"Un Largo Viaje a la Oscuridad" (Capítulo 14-A)

Tiempo de respuestas...


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-Bien- dijo el anciano sentado sobre la piedra, mirando a Quiroga mientras ensayaba una enigmática sonrisa-. ¿Por dónde empiezo?
     -¿Qué le parece si empieza por contarme dónde diablos estamos?- contestó Quiroga-. Eso por empezar, por supuesto.
     Abel se restregó la barba con ambas manos y asintió. Echó una mirada hacia la cueva y luego, en un gesto algo teatral, señaló hacia arriba, donde pendían aquellas enormes estalactitas.
      -¿Ve eso que está allá arriba?- dijo. No esperó que Quiroga respondiera:- Son estalactitas. Todo el mundo sabe que se llaman así, pero nosotros les pusimos otro nombre. Les decimos: “espadas”. Por la espada de Damocles, ¿entiende? Están allá arriba, constantemente pendiendo sobre nuestras cabezas, y nunca se sabe cuándo terminarán por caer. Más o menos así son las cosas que sabemos aquí abajo. No tenemos certezas, el peligro acecha constantemente, y sólo podemos hacer conjeturas sobre el mundo que nos rodea. Le digo esto porque yo sólo transmitiré nuestras conjeturas, y nada más que eso.
       -¿Tantas palabras, para decirme que no sabe dónde nos encontramos?
       -Oh, yo nunca dije eso- se apresuró a decir Abel. Volvió a restregarse la barba amarillenta, en un gesto que evidentemente le era muy característico-. Suponemos… sólo suponemos… que nos encontramos debajo de la mina de plata, tal vez a unos cien, o quizás más, metros de profundidad. Aunque por supuesto, hay personas que no creen que estemos tan abajo. Razonan, yo creo que coherentemente, que si fuera así, el oxígeno se nos hubiese terminado hace rato, y ahora ninguno de nosotros quedaría vivo. Pero eso no es así, ¿verdad? Tanto usted como yo parecemos lo suficientemente vivos como para no estar muertos… salvo, por supuesto, que nos hayamos convertidos en fantasmas, cosa que tampoco debería descartarse del todo...
        -Demasiadas palabras- murmuró Quiroga, lanzando un suspiro de irritación-. Disculpe si le parezco grosero, pero creo que usted está usando demasiadas palabras…
        -Usted no entiende, pero ya entenderá- dijo Abel, quien no parecía molesto en lo más mínimo por el comentario de Quiroga-. Aquí abajo, las palabras lo son todo. Es necesario hablar, comunicarse, establecer vínculos. Hace mucho tiempo estoy aquí abajo, mucho más de lo que podría imaginarse, y créame que he visto tantas cosas que ya nada podría sorprenderme. He visto morir a mucha gente, he cuidado enfermos, incluso, válgame Dios, me he enamorado de quien nunca debí haberlo hecho. Las cosas pasan, el tiempo pasa, las personas pasan, pero las palabras quedan. Sé que parece el slogan de una estúpida campaña publicitaria, pero es así. A veces, sobre todo cuando mis compañeros duermen, y todo el sitio queda en silencio, yo puedo escucharlas… Escuchar las voces. Las conversaciones. Las palabras. Es por eso que yo las atesoro tanto. Las palabras pueden salvar vidas, y pueden, también, trazar un límite entre la demencia y la cordura… Quizás no entienda ahora, pero ya tendrá tiempo de entenderlo.
      -Demasiadas palabras, sí- dijo Quiroga, observando al viejo con atención-. Pero, aunque usted no lo crea, yo puedo entenderlo. No mucho, pero algo sí. Yo también soy un tipo solitario, y como tal, mido cada palabra que sale de mis labios. Pero la verdad, no me interesa filosofar sobre ese asunto. No crea que sea lugar ni tiempo adecuado para ello. De modo que pasemos a la siguiente pregunta.
      -Cuando usted lo disponga.
      -¿Hay posibilidades de salir de aquí?
      Abel inhaló una honda bocanada, al tiempo que volvía a mirar hacia arriba, como si la respuesta se encontrara colgada de una de esas enormes estalactitas.
      -Bueno, posibilidades, tal vez las haya…, pero que yo sepa, nadie hasta ahora ha conseguido escapar.
      -¿Lo han intentado?
      Le pareció que el viejo, por primera vez desde que comenzara la charla, se ponía algo nervioso.
       -Bueno, pues sí… Eso creo. Supongo.
       -¿Sí o no?
       -Es que tengo dudas. Aún al día de hoy, me pregunto si esos jóvenes realmente quisieron escapar, o sólo fue un intento de suicidio…
       -¿Cómo? ¿Por dónde trataron de escapar?
      El viejo señaló hacia la oscuridad, hacia el lugar donde el terreno entraba en declive.
      -Por el río, por supuesto. Es la única vía de comunicación con el mundo exterior. El problema es que se trata de un río subterráneo, que corre por debajo de la tierra por kilómetros y kilómetros, y salvo que uno pueda aguantar la respiración durante una hora, como las ballenas, no creo que pueda atravesarlo…
      -Tal vez lo lograron. Tal vez había bolsas de aire en el camino.
      -¿Usted se cree que, si las hubiera, nosotros no lo sabríamos?- dijo Abel, y Quiroga pudo observar que el viejo se había puesto a la defensiva-. Hace unos cinco años, una chica bajó a explorarlo. Ella era nadadora, ¿entiende? Y tenía una capacidad pulmonar extraordinaria, podía permanecer sin respirar durante tres minutos o más. Nosotros al principio nos opusimos, pero ella insistió tanto que terminamos aceptando. A regañadientes, por supuesto, pero tuvimos que aceptar. La atamos a la cintura con una cuerda y luego la chica, luego de tomar tres hondas bocanadas, se sumergió. El río aquí abajo asoma a la superficie en una especie de cuenco, como los cenotes mayas, y es bastante profundo aunque de aguas transparentes; muy pronto el cuerpo de la chica desapareció en sus profundidades. La cuerda comenzó a desenrrollarse y el tiempo pasó, un minuto, dos minutos, tres minutos. Al cuarto minuto, la cuerda quedó completamente quieta y nosotros nos afanamos en tirar de ella, con tanta rapidez que nuestras manos quedaron en carne viva. Cuando finalmente la trajimos a la superficie, la pobre chica estaba azul y parecía tan muerta como podría estarlo un cadáver en la morgue del pueblo. Algunos de nosotros, que sabíamos la técnica del RCP, por suerte logramos reanimarla… Desde entonces, nadie volvió a intentarlo. Excepto esos dos jóvenes que hace tres o cuatro años se arrojaron al río sin avisar a nadie. Ellos sí que nunca regresaron.
      -¿Y qué sucedió con la chica?
      -Oh, ella murió tiempo después- dijo Abel, despreocupadamente-. Una neumonía, ¿puede creerlo? Su cuerpo pudo sobrevivir a cinco o seis minutos sin oxígeno, pero un simple virus, que es tan viejo como Jesucristo, acabó con ella…
      -¿Y eso es todo?
      -¿A qué se refiere con eso?
      -Digo: de todas las personas que pasaron por aquí, ¿sólo tres trataron de escapar?
      El rostro del viejo volvió a ensombrecerse, y Quiroga no supo discernir si se trataba de miedo o de simple recelo. Como si su pregunta, que él había formulado con aire de inocencia, se acercara demasiado a una verdad que el otro a toda costa pretendía ocultarle…
       -Como le dije anteriormente, el río es la única vía de acceso que conocemos al mundo exterior. ¿Qué otra cosa podemos hacer? ¿Excavar la roca con un cuchillo?
       -Si yo estuviera todo el tiempo aquí encerrado, sin dudas algo trataría de hacer.
       -¿Qué?
       -No lo sé- dijo Quiroga, comenzando a perder la paciencia de nuevo-. Ahora no se me ocurre nada, pero porque hace menos de una hora que estoy aquí. Pero si el tiempo pasara, algo tendría que ocurrírseme.
        -Bueno, cuando se le ocurra algo, entonces avise. Tal vez su mente sea más avispada que la nuestra, y pueda encontrar, en muy poco tiempo, lo que a nosotros se nos ha venido escapando durante veinte años o más.
        -¿Veinte años? ¿Hace cuánto usted está aquí?
        -¿Qué día es hoy?
        -Jueves 15.
        -De Agosto, ¿verdad?- Quiroga no respondió, se limitó a mirarlo, porque no sabía si estaba jugando con él o qué-. Bueno, entonces llevo aquí exactamente trece años, seis meses y cinco días.
       Quiroga no pudo evitar lanzar un silbido de desaliento. Trece años en aquella oscuridad, aislado de la luz del Sol y de las caricias del viento… Incluso él, que había pasado gran parte del último lustro encerrado en una mina, explorando cada uno de sus recovecos, sintió un estremecimiento al imaginárselo.
       -Y cuando usted llegó, ¿ya había gente aquí abajo?
       -Oh, sí. En ese entonces aún se encontraba Enriquito Menza, que terminó siendo un gran amigo mío, tal vez el único verdadero que tuve aquí. Y también, por supuesto, estaba Caro...
       Por la forma en que dijo el nombre de la mujer, desviando los ojos y dibujando una especie de amarga sonrisa en los labios, Quiroga supo que se trataba del amor imposible de Abel.
       -¿Y qué pasó con ellos?
       -Murieron.
     -¿Cómo?
     Abel se encogió de hombros.
     -Simplemente murieron. Las condiciones aquí abajo son muy extremas: cualquier herida, por más superficial que sea, puede representar una amenaza de muerte. Por eso, uno de los consejos más útiles que puedo darle, es precisamente éste: cuídese.
     -¿Eso es todo?
     -Hay más. Pero se lo diré a su debido tiempo…
     Volvió a rascarse la barba, con expresión pensativa. Quiroga se le quedó mirando durante un tiempo más, tratando de decidir si podía confiar en él o no. Era curioso: por lo general, cuando él conocía a una persona, se daba cuenta enseguida si era de fiar o había que cuidarse de ella. Pero con Abel no sentía nada. Como si hubiera alguna barrera entre ellos, que sirviera para ocultar cosas. ¿Pero qué?
     -¿Qué le parece si comenzamos a hablar de las criaturas?- dijo al fin, decidido a seguir adelante con el asunto-. Es decir: ¿qué son? ¿Qué es lo que pretenden de nosotros?- Abel lanzó una pequeña risotada, y Quiroga extendió sus manos en señal de perplejidad-. ¿Qué le resulta gracioso?
     -Disculpe, es que esa frase… me hizo acordar a una película. ¿Recuerda usted a Isabel Sarli, la actriz porno? Ella se hizo famosa diciendo algo parecido. Supuestamente, en una de sus viejas películas, un campesino la arrinconada en un galpón de heno, con intenciones que eran más que evidentes. Pero ella, no dándose por enterada, o al menos fingiendo que no, le decía: “¿Qué pretende usted de mí?”. Lo curioso es que ella nunca dijo algo así, ese diálogo en la película es inexistente, pero de alguna manera quedó en el imaginario popular y…
     Vio que Quiroga no lo acompañaba en su humor risueño y calló, tosiendo sobre su mano.
     -Perdón- dijo.
     -¿Qué es lo que saben sobre las mantarrayas?- repitió Quiroga, tratando de armarse de paciencia.
     -Bueno, creo que será mejor que lo vea con sus propios ojos- dijo Abel, incorporándose de su improvisado asiento-. Acompáñeme, tengo algo interesante para mostrarle.
     -¿A dónde vamos?
     -No se preocupe, no iremos muy lejos- y volvió a lanzar una de sus irritantes risadas-. Está sólo a unos pasos de distancia…
      Tomó la bola azul, que había dejado sobre su regazo, y comenzó a caminar en dirección contraria a la cueva donde dormían los otros habitantes. Cuando vio que Quiroga no lo seguía, se dio vuelta.
     -¿Va a venir, o no?
     -¿Qué son esas bolas de luz? ¿De dónde las sacaron?
     -Un regalo de las babosas- respondió el viejo, alzando el objeto en cuestión hasta la altura de los ojos-. ¿No son maravillosas? Se encienden con el calor del cuerpo. Antes teníamos cuatro, pero una de ellas dejó de funcionar hace algunos años atrás. Así que debemos conformarnos con estas tres…
     -¿Las babosas no les regalaron otra?- preguntó Quiroga, tratando de parecer sarcástico. Pero el otro no se dio por aludido:
     -No. Y ya verá por qué no. ¿Viene?
     -Claro- dijo Quiroga a regañadientes, preguntándose si, de todos los anfitriones posibles, no le habría tocado el menos indicado...

(Continuará...)

25 comentarios:

  1. genial mauro me muero por saber mas sobre este lugar ojala la pusieras a la novela completa y asi me ahorro tanta intriga ajaj

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    1. Jaja Jonatan, así sería muy fácil, hay que sufrir un poco de vez en cuando. Un abrazo, casi siempre eres el primer comentario, acaso no duermes nunca? jaja.

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  2. Hola mauro este capitulo me saco algunas dudas pero tengo mas jaja.
    Estubo bueno el capitulo me gusto!!! Quiera parte 14B!!!!
    Cada vez q leo un capitulo me dejas con mas dudas!!
    A esperar parte 14B!
    Atte:Denisse

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    1. Sin embargo, el capítulo 14B despejará unas cuantas dudas... pero para no faltar a la tradición, te dejará otra jaja.
      El 14B, te adelanto, es uno de los más importantes de la historia, en realidad casi todo el camino que hemos recorrido, lo hice para llegar hasta ese lugar... ya verás. Un abrazo Denisse!!

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  3. Ayy! Todavía me quedan muchas dudas. Que le enseñara el viejo a l Quiroga? Bueno espero que el próximo capitulo nos diga que es muy buen capitulo amigo.
    Atte: tu fiel lectora alba

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    1. Hola Alba, gracias como siempre por comentar. El capítulo 14b seguirá con Quiroga, así que habrá mucha más información. Un abrazo!!

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  4. eres malisimoo mau por q chingados lee cortas en el mejor momento grrrrrr
    jajaja ok nimodo a esperar buuuu :'( ya q att.kary t mando bsotes y un abrazotee

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    1. Soy malísimo siiiii. "Qué chingados" jaja, nunca había escuchado eso, a los mexicanos parece que les gusta usar muchas palabras con "ch", que sólo usan alla, chido, chamaco, chilango, chavo, debe haber un origen azteca o maya ahí. Digo yo, me parece, tal vez esté diciendo tonterías. Un abrazo, Kary!!

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  5. Buenas tardes mauro, primera vez que comento aunque hace un tiempo que te leo. me encantan tus historias, esperando que tus libros salgan a la venta para empezar a coleccionarlos, me declaro adicto a la lectura.
    con respecto a esta historia se me queman las neuronas tratando de responder algunas dudas como:
    1.- que le va a enseñar el viejo a quiroga????? la entrada a una ciudad subterranea donde viven las babosas desde tiempos inmemoriales????? la nave con la que se estrellaron quedando atrapadas en la tierra???? las tumbas de los gigantes pelirojos????? no se...
    2.- que quieren las babosas con los humanos???? porque los mantienen vivos????? los utilizan para cuidar a sus crias????? se alimentan de algun subproducto???? ecooo!
    3.- Acaso el hijo de quiroga es uno de los jovenes que escaparon por el rio???? sobrevivieron????? acaso estan en alguna granja recuperandose y tratando de acordarse quien es (quedo amnesico por el trauma)?????
    4.- hay babosas malas y otras buenas que se niegan a matar a los humanos?????
    5.- El viejo es algun tipo de capataz que se encarga de matar las esperanzas de la gente para que no intenten escapar???? y otra vez pienso, para que los tienen con vida????
    6.- de que se alimentan las babosas?????
    7.- Porque 10????
    8.- Si llega dan van a matar a otro????? el seria el 11...

    estas son algunas de las dudas que tengo, estoy seguro de que seran respondidas poco a poco..

    gracias por escribir y entretenernos...

    Adolfo desde venezuela.

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    1. Hola Adolfo!! Si bien el libro tarda en salir por motivos ajenos a mi voluntad, yo creo que una vez que salga comenzará una seguidilla de títulos de Mauro Croche que te abrumará jaja. Además del primero que se llamará "El cazador de vírgenes", tengo planeado publicar una novela ya terminada de suspenso sobre chicos, otra sobre un super héroe nacional, un libro de relatos y ésta misma novela que estoy subiendo aquí, sólo que convenientemente modificada. Así que ve preparando los billetes jaja.
      Con respecto a las preguntas, pongo el piloto automático y contesto:
      "Cada una de esas preguntas se responderá a su debido momento, en el capítulo correspondiente" jaja.
      "La tumba de los gigantes pelirrojos" jaja.
      Igualmente, debo decirte que tus preguntas no andan tan mal encaminadas, hubo una en particular, que obviamente no te voy a decir cuál, que me puso los pelos de punta porque pensé "Oh, shit, este tipo me leyó los pensamientos" jaja.
      Bueno, te mando un abrazo, como este es un mensaje que hace muchas revelaciones te digo que en este momento estoy trabajando con gente de tu país, para un lindo proyecto que muy pronto saldrá a la luz (y que tiene que ver, obviamente, con las historias de terror, pero ésta es una totalmente nueva y diferente, y en formato cinematográfico). Abrazos...

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  6. Manuel Vargas no zombi26 de agosto de 2014, 16:46

    bueno... YA VOLVIMOS AL REDIL!!!!!!

    ahi esta esta es la clase de emocion que necesitamos( si de porsi no es patetico), me parece que las bolas son algo asi como de fosfato de fluoruro, si encienden con el calor del cuerpo y su luz es azul... duda resuelta

    yo ya me imaginaba que estando ahi abajo y sin nada mas que hacer a mas de alguno se le habian entusiasmado las hormonas, lo malo es que el ganador hiba a ser Dan en el capitulo anterior jajajajajajja

    buen capitulo mauro, veremos que mas nos presentan las letras en un futuro cercano (lease el viernes)

    abrasos

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    1. Lo de las hormonas... hmmm tenía dudas con respecto a eso, porque no sabía si unas personas en una situación así iban a tener el suficiente ánimo como para iniciar relaciones y todo eso... pero creo que sí. Supongo que, con los años, uno se acostumbra a las peores situaciones y trata de reorganizar su vida. Un abrazo!!

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  7. Genial, por favor nunca dejes de escribir! Esta novela la verdad que me gusta mucho. Abrazo de gol!

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    1. Gracias amigo, yo no dejo de escribir si ustedes no dejan de leerme jeje. Abrazos para vos!!

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  8. Uhh lo mas interesante era saber sobre las "babosas" y ahi le cortas!! .. Vaya que sabes como mantener a uno intrigado. La ventaja es que no esperamos toda la semana.
    Habias comentado que igual ibas a subir algun cuento corto entre la novela para no perder el "feeling" de la pagina, a lo major nadie los extrañe pero yo si, se podra?
    Saludos. Daniela

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    1. Sí, lo de los cuentos era la idea inicial, pero la verdad no pude hacerlo por falta de tiempo. Me metí de golpe en unos cuantos proyectos y ando con el tiempo justo. Así que habrá que esperar a que termine la novela para regresar a los cuentos... Un abrazo, Daniela.

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  9. Hola Mauro.
    Recién he podido leer este capitulo, es que la última semana de mes es la mas pesada para mi. Soy analista comercial de una empresa del estado peruano y a fin de mes hay que presentar un sin fin de informes y cuadros estadísticos.
    Menos mal que tengo a mi buen amigo Mauro para quitarme el estrés con sus relatos.

    Vaya forma de hablar del viejo Abel.
    Como que se va dejando entender y luego te vuelve a enredar. Como que ya quemo cerebro, bueno, bajo las circunstancias en las que vive es comprensible.

    Lo único que me ha quedado claro es que te gusta el buen porno y conoces de pornstars, jajaja.

    Quiroga esta tratando de llenarse de la mayor cantidad de información, eso me parece bien, pues intuyo que le ayudará a darse una idea de la situación real e intentar un escape. El hombre no es tonto y no creo que se aventure así nomás. El sabrá que hacer.

    Aunque no hablas mucho de las babosas, por el hecho de que ellas hayan entregado las "bolas azules" que se encienden con calor corporal pues me indica que poseen una tecnología superior a la nuestra y por ende no pueden ser de este mundo.
    La intriga continua, de donde vienen y para que? Para que y por que tienen colonias de humanos?
    Como bien dicen los compañeros que han escrito antes, justo cuando van a hablar de las babosas lo cortas, eso si es maldad.
    A esperar el prox. capitulo.
    Y felicitaciones por "Los Últimos". Espero que no demore mucho en publicarse.
    Un abrazo mauro.

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    1. Hola Eduardo, entiendo lo del estrés a fines de mes, mi mujer trabaja en algo similar y los fines de mes son muy complicados. Pero para eso estoy yo, como bien dices, para hacerte olvidar de los problemas cotidianos... y meterte en problemas imaginarios jaja.
      Muy buenas todas tus deducciones. Lo de la pornoestar no lo sabía, tampoco lo vi, sino que me lo contó un amigo jaja.
      Con respecto a "Los últimos", es una miniserie de terror producida en Venezuela, de la que tengo el gusto de participar con el guión, que se estrenará muy pronto.
      Un abrazo!!

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  10. Que intriga cada vez me siento mas cerca de saber todo sobre las famosas mantarayas-babosas y me dejas con la duda tu si sabes como mantenernos atentos jaja saludos suige adelante y gracias por darte el tiempo para escribir estas historias q me encantan felicidades x tanta imaginacion saludos desde iowa

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    1. Bueno gracias Joana, no sabía que eras de Iowa!! Y me doy el tiempo para escribir porque es lo que me gusta, yo creo que tarde o temprano, y con un poquito de suerte, podré dedicarme a esto que es mi verdadera vocación. Un abrazo!!

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  11. Que buen capitulo quiero leer la otra parte pero ya!!! Tengo mas preguntas q quirogaa por DIos. Saludos ;)

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    1. Gracias Fen, si leíste el capítulo del viernes, seguro muchas de esas dudas quedaron despejadas. Aunque surgieron otras seguro jaja. Abrazos!!

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  12. Que suspenso señor!! parece que ya regresamos al viejo modo de narración de Mauro (no sé que tenía exactamente el capítulo anterior que no me sonó acorde a la historia). Feliz 2015.

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