"Un Largo Viaje a la Oscuridad" (Capítulo 1)

Los ronquidos eran terribles.
No debían dejar dormir a ningún vecino.
Eran ronquidos largos, irregulares, en cierta manera parecidos al rugir de una motosierra, o alguna otra máquina similar, como por ejemplo un motor fuera de borda, algo devastador e increíblemente molesto.
Miró, en la oscuridad, los números rojos del reloj digital: las tres y media de la madrugada.
“Mierda”, pensó el hombre, removiéndose intranquilo en la cama. Los ronquidos de su mujer aumentaban en volumen e intensidad por cada desesperante minuto que pasaba. Y él debía levantarse a las seis, para ir al trabajo. “Mañana será terrible”, pensó. Y para colmo tocaba una auditoría. Su jefe andaría rondándole durante toda la mañana, como una mosca carroñera.
Incapaz ya de contenerse, dio un codazo bastante violento a su mujer.
Liana primero tosió en la oscuridad, y luego quedó en silencio.
En dichoso silencio.
El hombre, llamado Dan, aguardó unos segundos en la oscuridad, a la espera de que los ronquidos se reanudaran. Pero los segundos pasaban, y seguía sin escucharse nada. ¿Tan fácil había resultado?
Parecía que sí, que así de fácil había resultado. Pensó que, de haberlo sabido, hubiese encajado el codazo mucho antes, cuando su mujer había comenzado a roncar, aproximadamente a las once de la noche, o -lo que parecía lo mismo-, un millón de años atrás.
Todavía aguardó unos minutos más, desconfiado de su súbita buena suerte, antes de relajarse y darse vuelta en la cama con suma lentitud, dispuesto a dormir de una buena vez.
El sueño llegó muy rápido. En menos de quince segundos, sintió que comenzaba a adentrarse en ese curioso mundo paralelo al que los especialistas, por algún motivo, se empeñan en llamar “actividad onírica”. Sin embargo, sentía que todavía había algo pendiente, algo que había pasado por alto y que no lo dejaba descansar en forma definitiva.
Molesto, con los ojos irrigados en sangre, se preguntó qué diablos sería. ¿La auditoría de mañana? ¿Aquel llamado del banco, que le advertía sobre un préstamo impago? ¿Qué?
Meditó sobre el asunto durante unos segundos, casi adormilado, hasta que, de súbito, se dio cuenta de la situación.
Su mujer, luego de aquel codazo, no sólo había dejado de roncar, sino también, aparentemente, de respirar.
Se incorporó en la cama, conteniendo él también la respiración, para escuchar cualquier ruidito, cualquier soplido que le indicara que Liana seguía respirando. No oyó nada. Apoyó su mano sobre el pecho de ella: tampoco parecía moverse. La sacudió levemente.
-¿Liana?- susurró.
No hubo respuesta.
La sacudió con mayor violencia.
-¿Liana? ¿Mi amor?
Nada.
Buscó a tientas el interruptor de la mesita de luz.
La lámpara no se encendió.
Recordó entonces que estaba quemada. Liana le había advertido la tarde anterior, pero él se había olvidado de reponerla.
-¡Liana!- gritó él, dándose vuelta desesperado..., y justo en ese momento, para su total desconcierto, los ronquidos volvieron a reanudarse.
Él quedó inmóvil, escuchando estupefacto. “No puedo creerlo”, pensó. Tenía ganas de sacudir a su mujer y gritarle en la oreja, cantarle una canción, bailar sobre la cama, cualquier cosa con tal de que despertara y dejara de roncar de una vez. Pero un pensamiento lo detuvo: “hasta hace unos segundos atrás, pensé que Liana estaba muerta”.
Se metió bajo las frazadas y se cubrió la cara con la almohada.
“La auditoría”, pensó. “Mañana estaré hecho un zombi. Los auditores me destrozarán, y luego el jefe me pondrá de patitas en la calle”.
Ronquidos. Más y más ronquidos. La motosierra había reanudado su trabajo. Debía haber derribado centenares de árboles a esa altura de la noche.
También estaba el préstamo del banco. No había pagado la cuota del mes pasado, y dudaba que pudiera pagar la del mes actual.
Los ronquidos se hicieron irregulares.
Y comenzaron a subir.
Es decir, no en intensidad, sino a subir en altura.
Dan se quitó la almohada y escuchó.
Segundos atrás, los ronquidos surgían desde muy cerca de su oreja izquierda. Ahora, parecían nacer desde un lugar más elevado. Como si su mujer, en la oscuridad, se estuviera incorporando lentamente, sin dejar de emitir esos molestos ronquidos que lo tenían desvelado desde el inicio de la noche.
Muy pronto, el origen de los ruidos estuvo a unos cincuenta centímetros de su cabeza, y luego a un metro. Y seguía subiendo. Era como si su mujer… levitara.
-¿Liana?- volvió a decir.
Estiró un brazo en dirección a su mujer, pero sólo se encontró con las sábanas tibias.
Era una locura, una incoherencia total, pero sus sospechas parecían ciertas: su mujer ya no estaba en la cama con él, sino a unos dos metros del suelo, muy cerca del cielorraso.
Dormida, flotaba en la negrura de la noche.
Dan estiró el brazo en dirección al velador de ella y encendió la luz. Miró hacia arriba. Ahogó un grito.
Había algo allá arriba, pegado al cielorraso. Durante unos segundos su cerebro se negó a procesar la imagen, sencillamente porque era algo que nunca antes había visto. Algo que parecía una gelatina negra, pegajosa, de largos tentáculos que oscilaban en el aire. Algunos de esos tentáculos habían rodeado el cuerpo de su mujer y lo llevaban en dirección a una boca negra y llena de dientes, de unos cuarenta centímetros de diámetro. Los ojillos de la cosa, de un curioso anaranjado, parecían hundidos en unos pliegues del color de las hojas secas; su mirada era ávida e inteligente, y parecía dispuesta a cualquier cosa con tal de salirse con la suya.
Había llegado desde la noche a través de la ventana abierta, moviéndose sigilosamente y pegada a las paredes, como una ventosa. A esto lo supo el hombre tiempo después, al examinar el lugar. Una sustancia amarronada revelaba su camino, que comenzaba muy cerca del jardín, un piso más abajo. Había trepado por la pared, como un caracol o una babosa, y luego se había escurrido entre las rejas del balcón. Y ahora sostenía firmemente a su mujer, elevándola por los aires, con la aparente intención de devorarla o Dios sabía qué otra cosa aberrante.
¿Y por qué la maldita no despertaba?
¿Por qué, por todos los santos, seguía roncando como si estuviera durmiendo sobre una cama de plumas?
-¡Liana!- gritó el hombre, y se abalanzó sobre el cajón de la cómoda, donde guardaba el revólver calibre .22-. ¡Despierta, estúpida!
El grito pareció dar, por fin, resultado. Dejando por la mitad un terrible ronquido, su esposa despertó.
Primero miró con horror a la criatura, como si quisiera cerciorarse de que estaba despierta del todo, y luego comenzó a sacudirse y a tratar de desprenderse de los tentáculos que la rodeaban. Lanzó un grito aterrado y miró hacia abajo, hacia su marido, que había encontrado la pistola y ahora apuntaba, tembloroso, hacia la cosa pegada en el techo. Sus miradas, durante unos microsegundos que se hicieron eternos, se encontraron y parecieron decirse muchas cosas, algo que por otro lado, es típico en las personas que llevan viviendo una buena cantidad de años juntas: “¿Qué es esto, qué ha pasado?”, “No lo sé, Liana”, “¿Voy a morir?”, “No si puedo evitarlo, querida”.
“Te amo”.
“Yo también, Liana”.
-Voy a dispararle, no te muevas- le advirtió.
Su mujer pareció no escucharlo. Había regresado la vista hacia la criatura; sobre todo a su boca, que parecía cada vez más grande y babeaba una sustancia verdosa, que le manchaba gran parte del cuerpo y el camisón blanco. Los dientes eran del tamaño de unos sables, aunque a la mujer le pareció que tenían una consistencia blanda, más que dientes parecían los filamentos carnosos que tienen las ballenas en su boca, para filtrar el plancton. Entonces la mujer pensó horrorizada: “No me va a comer, no me va a masticar… me va a chupar”.
Comenzó a gritar con más fuerza y a debatirse con frensí.
Su marido, tres metros más abajo, arrodillado sobre la cama, disparó el arma.
El impacto dio de lleno en la masa negra y gelatinosa de la criatura, que pareció estremecerse de dolor o sorpresa. Sin embargo, no dio señales de querer soltar a la mujer. Por el contrario, los tentáculos apresuraron la tarea, y la cabeza de Liana comenzó a desaparecer dentro de la boca enorme de la criatura.
Y aún así, Liana seguía gritando.
El hombre disparó dos veces más, y luego tres, y luego siguió accionando el gatillo hasta que las balas se acabaron. La habitación se llenó de un olor acre y recargado; el humo de la pólvora se le metió en los pulmones y lo hizo toser. Uno de los últimos disparos, que el hombre había hecho casi a ciegas, había dado en la pierna de su mujer, que ahora sangraba en abundancia. Los goterones caían sobre las sábanas y las manchaban con pintitas rojas. Sin embargo, la criatura no daba señales de estar malherida o siquiera molesta; ahora había succionado el cuerpo de su mujer hasta los hombros, y los tentáculos libres se movían de un lado a otro en probables señales de gozo o entusiasmo.
-¡Liana!- volvió a gritar el hombre.
Su mujer había dejado de gritar. Sus piernas y brazos colgaban fláccidos, al igual que el vuelo de su camisón.
El hombre, en un último y desesperado intento de salvar a su esposa, se arrojó hacia ésta y la sujetó por las piernas.
Durante unos segundos, tuvo la impresión de que los tentáculos cedían ante el nuevo peso. Entonces se aferró con mayor fuerza y balanceó el cuerpo para incrementar la resistencia. Pero luego la criatura pareció recuperarse, y el hombre se vio elevado bruscamente hacia el cielorraso. Al mismo tiempo, sus manos comenzaron a resbalarse, y luego de unos eternos momentos de lucha desigual, perdieron total asidero. El hombre cayó sobre la cama, dando alaridos de miedo y consternación. Miró hacia arriba.
Su esposa había desaparecido dentro de la criatura pegada al techo, hasta más o menos la altura del ombligo. Ahora era un peso muerto, inmóvil. Había dejado de luchar y ya no parecía el cuerpo de su esposa, sino algún objeto blando e inanimado.
La criatura comenzó a deslizarse por el cielorraso, en dirección a la ventana abierta.
-¡No!- gritó el hombre.
Trató de volver a aferrar las piernas de Liana, pero esta vez, la criatura parecía atenta a sus movimientos. Antes de que pudiera llegar a ella, uno de los tentáculos salió disparado en dirección a su rostro y lo golpeó, dejándolo en un automático estado de semiinconsciencia.
Aún pudo ver, entre nieblas y un agudo zumbido, el destino final de su mujer. La criatura simplemente la engulló, mientras seguía deslizándose rápidamente por el cielorraso, como la babosa más grande y repugnante del mundo, rumbo a la ventana. Cuando llegó a los cristales, éstos se rompieron, y la criatura pasó entre los filamentos y parte de su cuerpo se desgarró, aunque no pareció sentir dolor alguno.
Ahora, de su mujer, sólo se veían las piernas. Había perdido una de las medias, y la visión de su pie desnudo y blanco, absolutamente desprotegido, hizo que los ojos del hombre se inundaran en lágrimas.
-Liana… - murmuró, en un hilillo de voz.
Instantes después, el mundo comenzó a darle vueltas, y el hombre cerró los ojos y se dejó llevar por la negrura.



Los policías lo miraban con obvia expresión de desconfianza.
Uno de ellos, que para colmo parecía borracho, quiso hacerse el gracioso, imitando a un personaje de los Simpsons:
-¿Un pulpo negro en el techo? Seguro. Aguárdeme un minuto, que lo anotaré en mi máquina de escribir invisible.
Los otros rieron. El médico terminó de vendarle la cabeza y trató de subirlo a la camilla.
-¡Les digo que estoy bien!- gritó Dan, debatiéndose entre policías y paramédicos.
El dormitorio era un Infierno. Había sangre por todos lados. Y esa curiosa sustancia parduzca, que embadurnaba gran parte del cielorraso…
-Creo que vi algo parecido. Hace muchos años- murmuró uno de los enfermeros. Su colega lo miró, con los ojos desorbitados-. También hubo una desaparición. De un chico. Los padres decían que algo había entrado por la ventana…
-Son excusas- dijo el otro enfermero, desechando la historia con un movimiento de la mano-. Seguro ellos lo mataron.
Pero Dan había escuchado, y cuando lo subieron a la ambulancia, preguntó al primer enfermero:
-¿Recuerda la casa donde sucedió lo del chico?
-Fue hace muchos años, no lo recuerdo bien. Pero sé que sucedió en una ciudad vecina, y el caso fue comentado en todos los diarios del país.
-¿Recuerda por lo menos el apellido de la familia?
El enfermero pareció meditar unos segundos.
-Quiroga- dijo al fin-. Estoy casi seguro que era Quiroga.
Le dieron el alta en el hospital unas horas después. El ser lo había golpeado en la cabeza con mucha fuerza, pero la resonancia que le hicieron reveló que sólo tenía una leve contusión cerebral. Del hospital lo trasladaron a la comisaría, donde declaró durante toda la tarde, y luego lo liberaron bajo fianza, con la prohibición de abandonar la ciudad en las siguientes cuarenta y ocho horas.
-Usted es el principal sospechoso, amigo mío- le dijo el policía que había bromeado con la máquina de escribir invisible-. Lo estaremos vigilando. Y no puede regresar a su casa.
-¿Por qué no?- se sobresaltó Dan.
-Los peritos todavía están recogiendo las pruebas- explicó el policía-. Vaya a un hotel, y dese una ducha. Seguramente el juez lo llamará mañana por la mañana.
Pero no fue a un hotel, sino a la biblioteca municipal.
Hacía más de treinta cinco horas que no dormía, y necesitaba con urgencia un  poco de descanso, pero no quería seguir perdiendo más tiempo. Pidió al bibliotecario una de las computadoras que alquilaban por hora, y se dedicó a buscar, en Internet, noticias relacionadas con la familia Quiroga. Al fin, en los periódicos correspondientes al 2007, las encontró.
“MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE UN CHICO”, decía el titular.
Y más abajo:
“Los padres hablan de una extraña criatura, que habría entrado a la casa durante la noche, para llevarse al niño”.
Leyó la nota. El relato de los padres era casi idéntico a lo que había sucedido con su esposa. La descripción que los padres daban de la criatura (y que los medios periodísticos tomaban en broma) era muy similar a la que él había visto colgando del cielorraso. Según los padres, el chico estaba durmiendo en su habitación, y ellos viendo la tele, cuando escucharon unos ruidos inquietantes. Entraron al dormitorio del niño, y se encontraron con que un ser de color negro y de apariencia pegajosa, similar a una mantarraya gigante, había atrapado al chico con unos tentáculos largos y finos como cables, y lo llevaba en el aire mientras se deslizaba pegado al techo. Los padres trataron de detenerla, pero la criatura era poderosa y ni siquiera se inmutó cuando el padre le clavó una bayoneta que guardaba como recuerdo de los tiempos de guerra de un familiar.
“Se llevó a nuestro único hijo”, concluían el relato los angustiados padres. “Se lo llevó por la ventana, y nunca más lo volvimos a ver”.
La ciudad en la que habían ocurrido los inquietantes sucesos era Santa Ana, cercana a donde él vivía. Buscó en la guía el apellido Quiroga, y luego de descartar a dos o tres posibles candidatos, dio con el indicado. Llamó. Eran las siete y media de la tarde, y la biblioteca estaba por cerrar. El bibliotecario lo miraba detrás de su escritorio y parecía muy impaciente por irse. Mientras la línea telefónica accedía al tono de discado, Dan le hizo señas de que esperara un minuto más.
Al fin, alguien del otro lado contestó.
Era una voz apagada, envuelta en una negrura que hizo que se le pusiera la carne de gallina. Era la voz de alguien que ha muerto en vida, y que sólo sigue respirando por una cuestión de puro mecanismo fisiológico. Supo que era el padre que había perdido a su único hijo, y el tono de voz de Dan, por instinto, se hizo más bajo al decir:
-¿Quiroga? ¿Alberto Quiroga?
-Soy yo sí. ¿Quién…
-Escuche. Escuche con atención. Por favor no me corte antes de escuchar todo lo que tengo que decir. Mi esposa fue capturada por la criatura negra.
-Váyase al carajo, maldito hijo de…
-¡Espere! Por favor. Quiero encontrar a esa criatura. Quiero vengar la muerte de mi esposa. Creo que podemos ayudarnos. Por favor, escuche…
Le contó lo que había sucedido dos noches atrás. Quiroga escuchaba en silencio, del otro lado de la línea. Dan podía imaginárselo sentado en una mecedora, o en el porche, rodeado de paredes repletas de las fotografías antiguas de su hijo. Habló y contó todo, absolutamente todo: los ronquidos de su mujer, su horroroso despertar, los tentáculos que rodeaban su cuerpo, la despareja pelea con aquel ser…
Finalmente, casi al terminar, lloraba. Casi no había tenido tiempo de llorar por la muerte de Liana, y ahora que podía hacerlo, se sentía un poco mejor, casi con la mente más limpia. El bibliotecario, hundido detrás del escritorio, lo miraba con cautela, aunque no se atrevía a decirle nada. Fingía teclear algo en su anticuada computadora, aunque era obvio que estaba escuchando con atención.
Cuando terminó de hablar, se produjo una pausa larga, larguísima. La respiración pesada de Quiroga se escuchaba a través del teléfono.
Al fin, Quiroga dijo:
-Le creo.
Y el hombre cerró los ojos, infinitamente aliviado. Gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Apretó el celular con mayor fuerza.
-Gracias a Dios… gracias a Dios…
-Pero se equivoca en una cosa- dijo Quiroga, antes de que Dan pudiese seguir hablando-. Su esposa no está muerta.
Dan frunció el entrecejo.
-¿Cómo… ¿Por qué…
-Venga a mi casa, y le explicaré todo.
Dan recordó la fianza bajo palabra. Se lo mencionó a Quiroga.
-Lo siento, pero no seguiré hablando de este tema con usted por teléfono- dijo Quiroga en tono seco-. ¿Va a venir o no?
Dan entrecerró los ojos. Había perdido gran parte de su vida. Ni siquiera podía regresar a su casa. La auditoría en su trabajo y el préstamo bancario impago parecían problemas lejanos, como si pertenecieran a otra persona. ¿Qué más podía perder?
-Iré- aseguró-. Esta misma noche.
-Le pasaré la dirección- Quiroga pareció dudar-. Pero si piensa que va a capturar a esa cosa, olvídelo. Yo traté de hacerlo los últimos cinco años. Nunca pude encontrarla. Es inteligente. Y poderosa. Ningún hombre puede con ella.
Dan apretó aún más el celular, hasta que la pantalla comenzó a titilar y emitir alarmantes tonos verdeazulados.
-Eso ya lo veremos, Quiroga- dijo-. Ya lo veremos…
Anotó la dirección que le dio Quiroga, y salió de la biblioteca rumbo a su encuentro.

(Continuará...)
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45 comentarios:

  1. Hala Mauro!! Me encanto el cuento! No se porque pero me pareció algo diferente( tal vez porque era largo ajjajaj) bueno te felicito lo hiciste muy bien. Por curiosidad Mauro cuantos años tienes??(Solo es pura curiosidad jejejej) att: alba desde España.

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    1. Exactamente Alba, creo que tiene un tono diferente por una cuestión de longitud. Aunque no me guste mucho el estilo (lo veo algo torpe y desparejo), creo que mejorará conforme se siga desarrollando la historia.
      Y tengo 35 años. Pronto voy a hacer una mini entrada con mis datos personales, porque hay varios lectores que me sugirieron hacerlo. Abrazos.

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  2. Hola Mauro me encanto.. me encantan las historias de terror y mas si son larrgas.. me encanta ese sason que le pones a tus historias..
    Te cuento que es la primera vez que te comento. pero siempre que actualizas te leo y te sigo.
    Me llamo Daniela :) Felicitaciones mauro.
    seras grande ;)

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    1. Hola Daniela, muchas gracias por tus palabras y por tomarte el trabajo de comentar por primera vez.
      Las historias de terror largas también son mis preferidas, pero entiendo que esto es un blog y resulta incómodo leer, a través de este medio, relatos que superen cierta extensión. Por eso trato de comprimirlas al máximo; a veces sale bien, a veces no.
      Un abrazo!!

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  3. Oh Dios genial esperaré con impaciencia las proximas partes jaja!
    Esta muy buena me encantó!!
    Saludos desde Uruguay!

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    1. Gracias Natalia, me alegra que te haya gustado. La próxima parte la subiré el viernes que viene, así que habrá que esperar un poco. Abrazos!!

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  4. Hola mauro soy charo...por fin un cuento mas pero seguimos con la misma espera por lo q el cuento es largo y es mejor....te queria comentar que entre a los blogs que aconsejaste pero nada q comparar con los tuyos...una..q se copian tus cuentos y dos porque en cuestion de narrar eres el mejor....una pregunta...cuando saldra la parte II.....saludos.

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    1. Hola Charo, la próxima parte saldrá el viernes que viene, todavía falta un poco... De los otros blogs no vi nada copiado del mío, es cierto que el género de terror tiene ciertas limitaciones y las historias pueden parecerse, pero estoy seguro que nadie copia a nadie. Con respecto a la forma de narrar, eso sí ya va en gustos de cada uno, en lo personal me parece que el de Ernesto Parrilla es el mejor, y el de David Pineda creo que está más cerca del mío en cuestiones estilísticas, aunque su estilo es más elegante y tiene su propia personalidad.
      Te mando un abrazo, gracias por comentar!!

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  5. Hola Mauro!! Me gustan mucho tus cuentos. Están muy bien narrados y son atrapantes desde el primer momento. Seguiremos esperando fielmente todas tus historias. Te felicitoooo!!! :D

    Deisi!!

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    1. Ok, Deisi, muchas gracias por tus palabras!! Te mando un saludo...

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  6. Hola Mauro, me encanto tu cuento, valio la pena esperar algunas semanas por el próximo cuento, estoy esperando la segunda parte me imagino que es mejor que la primera, un abrazo desde Tumbes - Peru.

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    1. Hola Paul, yo espero lo mismo, que el relato se vaya poniendo mejor conforme se siga desarrollando. El próximo viernes veremos qué pasa. Un abrazo!!

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  7. Mauro, nos tenias olvidado... estas iniciando magnifico me dejastes con las ganas de saber más. Al inicio me pareció mi abuela y sus ronquidos ...bienvenido!

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    1. No, no los tenía olvidados Sharoll jaja, lo que pasa es que andaba en una especie de bloqueo o no sé qué diablos, en el transcurso de estas tres semanas en que no publiqué nada, escribí ocho (sí, ¡ocho!) relatos, y ninguno me pareció lo suficientemente bueno como para mostrarlo a los lectores. No hay que publicar todo lo que uno escribe...
      Igual, creo que ya pasó la tormenta. Abrazos, y también es un gusto tenerte por aquí de nuevo.

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    2. Siendo así se te disculpa y perdona.: ) , me equivoqué en pensarlo... maurito no se te olvide lo de tu libro, que estoy ansiosa por leerlo. Cuidate y y disfrutes LA FIFA

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    3. sí sharoll, espero pronto poder dar más novedades al respecto. me estoy dando una panzada de partidos (el fútbol es la decimotercera cosa que más me gusta en esta vida jaja). abrazos...

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  8. Mauro la espera mereció la pena,me gusta como enfocas el cuento,te juro que al principio podía hasta escuchar lis ronquidos de la mujer(o eran los de mi marido???? Jjjaa) ya leí que somos de la misma edad!!!!! Yo hago los 36 en noviembre,somos unos chavalines!!!!! Jjajaaaaa,enhorabuena,por el relato y estoy a la espera de la otra parte,de tu libro y de mi Coca cola......un abrazo!!!

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    1. Pues si tu marido ronca de esa forma, Manoli, dile que lo irá a buscar la criatura negra del cuento y listo, ya verás que duerme como un santo jaja.
      Así que somos de la misma edad? Entonces ambos estamos en lo mejor de la vida, porque estamos muy lejos de la vejez y ya dejamos atrás la confusión y el caos de la adolescencia. Somos como los vinos, mejoramos con cada año que pasa!! jaja.
      Un abrazo, gracias como siempre por escribirme.

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  9. Hola mauro soy charo...y queria pedirte mil disculpas.. el blog q te hice comentario q se habian copiado un cuento tuyo no pertenece a los que aconsejaste leer...fue en otro blog que encontre por la red y el cuento que lei fue LA COLA DEL DIABLO....lamento mucho la confusion mia...saludos.

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  10. Continua la historia lo más pronto posible u.u'
    Me he quedado curiosa.
    Saludos desde Lima, Perú.
    Stephanye.

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    1. En unos días publico la continuación, Stephanye!!
      Saludos desde Buenos Aires, Argentina...

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  11. Hola mauro tengo ya rato de estar leyendo tus cuentos y a mi me paresen lo mejor sique asi..te felicito.....desde nicaragua....

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    1. Hola Yamil, gracias por escribirme, espero que me sigas leyendo. Abrazos!!

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  12. hi! ^^
    osea...la cosa esa se la trago?
    pero...¿que tan grande era? digo...debe ser grande para chupar a alguien no?
    como que esta viva? esa cosa se la chupo y el esposo le disparo en la pierna no?
    okey tengo demasiadas preguntas
    espero la siguiente parte :)

    p.d: creo que jamas había leído tanto xD

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    1. Jaja son interrogantes que se irán resolviendo conforme suceda la historia Jo. Y el esposo, efectivamente, en su intento por detener a la criatura, por accidente le da un disparo en la pierna a su mujer. Cosas que pasan cuando hay una cosa negra en tu techo...
      Un abrazo!!

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  13. Hola Mauro, tanto tiempo.
    Este relato se ve interesante, me ha gustado demasiado. Esperaré la segunda parte con ansias.

    Un saludo

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    1. Hola Facundo, el viernes que viene publicaré la otra parte. No sé cuántas partes habrá, todo depende de la reacción de los lectores... si veo que no interesa demasiado, le pongo fin y listo jaja. Un saludo para vos.

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  14. Al habla Eli:
    Ya llevaba tiempo esperando el relato...¡Pero es muy bueno! Un poco repugnante, eso sí.
    Pobre mujer. Bueno, no voy a preguntar nada porque estoy en espera de la segunda parte y puede que entonces se solucionen algunas dudas. Aunque lo de como la devora....la traga...la chupa...Buah, no sé,¿cómo se denomina? Tragar sin masticar. Pero si sigue viva, la cosa cambia, esto se pone interesante. ¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Ya!¡Pronto!Ahora que lo pienso, vas por el relato nº 63,¡¿Y cuándo vas a llegar 666?!Dentro de 5 años cuando yo coja el portátil sentada en mi cama de la residencia de la universidad y piense:
    Eso deprime.
    No voy a ser muy dura,sé que tienes vida aparte de esto, y ahora con lo de tu novela.
    Pero a mí me hace ilusión...=-(
    Piensa en una pobre niña que saca buenas notas( y se merece un premio ) a la que le gusta leer, con problemas en el colegio(instituto) sin muchos amigos, que odia la tegnología y las redes sociales, con los ojitos inundaditos de lágrimas, con algunas surcándole la mejilla...Y una sonrisa picarona XD, pero la imagen que quiero transmitir es estando de morros entre rabietas y pataleta de 4 años.
    ¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!¡Segunda parte!

    PD: te propongo una apuesta; si consigo aprobar gimnasia (cosa poco probable que te daría mucha ventaja) sin ir a recuperaciones en septiembre, durante dos semanas tendrías que subir 3 relatos a la semana. No especifico qué dos semanas, pueden ser a finales de año, pero, aceptes o no, cruzad los dedos para que consiga aprobar, porfis

    Ya me dirás si aceptas,
    Un saludo
    Elisa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oh Dios, veo que los efectos de la anestesia todavía no se disiparon del todo...
      1) Al relato 666 voy a llegar, efectivamente, dentro de unos cinco años... dicho así parece muchísimo tiempo, pero creeme, no lo es... Cinco años pasan rápido. Además, como ya habrás adivinado, la historia del relato 666 es un relato en sí, en realidad lo que importa son las historias que vamos dejando en el camino, los lectores que pasan, los amigos que quedan, y todas esas cosas que parecen salidas de El señor de los Anillos.
      2) Mientras escribías todo el mensaje anterior, podrías haber hecho unas cuantas abdominales y sentadillas, para prepararte mejor para las clases de gimnasia...
      3) De todas maneras, reto aceptado!!
      Un abrazo, y ojo con hacer trampa...

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    2. 1)No soy tramposa, no te preocupes.
      2)Sí que me quedó un poco largo el mensajito.
      3)Sí, 5 años pasan rápido, pero depende de qué momentos. Hay ratos que, incluso cinco años después, parecen que ocurrieron ayer.
      4)Seguiré odiando gimnasia el resto de mis días, pero también es el teórico, el práctico aún no puedo hacerlo entero por los puntos interiores y resisto muy poco.
      5)Maldita anestesia...
      Devuelvo los abrazos
      //////////////////////////////
      Elisa

      Eliminar
    3. Me acaba de llamar una amiga...Ya tenemos las notas de gimnasia............ ...........................................................................................................................................................................................................................................................................(REDOBLE DE TAMBORES)
      ....................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡TENGO UN 5,92!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
      HE APROBADO.....................................
      .....................HE APROBADO.........................
      ............................................HE APROBADO..............
      ..................................................................HE APROBADO.....
      (APLAUSOS IMAGINARIOS)
      -Gracias, muchas gracias por concederme este gran honor, oh, voy a llorar..
      Ya sabes lo que te espera, chato, A VER ESOS TRES RELATOS x 2 SEMANAS = ELISA CONTENTA

      Saludos y perdón por este machacón, te juro que creía que iba a suspender.....
      ////////////////////
      Elisa

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    4. Bueno, pues me alegra por ti y me entristece por mí, que tendré que cumplir lo prometido... Vamos a ver en qué momento hago esas historias... pero será un lindo desafío, quién te dice, tal vez escriba las mejores historias de mi vida...
      Con 5,92 aquí en Argentina no se aprueba, las calificaciones van del 1 al 10, y hay que sacar de 7 para arriba, pero entiendo que por allá es del 1 al 6, así que lo tuyo fue muy bueno...
      Reitero mis felicitaciones, y nos veremos en la historia del viernes...

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    5. Gracias.
      Por aquí es del 0-al 10 pero a partir del 5 se aprueba. El mío fue regularcillo.
      ¡Ánimo con los relatos!
      //////////////////////////////////
      E

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    6. hola mauro..! permitime corregirte.. Ahí en buenos aires y en otras provincias de argentina se aprueba con 7..pero acá en chaco las calificaciones van 1 al 10 y se aprueba con 6..:)
      Cambiando de tema..interesante historia!. Saludos..
      Mabu

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    7. Gracias Mabu por la aclaración, no sabía el dato. Tampoco sabía que eras argentina, no sé por qué pensaba que eras española. Un abrazo...

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    8. Hola Mauro, hacía tiempo que no leía tu blog(porque estuvo sin novedades durante más de 2 semanas) y me ha gustado mucho esta parte del cuento pero a este ritmo no llegarás a 666(te has atascado en 63, este debería ser el 64, tienes 2 cuentos con el mismo número XD).

      Por cierto, aunque no entraba en la apuesta de Mabu, me gustaría que no publiques 6 microrrelatos para compensar la apuesta(aunque me gustaron los que publicaste, me parece hacer trampas XD).

      Sigue así, y voy con la segunda parte.

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    9. Perdón, me refería a la apuesta de Elisa XP

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    10. Sí tienes razón, ya está corregido el número, muchas gracias por advertirme.
      Y en cuanto a los microcuentos... me atrapaste, estaba pensando justamente hacer eso jeje. Ahora tendré que hacer un plan B jaja.
      Un abrazo!!

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  15. Hola Mauro.
    Que gusto volver a leerte y que mejor que con un buen relato.
    Realmente me ha gustado y mucho mas por que últimamente mi esposa esta roncando muy fuerte (Esta gestando nuestro primer hijo y dice que es por eso)... Tendré que revisar bien el techo...Que miedo!!! jajaja.
    Como siempre, mis felicitaciones por tan buena narrativa, haces que uno pueda vivir y sentir el relato.
    Te has hecho esperar mucho, pero realmente ha valido la pena.
    Seguimos esperando la biografía y sobre todo el link para comprar tu libro.
    Un abrazo.

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    1. Sí Eduardo, la bio la voy a hacer muy pronto, últimamente ando olvidadizo y me olvido de las cosas. El libro todavía no salió, cuando lo haga, daré la información correspondiente a través de este medio.
      Me alegra que te haya gustado el relato, y felicitaciones por el niño que viene en camino!! Espero que cuando nazca, publiques algunas fotillos en el face, para compartir la alegría.
      Un abrazo!!

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  16. guau, simplemente genial. Me gustó mucho tu historia Mauro, de hecho todas tus historias me gustan. He estado entrando a tu pagina desde el principio pero esta es la primera vez que comento tu historia y la verdad me gustó mucho.

    Te mando un saludo desde Guatemala, por cierto mi nombre es Samuel

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    1. Bueno Samuel, muchas gracias por comentar. Sabes que los comentarios son muy importantes para mí y agradezco a cada lector que se toma el trabajo de hacerlo. Y no es que espere los comentarios para que me feliciten y me inflen el ego, sino simplemente para hacerme entender que están ahí, del otro lado en alguna parte del mundo, eso sí es muy reconfortante. Un abrazo!!

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  17. HOLAAAAA!!!!!!!!!!!!! jejejeje se que dije que iba a leer esto cuando empiesen las vacasiones demo ( pero)................................... NO LO PUDE EVITAR bu... eeeeeee no hago nada de nada y ando como zombi dando vuelta por mi casa diciendo estoy aburida argg y bueno ya hice varias pruebas ay mañana me van adecir lo de lengua ......... bueno me gusto mucho ooooo voy a seguir lejendo
    HAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII I!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (si) buenas noches mauro o buenas tardes ammm jeje JUON KIKU

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