Cuento de Terror 56: "La Maldición de Los Pitufos"

Para Kevin Vazquez, viejo y querido seguidor de mis historias.
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-Doctor, ¿se acuerda de la maldición de los Pitufos?- preguntó de repente Roxter, recostado cómodamente en el diván.
“Oh, por Dios, aquí vamos de nuevo”, pensó el doctor Ellis.
-Claro que me acuerdo, Roxter- respondió, mirando disimuladamente el reloj de pared ubicado a su derecha, que señalaba las siete y veinte de la tarde-. Ha estado hablando del tema desde… a ver, déjeme consultar mis archivos…- el médico psiquiatra fingió buscar información en su antigua computadora de escritorio, en donde sólo había unas notas garabateadas en el Word, y mucha, pero muchísima pornografía-. Hace aproximadamente dos meses que venimos hablando de esto, Roxter.
-¿Y recuerda, doctor, aquella teoría que le mencioné, que hablaba de que los Pitufos en realidad existen, y que son duendes malignos que se adueñan de las almas de los niños inocentes?
-Por supuesto- dijo Ellis, emitiendo un leve siseo de impaciencia a través de sus labios-. Yo recuerdo todo lo que dicen mis pacientes, Roxter.
-Entonces recordará que hay un conocimiento… un saber oculto… que dice que los Pitufos en realidad representan a los Siete Pecados Capitales…
-Claro- dijo el médico, y trató de desviarlo del tema de conversación:- Pero mejor sigamos hablando de aquel trauma de su infancia…
-El Pitufo Gruñón, por ejemplo, representa la "Ira"- siguió Roxter, sin prestarle la mínima atención-. El Pitufo Goloso… pues la "Gula". Pitufo Filósofo… la "Soberbia". Pitufina… la "Lujuria". Y en cuanto a Papá Pitufo, él es el único vestido de rojo, por lo que representa, evidentemente, al mismísimo Demonio.
-Ajá.
-Pero hay más, ¿lo recuerda?
-En realidad me lo sé de memoria, Roxter- asintió de mala gana el médico. Y poniendo los ojos en blanco (Roxter le daba la espalda, por lo que no podía verlo), recitó:- Según esa dudosa teoría, Gargamel, que era el malo de la serie, en realidad era un pobre sacerdote algo enloquecido, que sabía sobre la verdad maligna sobre los Pitufos. Gargamel vestía como un cura, y la casa donde vivía, si uno la observa bien, parece una iglesia en ruinas. ¿Voy bien?
Roxter asintió. Parecía embelesado en el relato que él mismo, semanas atrás, había contado.
-También se cree que el gato, Azrael, era un aliado de las fuerzas del Bien- siguió recitando el médico-. Los duendes tienen terror a los gatos, y de hecho Azrael es una derivación de la palabra “Izrael”, que significa “Aquel a quien Dios ayuda”. También hay un personaje, Balthazar, que es el jefe de Gargamel, que viste una sotana violeta: evidentemente, y siempre según esta teoría, se trata de un obispo.
-Es por eso que la gente, hace bastante tiempo, intuyó que había algo malo con los Pitufos, y comenzó a quemar todo lo que tuviese que ver con ellos- asintió satisfecho Roxter-. Recuerda, ¿verdad? Hubo una especie de psicosis colectiva, que incluso se mantiene hasta el día de la fecha, aunque en menor medida. Se quemaron muñecos, discos y cromos, pósters y hasta sábanas estampadas. Había también una historia… una historia sobre un chico que tenía un muñeco de los Pitufos en su habitación, y que al día siguiente murió en circunstancias misteriosas…
-Era una leyenda urbana, Roxter, no se olvide de eso. No hay pruebas de que esa historia haya ocurrido realmente.
-Ni tampoco las habrá, doctor. ¿Se imagina a algún forense, poniendo en el formulario de deceso: “Motivo de muerte: asesinado por Pitufo”? Claro que no, ¿verdad?
-Escuche, Roxter, ya hemos hablado una y mil veces sobre el tema. También le he advertido que, para una personalidad obsesiva como la suya, no es bueno que…
-Voy a divorciarme de mi mujer, doctor. 
El médico se reclinó sobre su silla giratoria, sorprendido por el brusco giro de la conversación. Eso sí que era algo nuevo en un paciente como Roxter. Entrecruzó los dedos y murmuró: “Vaya, vaya”.
-La relación con mi mujer debe terminar aquí, doctor- insistió Roxter-. Ya se lo he dicho esta mañana. No lo tomó a bien, pero…
-¿Se pueden saber los motivos?
Roxter, por primera vez, se inclinó sobre el sofá y giró la cabeza para verlo. Era un hombre corpulento, que sudaba mucho, incluso en los días más fríos del invierno. Tenía una papada creciente y su mirada era astuta y al mismo tiempo febril, como la de un perro que ha pasado demasiados días sin comer. Abrió la boca y extendió las manos, en un gesto sobreactuado de incredulidad.
-Usted no entiende nada, ¿verdad?
-¿Qué es lo que tengo que entender, Roxter?
-¿De qué estábamos hablando recién?
-De su divorcio.
-Antes de eso.
El médico se pasó una mano por los ojos, irritado y decepcionado a la vez.
-No me va a decir que se divorcia, por algo relacionado con los Pitufos…
-¿Acaso tengo otra alternativa?
-Oh, por Dios- el médico pareció hundirse en su sillón, mientras Roxter, ajeno a la exasperación de su médico, le explicaba el asunto. Con creyente perplejidad, escuchó que Roxter quería divorciarse de su mujer, porque había descubierto que ésta pensaba regalarle un DVD con la última película de “Los pitufos” a su hijo de ocho años. Roxter pensaba que lo había hecho a propósito, que sus verdaderas intenciones eran las de matar a Ramirito. “Nunca lo quiso, nunca quiso tener hijos, doctor. Cuando estaba embarazada, se vivía quejando del bebé porque la había hecho engordar dos talles. Y luego le mezquinó la teta, porque no quería perder la forma de sus pechos”. Según el relato de Roxter, después de escuchar el pedido de divorcio, la mujer, como es natural, trató de hacerlo entrar en razones, pero Roxter se mantuvo en sus trece. “Me marcharé, doctor. Me marcharé hoy mismo, junto con Ramirito. Lejos de aquella bruja, y lejos, por supuesto, de aquellos malignos seres azules, que desean el alma de mi querido hijo”.
En este punto fue que el médico, incapaz de escuchar una palabra alocada más, intervino:
-Escuche- dijo, con voz calma, mientras sacaba un recetario del cajón y lo ponía sobre la mesa-. Le daré unos calmantes un poco más fuertes. Pensé que estábamos avanzando en su enfermedad, pero evidentemente usted sufrió un retroceso. Y en cuanto a su mujer… yo hablaré con ella. Ahora mismo.
-¿Le explicará el asunto de los Pitufos?- dijo Roxter, con súbita ansiedad-. Tal vez a usted le crea más que a mí.
-Sí, le explicaré todo el tema, no se preocupe, Roxter. Le diré que se olvide del maldito DVD, y regale a su hijo otra cosa, no sé, una bicicleta. La llamaré ahora mismo, y verá que todo se soluciona  muy fácil- levantó el teléfono y marcó el número de la mujer de Roxter, que lo tenía anotado en una agenda. Llamó varias veces, pero nadie le atendió. Colgó el teléfono y observó la expresión incipientemente alarmada de Roxter-. Escuche, no hay por qué pensar estupideces. Tal vez se encuentre ocupada.
-Llame a mi casa. Tiene que estar ahí.
El médico obedeció, pero el resultado volvió a ser nulo. Para ese entonces, su paciente había perdido la calma por completo y se paseaba de un lado a otro en la habitación.
De repente, detuvo su andar y sus ojos se abrieron de miedo.
-Ya es tarde.
-No, Roxter. Su mente… su mente le está jugando malas pasadas…
-¡Le digo que ya es tarde, ya le regaló el DVD!- Roxter encaró suplicante a su médico psiquiatra. Parecía una morsa ejecutando una pirueta en el acuario-. Necesito que me lleve a mi casa. Es urgente.
-Roxter…
-¡Por favor, doctor! Siempre vengo a su consulta caminando, pero me temo que hay poco tiempo…
Tuvo que acceder. De todas maneras no esperaba más pacientes durante aquella tarde. Se preguntó si, al seguirle la corriente, no estaría empeorando los síntomas de Roxter, pero lo cierto era que sentía cierta lástima por el hombre. Así que lo condujo hasta su casa, mientras Roxter se retorcía en el asiento. En un momento, su paciente se llevó ambas manos a la cabeza y murmuró:
-Debí haber comprado un gato. Hubiésemos estado más protegidos. Aquellos malditos odian a los gatos.
Llegaron alrededor de veinte minutos después. Roxter corrió hacia la casa gritando el nombre de su hijo, seguido de cerca por el médico, que trataba de calmarlo y hacerlo entrar en razones. Pese a que ya casi era de noche, las luces de la casa estaban apagadas, y eso al doctor Ellis le pareció una mala señal, aunque se abstuvo de comentar algo al respecto, para no echar leña al fuego. Entraron a la casa y de inmediato se detuvieron. Sobre la alfombra desgastada del living, había un cuerpo desnudo. Una mujer. Pese a que sólo la había visto en un par de ocasiones, el doctor Ellis reconoció enseguida a la mujer de Roxter. Se inclinó sobre el cuerpo y tomó el pulso, mientras Roxter, gritando como un loco, subía las escaleras hacia el primer piso en busca de Ramirito. Rápidamente, el médico llegó a la conclusión de que la mujer estaba muerta, y no parecía una muerte natural. Su rostro se veía azulado y tenía los labios amoratados, como si acabara de comer algún tipo de fruto rojo.
“Pitufina”, pensó el doctor Ellis, sin saber por qué, aunque luego se obligó a retirar aquel pensamiento estúpido de su cabeza. En ese momento, en la habitación de arriba, Roxter comenzó a chillar como un desaforado, mientras se escuchaban golpes sobre las paredes. El médico agarró un extinguidor que colgaba de un mueble y subió las escaleras. Se metió, guiado por los ruidos, a la habitación del fondo, donde en ese momento vio una escena muy particular, que recordó durante el resto de su vida.
El dormitorio estaba en penumbras, pero aún así podían verse algunas cosas y las siluetas de los muebles. El doctor Ellis vio la figura de un chico recostada sobre la cama, inmóvil: parecía dormido, aunque no fuese la hora de dormir, y tenía el torso al descubierto. Encaramado sobre la cama, moviéndose con una ferocidad y una velocidad sorprendentes para su corpulencia, se encontraba Roxter, dando manotazos y patadas a las paredes. El médico, sin entender nada, abrió la boca para preguntarle qué diablos estaba haciendo, pero entonces vio algo que le heló la sangre y lo hizo retroceder unos pasos. Había pequeñas sombras que se movían en la oscuridad. Estaban debajo y sobre la cama, correteando de un lado a otro y trepando por las paredes, tratando de evadir el ataque desesperado de Roxter. El médico tanteó la pared en busca del interruptor de la luz, y tal vez en ese momento emitió un gemido de miedo, porque algunas de esas sombras se detuvieron y unos cuantos pares de ojos, relucientes en la penumbra y del tamaño de dos puntas de lápices, miraron en su dirección. Ellis sintió el deseo de huir, de abandonar aquella delirante visión, pero entonces encontró el interruptor y lo accionó. La luz iluminó la habitación y descubrió los muebles y los cuerpos de Roxter y su hijo, pero nada más. Nada de sombras ni criaturas movedizas. El doctor Ellis dejó escapar una larga exhalación. “Lo imaginé. Eso es todo”, pensó, aún aturdido.
Fueron a atender al chico. Tenía la misma coloración azulada de su madre, pero aún respiraba. Roxter, agradecido, abrazó el pequeño cuerpo de Ramirito y comenzó a sollozar, mientras el doctor Ellis llamaba a la ambulancia. “También envíen a la policía, porque hay un posible homicidio aquí”, ordenó. Cortó y miró, incómodo, a su paciente.
-Los vio, ¿verdad?- dijo Roxter, con lágrimas en los ojos-. Dígame que también los vio.
El doctor Ellis recordó aquellos ojillos relucientes que lo observaban desde debajo de la cama, y luego negó con la cabeza.
-No vi nada, Roxter.
-Sí que los vio. Se lo veo en su mirada, doctor. Y ahora que sabe de su existencia, recomiendo que se compre un gato, porque ellos irán a buscarlo.
-La ambulancia vendrá en un rato, bajaré para recibirlos- dijo el doctor con frialdad. “Además, ya tengo un gato”.
Caminó por el pasillo y algo crujió bajo sus botas, cerca del rellano de la escalera. Bajó la vista.
Era un DVD de la última peli de “Los Pitufos”.



La investigación posterior determinó que un hombre llamado Darío Macta, aparentemente el amante de la señora de Roxter, estranguló a la mujer y luego trató de hacer lo mismo con Ramirito, pero la llegada de Roxter y su psiquiatra interrumpió el crimen. Macta huyó por la ventana de la habitación, aunque no tardó en ser apresado tiempo después. Nunca pudo establecerse el móvil del crimen, aunque Macta tenía antecedentes por robo a mano armada, y además su anterior mujer lo había denunciado por golpes y maltratos. Le dieron prisión perpetua, aunque se ahorcó en su celda antes de cumplir el primer año de condena.
Roxter no volvió al consultorio del doctor Ellis. Se mudó, junto con su hijo, a otra ciudad de la provincia, donde el doctor perdió todo contacto con él.
Y en cuanto al doctor, nunca pudo olvidar los incidentes en aquella casa. Recordaba particularmente las pequeñas sombras escurridizas, y aquellos ojos malignos que durante un segundo se habían posado en él. Comenzó a tener pesadillas y a consumir ansiolíticos. “No vi nada”, trataba de decirse a menudo. “Me dejé impresionar por el relato de aquel maldito loco”.
Una tarde, mientras veía televisión, creyó ver de reojo que una sombra de unos veinte centímetros de largo trepaba por la pared de la cocina. Giró rápidamente la vista, pero allí no había nada fuera de lo común.
El consumo autodiagnosticado de pastillas se incrementó a partir de ese incidente.
Alrededor de una semana después, mientras yacía sin poder dormir, el doctor Ellis creyó escuchar un ruido debajo de su cama de soltero.
Parecían pequeños pies que caminaban en dirección al placard. El médico se incorporó de la cama y miró, justo en el momento en que una sombra, de unos treinta centímetros de alto, salía debajo del cobertor y comenzaba a caminar hacia él. Sus ojos, grandes y luminosos, parecían llenar la habitación con una tremenda malignidad.
El doctor Ellis, lanzando un aterrado grito, tomó el cuchillo que guardaba bajo la almohada y encendió la luz, dispuesto a dar el golpe.
Era su gato.
-Mierda, Pinel, casi me matas del susto- lo reprendió. Extendió la mano para acariciarlo, pero luego la retiró. El gato se estaba comportando de una manera muy extraña, parecía inquieto por algo-. ¿Qué es lo que te pas…
En ese momento el felino dio un salto, cayó sobre la cama y abrió la boca de par en par. Sobre el cobertor vomitó los restos de una criatura azulada, de unos diez centímetros de alto, cuyos ojos sin vida parecieron observar al médico, mientras éste, incapaz de asimilar el miedo y la incomprensión, se desmayaba para no seguir cayendo en la locura...

58 comentarios:

  1. Y a mi que tantos me gustaron,tanta razon tenia ese pobre hombre..de doctor se quedara como paxiente...por cierto que tortura nos das de leerte loa viernes nada más... esa quedo como leyenda

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    1. Hola Sharoll, veo que madrugaste para leer el relato (o directamente nunca te acostaste jaja), y sí, es muy probable que el pobre médico termine tan loco como Roxter... abrazos, gracias como siempre por comentar.

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    2. Jajajajaj no madrugue, solo tomé un par de cafecitos y espere.. pero de verdad ahora me torturas esperar tanto.. por cierto deberías hacer un mini cuento, como rom de los zombies, que te quedó genial

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    3. El martes publico porque hay un pequeño festejo, ya sabrás cuál, así que te espero!! Abrazos...

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    4. Woooow fantastico felicito al escritor

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  2. Estimado Mauro

    Primera vez que comento aquí, pero déjame contarte que soy una lectora incondicional de tus cuentos, sigo cada uno de estos y espero impaciente por el que vendrá una y otra vez, me parecen fantásticos, me encantan las historias de terror, acostumbro a leer libros y cuentos así, siento que es más entretenido que ver una película, ya que cada uno lo amolda a su propia imaginación y a lo que realmente a uno le da miedo y eso es más tétrico que ver un prototipo establecido en películas, incluso me pasó cuando leí el cuento de la Sra. Gorda, porque cerca de mi casa una Sra. Gorda pasa todos los días pidiendo dinero en su silla de ruedas, te juro que me la imagino en esa historia. Te felicito tienes una gran imaginación.

    PD.: Es mucho pedir que crees una historia con estanques de agua o represas, les tengo pánico, pero me gustaría leer algo así. :)

    Cariños,
    Fabiola

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    1. Hola Fabiola, coincido con vos en que es mucho más enriquecedor leer antes que ver una peli (aunque las películas también me encantan), porque si el relato es bueno uno se imagina todo y tiene más empatía con los personajes...
      En cuanto a lo de tu historia con estanques de agua o represas, me gusta mucho la idea, de hecho tengo una historia al respecto que escribí hace varios años, y tal vez la modifique y mejore para subirla al blog. Mientras tanto, hay una historia que transcurre en un río (no es lo mismo, pero al menos hay agua jaja), creo que es la historia Nº 9 titulada "Día de pesca".
      Abrazos!!

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    2. También la leí y me gusto mucho :), a seguir esperando entonces por la próxima historia.

      Cariños!!

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  3. me gusto la historia pero los pitufos no son exactamente algo que me pueda asustar y eso que yo me asusto con cualquier cosa

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    1. Hola Lautaro, claro que los pitufos no asustan, pero mi intención era tomar esa historia y hacer algo un poco más siniestro con eso, basándome en los cientos de leyendas que hay al respecto. Me alegra que te haya gustado la historia, y muchas gracias por escribirme.

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  4. Muy buena historia. Lo malo es que no me creo la teoría de los pitufos(no me asusta y, además, casi me da risa).
    Dos semanas consecutivas con los gatos como héroes. Eso no está bien, los peces de colores se sienten desplazados XD.

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    1. Jaja es cierto, este fue el mes de los gatos, tal vez los peces de colores tengan su turno...
      En cuanto a la "teoría", no la inventé yo, sino que es una leyenda urbana que anda dando vueltas por ahí, y que yo tomé para crear una nueva historia. Un abrazo!!

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  5. Te pasaste, esta historia es sensacional, que bueno que tengo gato por que o si no "vendran por mi" tu me inspiraste para crear una novela por que me encanta leer vi tus cuentos y pense "ahora me toca a mi" eres un escritor sensaciobal y espero que lo sigas siendo

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    1. Hola Valeria, gracias por tus palabras, y espero que tengas mucha suerte en el proyecto de tu novela!! Espero leerla pronto, te mando un abrazo!!

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  6. Muy buena historia,aunque eso sí...has arruinado mi infancia.Es todo imaginado por ti,o buscaste información de algún lugar?

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    1. Lo de la "teoría" que habla Roxter, es algo que anda circulando por ahí, eso de que los pitufos representan a los siete pecados capitales y bla bla bla. Es una interpretación, como dice el doctor Ellis, "algo tomada de los pelos", pero me pareció interesante para incluirla en una historia como ésta. Lo demás, el resto de la historia, es obra de mi imaginación. Un abrazo!!

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  7. Mauro quiero felicitarte por esta magnifica historia! acabas de convertir un cuento infantil, gracioso y popular en algo escalofriante...
    Saludos!

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    1. Hola Nare, gracias como siempre por escribirme!! Me alegra que te haya gustado la historia. Abrazos!!

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  8. Mi madre me contó que cuando ella era pequeña, se puso de moda "los pitufos" y comerciaban todo tipo de productos relacionados con ellos: Remeras, mochilas, tazas, etc. También me dijo que había una historia que decía que los pitufos cobraban vida por las noches; Motivo por el cual la gente dejó de comprar los productos. No se si fue algo a nivel nacional o solo era un leyenda que ocurrió en mi provincia, pero me gustaria saber si te inspiraste en ese relato, porque me recordó a eso.
    En fin, muy bien redactado el cuento. Me gustó mucho.

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    1. Hola Facundo, yo viví en carne propia aquella obsesión por los pitufos, y creo que esa "psicosis colectiva" (tal cual lo define el personaje) abarcó muchos países y recuerdo que circulaban decenas de leyendas urbanas al respecto, al punto que las madres quemaban todo lo que tuviese que ver con esa serie. Este cuento está, por supuesto, inspirado en aquellas épocas de mi niñez. Un abrazo y gracias por escribirme.

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  9. Excelente historia Mauro. No había pasado por el blog así que ahora leí tus dos ultimas historias. Siempre he pensado que los gatos protegen pero por mala suerte de tener alergia no puedo tener uno. Solo tengo una perrita Salchicha
    Esta leyenda urbana de los pitufos la había escuchado otras veces y cada vez que la escucho creo que es real asi como muchas historias que dan vueltas por allí asi que hay que andar con cuidado por si acaso.
    Como siempre te dejo un comentario, con tu blog me es fácil dar la opinión aunque no soy igual siempre. Muchos saludos y espero que sigas escribiendo cada Viernes!!! Un abrazo un beso desde Chile.

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    1. Hola Joselin, supongo que la perra salchicha es la que aparece en tu foto de perfil, ahora que la veo más detenidamente te mira con mucho cariño y adoración, parece decir con su mirada: "serás mía para siempre" jaja. Los gatos no miran de esa forma, pueden mirarte con tranquilidad, con desconfianza, con atención, pero es difícil pescarles una mirada de amor o cariño (aunque lo sienten, pero disimulan más).
      Bien, concluida la breve disertación sobre gatos y perros, te mando un abrazo y gracias como siempre por escribirme!!

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  10. amo tus historias mauro siempre me paso por aca para leerlas sigue asi , llegaras muy alto leo tus historias desde que vi la numero 5 :3 bendiciones y saludos desde venezuela tu fiel admiradora raquel!

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    1. Gracias Raquel, sé que estás conmigo desde los comienzos, espero que nunca te canses de mis historias y me sigas escribiendo y dedicándome tan lindas palabras de vez en cuando. Un abrazo desde Argentina!!

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  11. Hola mi principe dl terror!!, asi como los pitufos, tambien la mayoria d los personajes y munecos animados.se dicen q son diabolicos y tienen cierta mala influencias mas q todos en los infantes; Como x ejemplo hello kity, Barbye, los Miky Mousse, power Ranger y muchos otros.pienso q no es un secreto para nadie sobre el verdadero origen d dichos personajes. Q son muchas las malas versiones q comentan.en fin lo q mas me llama la atencion y he notado en todas las historias q he leido sobre psiquiatras y psicologos, es la forma tan distraida y la incredulidad d stos. Nunca toman en cuenta stos tipos d cuadro critico y clinico d los pacientes, nunca le creen cuando en verdad hay algo sobrenatural; sino hasta q lo viven en carne y hueso. Todo lo llevan alo cientifico-logico,racional. No hay nada mas alla q eso. Y dicen q todo esa en la mente en la psiquis d las personas.personalment a mi me gusta muchisimo la rama d la psicologia, pero no hay q ignorar lo spiritual ya q sto nos lleva al mundo sobrenatural. Si los psicologos trabajaran stos campos en conjunto, se solucionarian muchos problemas d miles d personas. Me entiendes d lo q t quiero decir??. Para concluir me gusto mucho la parte dond el psiquiatra en vez d buscar x su compu el informe dl tipo lo q tenia era pura pornografia.jajaja pase rato riendome a carcajadas xq hasta sera real lo q hacen estos specialistas... Un gran besoootee mi querido Mauro. T.Q.M!!

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    1. Jaja lo de la pornografía es un clásico, así como hay otros que juegan al solitario en la compu mientras fingen escuchar a los pacientes. Es cierto que muchas series tienen su leyenda urbana, además de las que mencionas agrego: Bob Esponja, Los autos locos, Los simpsons, y también hay una peli que me encanta y es una de mis favoritas de animación, "Mi vecino Totoro", hay una historia oscura detrás que me dejó impactado y triste cuando la leí, a tal punto que algún día escribiré algo al respecto. Y con respecto a lo de psicología vs espiritualismo, en los últimos años ha habido algunos movimientos filosóficos que mezclan ambas cosas, el problema que he notado es que hay muchos charlatanes y por lo tanto es difícil tomarlos en serio. Quizás no estemos preparados todavía para asimilar toda esa información. Un abrazo, y te espero el martes porque publicaré una historia nueva (es un día especial para mí).

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    2. Jajaja!! es tu cumple o qq??, si es special para ti, tambien lo es para mi... bueno sperare para ese dia entonces. No me he podido meter al correo no tengo compu,todo lo hago x tlf, y x mala suert no se xq no me llegan los email x aca. Y otra cosa no quiero abrazos, quiero besos ok!! T los envio para q melos devuelvas, Jaja!!. Cuidat mi principe dl terror!!

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    3. O como dragon ballz

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  12. Me encanto...! Sobre todo porque nunca me cayeron bien esos malditos pitufos -.- :robert:

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    1. A mí sí que me gustaban, aunque hace poco vi unos capítulos de la serie y me dije: "Oh, por Dios, ¿cómo podía divertirme esta bazofia?" jaja. Un abrazo, Robert!!

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  13. Me recordó mucho a una historia que leí en otro blog, pero en esa el monstruo era el ser que se posa en los pechos de las personas cuando duermen. Hasta cierto punto me imaginé lo mismo, pero en la tuya el tipo insiste con los pitufos. Pero seguro es solo una coincidencia. En general muy bueno el cuento. Saludos.
    Carlos.

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    1. Hola Carlos, no sé de qué historia estás hablando pero probablemente se trate del "íncubo", hay muchas pinturas al respecto que encontrarás googleando la palabra. Y en cuanto a las coincidencias, creo que te refieres a la estructura del relato, que a estas alturas se ha transformado en una especie de subgénero dentro del horror, y podría resumirse así: un paciente ve cosas de características paranormales, le cuenta a su médico psiquiatra que por supuesto no le cree, luego el médico ve algo que confirma el relato de su paciente, por lo que el psiquiatra: a) rechaza el nuevo conocimiento, b) se vuelve loco él también. Este tipo de relatos es bastante viejo (aunque efectivo si se lo usa bien), y para ejemplo te menciono "La llamada de Cthulhu" de Lovecraft (escrita en 1926) o "El coco" de Stephen King, de la década del 70. Lee estos relatos, que por otro lado son excelentes, y verás por qué te lo digo. Abrazos, muchas gracias por comentar.

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  14. Buena historia me recuerda cuando era pequena y mi mama no me dejaba ver la caricatura de los pitufos y yo ni encuenta xq pero ahora ya lo se jajajaja saludos

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    1. Es posible que sea por ese motivo, Joana, muchas personas se tomaron muy en serio aquella leyenda urbana que hablaba de un chico asesinado por un muñeco de pitufo. Solamente estaba queriendo protegerte jaja. Un abrazo!!

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    2. Eso creo yo tambien aveces las personas hacen demasiado caso a algunas leyendas o historias q se cuentan entre vecinos yo soy de mexico del estado de veracruz y se dijo hace ya mucho tiempo q en la empresa de coca cola alguien se corto un dedo y este cayo dentro del recipiente de la bebida y lo peor es q supuestamente esta persona estaba enferma ya te imaginaras como se pusieron todos aunque despues de un corto tiempo ya ni se acordaban y eso quedo como leyenda urbana tal vez porq la soda esta mas sabrosa q un pitufo jajaja muchos saludos y exitos para ti

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    3. Lo del dedo en la Coca Cola es una buena historia jaja, tal vez la utilice para escribir algo. Un abrazo!!

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  15. Mauro qué tal!!!!????? Uffff llevo desconecta una buena temporada.......me he puesto al día y como siempre no me defraudas!!! Esta historia me dejó sorprendida,no tenia ni idea de esta leyenda negra de Los Pitufos!! Me puse a investigar y la verdad alucino con las historias sobre otros dibujos animados,sinceramente pienso que la gente o se aburre o tiene mucho tiempo ,para sacar tantas ideas descabelladas.....en fin es mi opinión,como siempre darte la enhorabuena!!!!! Un abrazoooo

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    1. Sí Manoli, parece que hay una leyenda urbana para cada dibujito infantil, no sé si es por exceso de aburrimiento o qué jaja. Hay una especie de "género" nuevo que llaman creepypastas, que combina la narración de terror con programas de tv, series, etc. Algunas son interesantes, pero sólo algunas. Un abrazo!!

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  16. Hola Mauro!! Perdón x apenas reportarme :-( mi celular anda dando las últimas patadas de ahogado jajaja...
    Sabes creo que le faltó más terror al cuento lo sentí medio flojito, espero no tomes mal el comentario... pero aún hacia me gustó ;-)...

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    1. Más terror brrrr... ok, para la próxima Raquel (claro que no lo tomo a mal jaja). Y en cuanto a la aparición de los novios... ya la tengo agendada. Pero primero voy a escribir la anterior que me pediste, porque yo trato de publicarlas por orden de pedido. Abrazos...

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  17. Crees que puedas escribir algo sobre la aparición de unos novio vestidos con sus trajes de cuando se casaron, y ella sentada y el a un costado de ella pero parado, espero y se pueda con ésta ya serían dos las q me deberías jajaja....

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  18. Me causaste un trauma infantil >_> jajajjaja, wow, pitufina

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  19. Oops! Olvide poner nombre jjjej
    María Gutierrez.
    jijiji

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    1. Ahora sí jaja. Gracias por escribir, un abrazo María!!

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  20. Me emcanto esta historia mauro, y tanto que me gustaban los pitufos. Que bueno que tengo un gato asi nunca vendran por mi jeje. Saludos desde chile

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    1. Hola Valeria, sin dudas los gatos tienen un instinto que les hace "ver" cosas que nosotros no. A riesgo de parecer un chiflado, digo que estoy convencido de ello jaja. Gracias por escribirme!!

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  21. Mauro que buena historia, acabas de destrozar uno de mis recuerdo mas queridos de infancia, me encanto

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    1. "Acabas de destrozar uno de mis recuerdos más queridos..." pues de nada jaja. Un abrazo!!

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  22. Esta genial! jaja y es mas perturbador por que no tengo gato xD. Saludos desde México.

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    1. Tendrás que conseguir uno, Franck... :) Un abrazo!!

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  23. Wow suspenso en cada segundo, quice esperar un final como que despues de desmayarse, al dia siguiente salio en las noticias que aparecio muerto con las mismas caracteristicas de la mujer de Roxter... jaja pero muy buena historia, entretenida,.. saludos.. att Josse

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  24. Muy groso jaja este fue el último que me faltaba leer

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  25. wowww sorprendente la historiaa

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  26. UY no voy a querer mirar la pelicula UY peor aun....... no tengo gato CHICA ANÓNIMA

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