Cuento de Terror 55: "Gato Negro vs. Gato Blanco"

Dedicado a Mary La Niña de Fresa, fiel seguidora del blog, para el día de su cumpleaños.
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Nunca me había agradado el inquilino de la casa trasera. Era un tipo siniestro y solitario que vivía quejándose del maullar de mi gato Claudio, a pesar de que el pobre apenas si podía emitir algún que otro graznido avejentado. El tipo, Parodi se llamaba, un día habló con mi vieja y le advirtió sobre el maullido supuestamente molesto del animal: “O calla ese gato, o me voy de aquí y busco otro departamento”.
En ese entonces las cosas estaban muy difíciles en el país. La gente no tenía trabajo, y nuestra única fuente de ingresos provenía del alquiler del departamento de atrás. Parodi era un hombre difícil, pero pagaba religiosamente, y eso, para mi madre, era muchísimo más prioritario que el incierto destino de Claudio. “Mañana llevaremos al gato a la granja de tus abuelos”, me dijo a la noche, mirándome fijo a los ojos. “Podrás verlo cuando vayamos a visitarlos”. No me quedó más remedio que aceptar, aunque me acosté con los ojos hinchados por el llanto. A la mañana siguiente, cuando me levanté para buscarlo y meterlo en la jaula, el gato estaba tieso sobre las losas del patio.
Supe de inmediato que había sido Parodi; seguro le había echado veneno a su comida. Se lo dije a mi madre, pero ella no me creyó. “Claudio ya estaba viejo, pasó lo que tenía que pasar”, argumentó con terquedad. Pero yo sabía que no era así, porque Claudio estaba en perfectas condiciones de salud la noche anterior. Juré entonces venganza; de alguna forma Parodi pagaría por la muerte del gato. Comencé a vigilar a nuestro inquilino; me dediqué a hablar pestes de él. Cuestionaba sobre todo el origen de su dinero. ¿De dónde lo sacaba? No parecía tener un trabajo fijo, pero sin embargo siempre se compraba ropa nueva y sus manos relucían con anillos y relojes de oro. Mi madre siempre apretaba los dientes al escuchar de mis sospechas y decía: “Mientras pague y cumpla, por mí que haga lo que quiera”.
Una mañana, ella se dirigió al fondo para llevarle el desayuno. Golpeó y lo llamó por su nombre, pero no respondió nadie. Sacó su llave de repuesto y abrió la puerta. Casi se chocó contra las piernas de Parodi, que se había colgado de una viga del techo. Llegó la ambulancia y la policía; después de un interrogatorio interminable, se llevaron el cuerpo, cubierto por una sábana. No puedo decir que sentí algo parecido a la pena, pero sí quedé hondamente impresionado. Sin embargo, al rato pensé en el pobre Claudio y traté de sonreír satisfecho. “Finalmente el desgraciado pagó por tu muerte, Claudio”, pensé con falsa alegría.
Pasó la conmoción, pasaron los días y lentamente las cosas comenzaron a teñirse de ese color broncíneo y apagado que solemos llamar “normalidad”. Un hombre, algo mayor de edad, se manifestó interesado por el alquiler de la casa desocupada. Al día siguiente ya se había mudado (no tenía muchas pertenencias) y había entrecruzado algunas palabras amables conmigo. Yo estaba tan agradecido que por poco no lo llamé abuelo. Pensamos que todo había cambiado para bien, pero nos equivocábamos: porque apenas transcurrida la semana, el anciano anuló el contrato y se retiró del lugar. Mi vieja no quiso decirme los motivos, pero yo algo comenzaba a sospechar. Llegó otro inquilino y pasó exactamente lo mismo. Y luego ya nadie volvió a preguntar por el departamento del fondo.
Nuestra situación, a los dos meses, era desesperante. Ni siquiera teníamos para pagar la luz. Un vecino nuestro, amigo de mi madre, nos había hecho una conexión clandestina a la red eléctrica, pero cada tanto los empleados del Municipio la cortaban. Mi vieja comenzó a trabajar en una casa, como sirvienta. La paga era una miseria, y apenas servía para comprar la comida de la semana. Para colmo trabajaba muchas horas en ese lugar, y llegaba a casa reventada y sin ganas de hacer nada. Durante su ausencia yo debía hacerme cargo de mi hermana, y fue en esas horas de absoluta falta de supervisión adulta que decidí ingresar, por primera vez desde la muerte de Parodi, al departamento de atrás.
Sabía que el lugar había quedado embrujado. Por eso los otros inquilinos habían huido. Además, yo sentía extrañas vibraciones cuando jugaba en el patio trasero, una sensación como de ser espiado a través de las cortinas de la ventana. Agarré la copia de la llave y me dirigí al departamento. Mi hermana estaba durmiendo la siesta, y aún era de tarde, pero había comenzado a oscurecer.
Introduje la llave en la cerradura y abrí la puerta.
Parodi estaba allí, sentado en un rincón. Parecía estar esperándome. Su rostro abotargado se veía por completo negro y tenía los ojos salidos hacia fuera, con las córneas apuntando hacia el techo. De inmediato se puso de pie y avanzó en mi dirección, emitiendo horribles sonidos con su garganta. Di un grito y salté hacia atrás, cerrando la puerta de un golpe. Corrí en dirección a la casa y me encerré en la cocina, pensando que la aparición vendría por mí. Pasaron los minutos y nada. Afuera oscureció y comenzaron a escucharse los primeros grillos del verano. Sentí que algo me rozaba la pierna y di un salto: era Bali, el nuevo gato de la casa, que mi madre me había regalado en triste compensación por mi viejo amigo Claudio. Tuve entonces una idea. Bali era un gato blanco, al igual que Claudio, y había leído por ahí que los espíritus malignos odian a los gatos blancos, porque representan la pureza, la bondad y la valentía. Es por eso que el Mal se asocia con lo inverso, es decir con los gatos negros. Así que agarré a Bali y regresé al departamento de atrás. Volví a abrir la puerta y eché al gato dentro. Alcancé a ver que Parodi se encogía en su rincón y retrocedía hacia las sombras. Yo aproveché y me introduje en el dormitorio. Conocía aquella casa como la palma de mi mano, había jugado infinidad de horas entre sus descascaradas paredes, y sabía que el único escondite posible se hallaba debajo de la cama, donde unas tablas del piso ocultaban un agujero. Corrí la cama y retiré las tablas: allí estaban los relojes, anillos y collares que Parodi había robado en vida. También había un fajo gordo de billetes. Recogí todo eso y salí de la casa. Pero antes miré hacia el rincón: Parodi parecía haberse desinflado, como un muñeco, mientras miraba al gato con una expresión de dolor o de rabia en su rostro.
Cuando mi madre regresó del trabajo, le mostré el pequeño tesoro. Le brindé una versión depurada de la historia, que ella se apresuró a creer. Dio un grito de alegría y de inmediato llamó a sus patrones y les dijo que renunciaba. Nosotros, mi hermana y yo, la observábamos sorprendidos.
-Pero mamá, ¿no te preocupa saber que el dinero y las joyas vienen de un ladrón?- le pregunté.
Mi madre no respondió, pero nos dio un beso a cada uno y nos envió a la cama, porque ya era muy tarde.
Obedecí y me acosté. Al rato, sentí un ronroneo a mis pies y miré en esa dirección: Bali estaba allí, hecho un ovillo con sus patas. Le agradecí la ayuda, y el gato, como si comprendiera, alzó la cabeza durante unos instantes y sacudió sus orejas. Y luego siguió durmiendo.
Cerré los ojos y dormí toda la noche, sin sobresaltos. Nunca más volví a ver a Parodi, pero intuyo que ahora debe estar pudriéndose en el Infierno.

50 comentarios:

  1. Me gustó la historia y, considerando que amo a los mininos, fue interesante que hayas puesto al gato blanco como "mini héroe" Mauro. Sin embargo, te cuento que tengo un gato negro, cuyo nombre es Cayetano, que es un amor y nada tiene que ver con el "mal" que mencionas eh!. Así que la próxima vez espero que sea un gato negro el héroe de la historia jejeje !
    Un abrazo.

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    1. Hola Sandra, claro que lo de los gatos negros siempre fue una superstición estúpida, yo sólo me hice eco de algunos mitos populares, de hecho también tuve un gato negro llamado "Bomba", que era un primor, y sí, ya pensé en hacer algo sobre un gato negro bueno, pero será un poquito más adelante. Un abrazo!

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  2. Amigo, creo que tus cuentos han decaído un poco. Este me resultó bastante desabrido, predecible, falto de argumentos. Pero es lo que me parece a mí, puede ser que a otros les guste, eso es relativo, y lo importante es que le agrade a la mayoría. Saludos.

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    1. Nah, lo que pasa es que los acostumbré a darles tan buenas historias, que cuando baja un poco parece un montonazo jaja. Pero hablando en serio, no hay crisis creativa, no hay decaimiento (a este cuento lo escribí hace seis meses), lo que sí hay es historias que gustan un poco menos que otras. Espero que el próximo cuento te resulte mejor y me lo hagas saber. Abrazos!!

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  3. Por eso es bueno tener animalitos en casa... me interrogacion es, Por que se mató el tipo?,

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    1. Jum... qué buena pregunta, Sharoll, yo también me pregunté lo mismo en su momento. Y de hecho había una explicación, pero la quité porque me pareció que era mejor dejar ese punto de la historia en un pequeño misterio, y que cada lector se imagine las causas (después de todo, no era tan relevante para la historia en sí). Claro que, por supuesto, tal vez me haya equivocado en hacerlo. Un abrazo...

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  4. Me gustó la historia, especialmente porque me encantan los gatos de todos los colores jajaja, solo que el final lo sentí cortado de golpe, aún así siempre vale la pena esperar tus relatos, desde que te encontré por casualidad ya no dejo de leerte cada semana (le pidieron a mi hija un cuento de terror en la escuela y así fue como te encontré) y déjame presumirte que ya leí todos tus cuentos, te mando un abrazo

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    1. Hola Alma, yo también siento predilección por esos pequeños y adorables animalitos, aunque ahora no tengo ninguno, sólo una perra. Me alegra que hayas leído y aprobado mis cuentos, si querés decime cuáles fueron los que más te gustaron!! Un abrazo.

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  5. Hola Mauro!! Me gustó la historia, soy muy supersticiosa a los gatos negros, y a las mariposas de ese color. Me quedé cn una duda xk fue q se ahorcó Parodi, que fue lo q lo llevo a tomar esa decisión??

    Sabes es tan estresante esperar los viernes, para poder leer tus magníficas historias, trata de volver a publicar los martes otra vez, ¡¡please!!así se hace más amena la depre :-\ .....

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    1. Hola Raquel, otra lectora se hizo la misma pregunta y te contesto lo que le dije: que había una pequeña explicación de por qué se ahorcó Parodi, pero me pareció mejor que los lectores se la imaginaran así que la suprimí. Y en cuanto a publicar los martes, cada tanto lo haré, tengo muchos cuentos ya escritos, pero los publico a medida que termino con la revisación final. Abrazos!! Ah, y con respecto a tu otra pregunta: 35.

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  6. Me ha gustado mucho,la verdad,aunque eso no es nada nuevo.Eso sí,sentí como si hubiera algunas cosas inconclusas,como si huebieses acabado muy rápido.

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    1. Sí, Ivette, igualmente creo que la historia no daba para más, pero ya van dos que me recriminan el final. Tal vez en otra ocasión lo cambie. Abrazos!!

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  7. jojojoj púdrete parody y lo digo enserio. Ese no sera mi compañero de clases?, porque ese es un idiota
    Maria Gutierrez

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    1. No sé si será tu compañero de clases, pero sinceramente, espero que no lea tu comentario jaja. Besos!!

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  8. Buena esa!!! se suicido por arrepentimiento? bueno igual es un imbesil menos en este mundo
    Mf

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    1. Es posible que haya sido arrepentimiento, pero no creo que por matar un gato o robar algunas cosas. Este tipo ha hecho cosas mucho peores. Un abrazo!! Tu historia ya llegará, paciencia...

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    2. O porque en cierto modo su vida era "una miseria"? Mf

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  9. oye mauro y mi historia??
    MF

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    1. Bueno, amigo lector, la verdad tu comentario tampoco sirve de mucho. Me encantaría que me dijeras dónde piensas que falló, qué cambiarías, etc., así lo tengo en cuenta para la próxima. Saludos...

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  11. Parodi mato para robar y esas personas lo perseguian por las noches cuando trataba de dormir...o simplemente se deprimio por estar tan solo en la tierra...o por que llevaba mucho tiempo sin sexo jajajjajaja..buen cuento..besos..Rebeca

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    1. Buena imaginación Rebeca, aunque de todas las opciones creo que la última es la más triste jaja. En un momento de hecho pensé en relacionar a la madre con Parodi, pero no iba a encajar con el cuento. Un abrazo!!

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  12. Hola mi principe dl terror, stuvo bastant intrigant esta historia; ya q hay muchas interrogants q da q pensar sobre el xq se ahorco derrepent parodi. Pero si es verdad mi sospecha y fue el quien mato al gato y d paso nunca le gustaron los animales,(aunq no salga reflejado) pienso q es d mala suert y sobre todo cuando es negro. Mi abuela siempre nos dice q cuando se mata un gato negro hay q matarlo 7 veces. Xq si ste queda vivo vuelve ala vida para vengarse. Es x eso se dice q matar un gato negro o toparse con el es d mala suert. Ahora bien merecida tuvo su recompensa esa familia con recibir esa fortuna.( Herencia q les dejo parodi jaja! ). Las personas q hacen el bien sea al progimo o animales. Siempre reciben su recompensa, al igual q las personas q hacen el mal. Muy chevere la historia. Mi querido Mauro un besooooteee!!

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    1. Hola Yuri, como siempre tu comentario el más largo de todos jaja. Ya hay varios lectores que se preguntaron por qué se suicidó Parodi, y de hecho hay algunas teorías que me dieron y todas son buenas, en cuanto a los gatos negros, yo no creo en esas supersticiones, tal vez porque tuve uno y nunca recibí otra cosa de él más que cariño, aunque son creencias muy arraigadas entre la gente. Y claro que todos recibimos recompensa por nuestras acciones, no en la otra vida como muchos creen, sino en esta misma. Un abrazo, y te cuento que tu historia me está dando muchos dolores de cabeza jaja, ya escribí una versión pero no me gustó para nada, así que voy a seguir intentándolo hasta lograr lo que quiero. Besos...

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  13. mi querido amigo Mauro debo decirte que no me gustan los finales felices pero en fin... Supongo que a los demás le gusto tú historia yo mientras tanto estaré a la espera de alguna historia macabra perversa y maligna de esas que el final es tan triste traumatico y desgarrador que sólo podría ser escrito x el mismo diablo en persona (sí es que realmente existe)... :robert:

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    1. Jaja Robert, como siempre atento a la jugada, te diste cuenta que es uno de mis pocos cuentos con finales felices, aunque no te gusten de esos... Creo que el próximo tendrá un final como pedís, no creo ser el diablo, pero escribiré dentro de un pentágono con un pollo decapitado para tratar de equipararlo jaja (mentira, ni loco). Un abrazo!!

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  14. La verdad Mauro es que a mí me encantó este cuento... la forma en que está escrito es lo que más me ha gustado, ya que no he percibido ni un bache de este tipo. Buen cuento, genial!

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    1. Gracias Manuel, se nota que tenés mente de escritor porque estás pendiente de cuestiones como los "baches", que de hecho es uno de mis principales defectos (a veces, por cuestiones de querer acortar el relato o hacerlo más interesante, suelo sacar demasiadas cosas). Eso es algo que no noté en tus cuentos, hacés muy buenas transiciones. Abrazos.--

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  15. Hola!! Muy buena historia. Se nota como vas mejorando. Este es uno de mis preferidos. Beso, Cleo.

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    1. Besos para vos, Cleo, gracias por comentar!!

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  16. Cada vez me sorprendes mas y yo en suspenso pensando q el gato seria el malvado y resulto en un final feliz estuvo muy bueno gracias por deleitarnos con estas historias tan buenas y no me canso de decirte que buena imaginacion sigue asi abrazos

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    1. Uno de los pocos finales felices de este blog jaja. Abrazos, Joana!!

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  17. Muy buen relato Mauro, ese botín quizas este maldito. Saludos y feliciaciones.

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    1. Es muy posible, Ricardo, pero evidentemente a la madre no le importó (la necesidad deja de lado las creencias). Un abrazo!!

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  18. Me parecen geniales todos los relatos. En este caso imagino que el espiritu se quedo apegado a su dinero y a sus joyas pero la pureza lo aniquilo. Particularmente me encanto el relato del espejo de la ambulancia. Tengo un hermano escritor, el hace novelas pero me encanta ver a alguien que ame escribir, lo haga con tanta pasion y cuidado y este atento a todos los comentarios, tanto los buenos que son mayoria como los malos o poco colaboradores. Soy seguidora desde enero, pero es la primera vez que escribo. Antonella.

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    1. Hola Anto, por empezar gracias por escribirme. Me gusta tu interpretación del relato, no se me había ocurrido hasta ahora. El relato "El espejo se oscurece" también es uno de mis favoritos, y como dato curioso lo escribí íntegramente en el celular. Y en cuanto a la pasión por lo que hago, es inevitable e imprescindible, de lo contrario hace rato hubiese dejado de escribir. Un abrazo, y la mejor de las suertes para tu hermano y para vos también.

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  19. Hola mi principe dl terror!!, solo pasaba x aca para decirt qt extrano mucho, mucho, muchisimoo. Me staba haciendo la fuert y pensaba qme podia aguantar y acostumbrar leert los "viernes d terror", pero no es asi me haces falta todos los dias, necesito leer tus fantasticas historias. Creo q asi t conosco cada dia mas. Xq transmites tu personalidad d una manera u otra a stas historias. Me encantas mi querido Mauro. Un besoooote!!

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    1. Jaja lo que tienes es síndrome de abstinencia, el cuerpo te tiembla, la mente se te nubla... mira que eres loca (en el buen sentido).
      Y claro que leyendo estos relatos me conocen más, pues cada uno de ellos, o al menos la mayoría, tienen elementos que me han sucedido o que veo a diario en mi vida, y que de alguna forma u otra me llaman la atención.
      Abrazos, sé fuerte jaja.

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    2. Yuri: recibí tu comentario, pero no lo publico porque me va a traer problemas jaja. Gracias por todas las palabras cariñosas que me dedicás. Ah, y tu cuento va a estar disponible muy pronto!!
      Besos y abrazos!!

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    3. jaja ya me parecía Yuri, bueno, espero que se solucione pronto tu problema con el celu, porque se te extraña aquí por el blog. Un abrazo!!

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  20. Wow "Gato negro vs Gato blanco" me parece chistoso que le diste mucha importancia al gato negro cuando tan solo lo hiciste notar como una supersticion, y ambos gatos del chico eran blancos, es decir que el vs entre gatos era la supersticion? jaja, y en cuanto al final... amm fue algo que no esperaba, pues para ser una historia de terror creo que fue un final muy feliz jaja y en cuanto a la madre que habra pasado con sus planes y ambiciones por las pertenencias de parodi...! buena historia mauro, saludos. Att: JOSSE

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    1. Hola Josse, el título está orientado precisamente a la creencia (por supuesto que equivocada, o al menos lo pienso así) de que los gatos negros son malos, sin ir más lejos, anda dando vueltas por ahí un video en el cual un gato negro salva a un niño del ataque de un perro (búscalo en internet y aparecerá enseguida, es muy visto ahora).
      Y en cuanto a la madre... creo que en su desesperación, fue muy práctica y no le importó si el dinero y las joyas provenían de las malas prácticas, ella lo aprovechó para darle de comer a sus hijos XD (como haría cualquier madre).
      Un abrazo, y un gusto leer tus comentarios otra vez.

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  21. Sii el video es muy bueno ya lo habia visto, andaba un poco perdido pero extrañe tus historias xD Me entretienen mucho en el trabajo, y un gusto para mi volver a leer tus historias.. :D

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  22. Me encantó la historia, como todas las que ti haces, sigue así Mauro! :)

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  23. excelente historia...!!! me fascinan los gatos... estuvo super!!!

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  24. Hasta ahorita todos me han gustado, aquellos que critican ya los quiero ver escribiendo algo la mitad de genial que tu lo haces.

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  25. Hola mauro, siempre e sabido x fabulas q los gatos son la union entre el mundo spiritual y el mortal, sin importar el color q sean. Tal vez los colores del bien y mal son esos x eso lo tomaste. Pero nada tienen q ver, pueden ser usados para las 2 cosas.
    Me gusto mucho sta pequeña historia, son fan d relatos d miedo, spero seguir experimentando tus cuentos. Felicidades

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    1. Hola estimado, sí es cierto lo que dices, yo por mi parte no creo que los gatos negros traigan mala suerte, o sean diábolicos, etc, pero sí soy consciente que forman parte del imaginario popular sobre brujerías, magia negra, etc y por eso decidí incluir el detalle en el cuento. Saludos!

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