lo que mucho le sobra, creo seria interezante leer algunos tuyos y así comparar para salir de dudas... comentario instructivo nada más

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    1. Sí, debí advertir a "Anónimo" que mis lectores tienen menos pulgas que yo jaja. Gracias Sharoll por tus palabras!! Un beso.

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  13. Me gusto mucho el final pero yo creo que se le pudieran haber agregado algunos detalles más escalofriantes acerca de la muerte de los otros policías =) aún así está muy bueno (robert desde fsa)

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    1. En la fanpage una lectora me recriminó lo mismo jaja, quieren sangre, quieren sangreee!! Un saludo, Robert, la próxima trataré de salpicar la pantalla con sangre jaja.

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  14. Hola Mauro, muy interesante me gustó bastante, aunque no se xq me costó bastante entenderlo :-( :-( no se el motivo pero no podía concentrarme x más q lo leía nomas no..... pero en fin saludos de tu lectora ala que aveces le sale el sol x otro lado:'( :'( ...

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    1. Bue, no pasa nada, un día malo lo tiene cualquiera Raquel. La historia es bastante sencilla, sólo hay que entender quién es Renfield (es un servidor de Drácula). Un saludo, y nos encontramos en la próxima historia!

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  15. He leído muchos blogs y eres el único que ha logrado atrapar mi atención a tal punto que espero mucho tus historias, has cambiado para bien a comparación con las primeras historias un Saludo desde Venezuela. Jesús

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    1. Gracias Jesus. ¿De verdad piensas que he mejorado? A veces me parece que no, que mis primeras historias eran mejores. Pero bueno, tal vez sean cosas mías nada más jeje. Un abrazo!!

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    2. Claro que has mejorado!!! No te imaginas las ansias que tenía por cada parte de moradores del polvo hasta ahora mi historia favorita. Te felicito espero mi libro autógrafiado por ti en Venezuela. Me gustaría algún día escribas sobre una investigación policial. Saludos, Jesús.

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    3. Ok, Jesús, una historia policial es algo que tengo pendiente todavía. Un saludo.

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  16. mauro..no se te ha ocurrido escribir algún cuento contando un poco de tu vida? digo..por ejemplo, cuando y como fue que se te ocurrio escribir cuentos..ese tipo de cosas..pero agregándole tus chispas escalofriantes! jaja (no se si me explico)..es solo un comentario (tal vez no te agrade la idea) pero estaría muy bueno..! saludos..Mabu

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    1. Está buena la idea Mabu, ya hice algo parecido con la historia Nº 40, aunque no contaba tantas cosas de mi vida, sino de lo que me ocurre con el blog (la mayoría son cosas reales). Así que tarde o temprano haré algo de lo que me propones. Un abrazo!!

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  17. Hola Mauro, soy un fiel seguidor tuyo, he venido leyendo desde un par de meses atrás todas y cada una de tus historias, no me había animado a comentar ya que la gran mayoría de veces que leo dichas historias lo hago desde mi telefono móvil y la verdad es un poco tedio hacerlo desde ese tipo de dispositivos,enteras. No obstante aprovecho para felicitarte y aplaudir de madera textual (tas tas tas, jejejej) el gran talento que tienes. Soy escritor de poesía y simple y llanamente me parece genial la forma en que logras que nosotros(tus lectores) nos veamos inmersos en tus historia. Eres lo mejor de lo mejor. No puedo y no debo terminar este comentario sin antes resaltar el excelente trabajo que hiciste en "Los moradores del polvo" ha sido de lo mejor que he leído, tiene magníficos atributos los cuales aluden al excelente escritor que eres. Felicidades mauro, ojala dicho talento sea conocido por el mundo entero.

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    1. Hermosas palabras Luis, me alegra que te hayas decidido a escribirme. Como dije a algún otro lector, sé que es difícil comentar en un blog, a mí al menos me da pereza, por lo que valoro inmensamente cuando alguien me escribe y por eso siempre trato de contestar. El cuento largo de "Los moradores..." le gustó a mucha gente y supongo que más temprano que tarde repetiré la experiencia. Un abrazo, y mucha suerte en tu experiencia como poeta, yo traté de escribir algún tiempo poesía pero nunca me salió jeje.

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  18. oooh me da penita el vagabundo... lindisima historia :D

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  19. Hola Mauro que buen cuento, muy bien narrado
    Gracias por esta excelente historia

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    1. Un saludo Greace, muchas gracias a vos por comentar!!

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  20. Estan muy buenos los cuentos

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  21. Hola, qué lidnos cuentos tienes, cada vez que quiero relajarme, los leo y me distraigo del trabajo, jejeje. Saludos desde Perú.
    Atte. Betsy.

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    1. Gracias por tus palabras, Betsy, estos relatos sirven, entre otras cosas, para distraerse de la rutina (también sirven para imprimirlos en un papel y usarlos de pañuelos descartables jaa).
      Un abrazo!!

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  22. me gusto como siempre tus historias JEJEJE bueno tengo que estudiar y no puedo por que me encancho mucho lejendo CHICA ANÓNIMA

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