"Un Largo Viaje a la Oscuridad" (Capítulo 14-B)

Estamos llegando a los momentos claves, amigos lectores, y no exagero al decir que gran parte del camino recorrido fue hecho para llegar, precisamente, a este bendito capítulo. Así que no se lo pierdan!!
Y para los despistados, informo que el martes pasado publiqué el capítulo 14-A, por lo que les sugiero que primero lo lean, así entenderán mejor.
Un abrazo y buen fin de semana.
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     Al menos, Abel no había mentido en un aspecto: no estaban lejos del lugar que pretendía mostrarle. Apenas hicieron unos cuarenta o cincuenta metros, internándose en una depresión sobre el suelo que se encontraba rodeada de rocas del tamaño de personas. En ese lugar, el viejo se detuvo e iluminó, con la luz azulada de la bola, algo que en un primer momento Quiroga tomó como un montón de huesos de algún animal acumulados en un rincón. Pero luego, al observar mejor, se dio cuenta de que había algo extraño en esos huesos: por empezar eran demasiado largos, casi tanto como un brazo entero, y además los cráneos que había desperdigados en derredor (eran cinco o seis), tenían una forma anómala; no eran similares a ningún cráneo que Quiroga había visto en su vida, ni de seres humanos ni animales. Eran alargados y del tamaño de una pelota de rugby; los agujeros de los ojos eran enormes, a tal punto que cubrían gran parte de la superficie del cráneo. Y los dientes… a Quiroga le recordó al de los grandes cánidos. Eran dientes preparados para desgarrar y morder. Sin embargo, había algo raro en ellos, y cuando se agachó para examinarlos mejor, pudo ver el motivo: parecían limados o cortados. Exactamente como se gastaban los dientes de los animales peligrosos de los circos, para que éstos no representaran ningún peligro para sus domadores…
     -Esto… estas no son las criaturas…
     -¿Cómo lo sabe?
     -Bien…- y Quiroga estuvo a punto de relatarle su enfrentamiento con una de ellas, en la mina, y su posterior vivisección… pero pensó que sería mejor obviar esa parte. Al menos de momento. Hasta que conociera a Abel un poco mejor-. Las he visto de cerca, y no parecen tener una forma así. Ni siquiera pude distinguirles sus cabezas…
     Abel asintió, los ojos de repente brillantes.
     -Parecen una horrible cosa amorfa, ¿cierto? Y sin embargo, son inteligentes, tanto como usted jamás podría imaginarlo…
    -Y entonces… ¿qué es esto?
    -Hay seis de estas cosas aquí. Y cuatro más del otro lado del río, cerca de una roca que tiene la forma de una pirámide.
      -Ajá- Quiroga lo miró interrogante.
     -¿Es que no se da cuenta? Son diez. ¿Y qué le dije yo anteriormente? Que somos diez. Siempre somos diez.
     Quiroga volvió a observar los cráneos, alzando una ceja.
     -No me diga que estas cosas… son seres humanos…
     Abel hizo un gesto con la mano, indicando que la teoría de Quiroga era totalmente descabellada.
     -Claro que no. Son criaturas que las babosas trajeron consigo. Pero murieron. Nosotros las reemplazamos…
     -¿Y qué eran?
     Quiroga no podía apartar la vista de esos cráneos. Los dientes limados, las grandes cuencas de los ojos… Debían haber sido criaturas muy temibles en vida. Quizás tanto como las mantarrayas…
     -No lo sabemos. Pero sí creemos adivinar, y creo yo bastante acertadamente, la finalidad de esas cosas. Eran esclavos. Las babosas las utilizaban como esclavos. Cuando estas cosas murieron, las babosas debieron buscarse un reemplazo… y nosotros, los seres humanos, fuimos los sustitutos perfectos…
     -¿Esclavos? ¿Eso es lo que somos? ¿Esclavos de las matarrayas?
     -Podría decirse que sí. Aunque no sabemos por qué siempre debemos ser diez. Tal vez se trate de algún tipo de tradición, una costumbre arraigada en la sociedad de las babosas.
    -¿Y de dónde vinieron? ¿Qué es lo que saben sobre ellas?
     Abel señaló hacia la oscuridad, hacia el lugar donde el río parecía correr con un incansable rumor líquido.
     -Viven allá, del otro lado del río. En unas cavernas naturales. Nosotros tenemos prohibido acercarnos al lugar. Nos quieren lejos de sus actividades cotidianas.
     -¿Pero qué rayos son?
    El anciano volvió a encogerse de hombros.
     -Sólo hay teorías. Enriquito Menza, que era uno de los habitantes más antiguos, decía que vinieron del espacio. Se estrellaron en una nave espacial, allá por el año ochenta y cuatro u ochenta y cinco. Sabemos esto, porque los primeros humanos que trajeron aquí datan de esa fecha, aunque nunca nadie vio la nave espacial. Ninguno de ellos está vivo ahora, así que lamentablemente no podemos contar con su relato. Pero Enriquito al menos conoció a varios de ellos. Decía que al principio, las babosas parecían muy desorganizadas y vivían en el caos total. ¿Se imagina? Nosotros hubiésemos hecho lo mismo. Imagínese que usted viaja en una nave espacial, la nave experimenta un fallo, y termina en un planeta totalmente desconocido. Primero reina la desesperación, uno trata de reparar la nave y se da cuenta de que ya no tiene arreglo, porque la tecnología de este extraño planeta es arcaica… A la desesperación, le sucede la desesperanza. Para colmo, las criaturas que uno trae consigo, que le ayudan en las tareas cotidianas, mueren… ¿Qué haría usted? ¿Qué medidas tomaría para no terminar muriendo de tristeza, o directamente suicidándose?
     Quiroga trató de imaginarse la escena, y pese a que no era un tipo muy imaginativo, logró captar lo que Abel trataba de decirle.
     -Supongo que… bueno, por empezar, trataría de replicar, en la medida de lo posible, las condiciones de vida de mi planeta originario…
     El anciano lo señaló con el dedo, como en una burda película de vaqueros.
     -Exacto, amigo. Y fue eso lo que precisamente hicieron las babosas. Supongo que primero, buscaron un ambiente similar a donde antaño vivían. Algo húmedo, oscuro, de altas temperaturas… encontraron esto, debajo de una mina abandonada. Y después, simplemente, se dedicaron a buscar un reemplazo para sus esclavos. Y es aquí donde nosotros entramos en esta historia.
     -Pero, ¿cómo? ¿Cómo lograron permanecer en las sombras durante tanto tiempo?
     -Son sigilosas, amigo, muy sigilosas… Y extremadamente inteligentes. Además, eligen muy bien a sus víctimas…
     -¿Qué quiere usted decir con eso?
     Antes de que Abel pudiera responder, una luz azulada se encendió en la cueva, y de inmediato comenzó a acercarse. Sobresaltado, el viejo se llevó una mano a la barbilla y tomó a Quiroga de la manga.
     -El tiempo pasó muy rápido. Venga, vámonos. Debemos regresar a la cueva.
    -¿Por qué? ¿Qué sucede?
     -Nuestro turno está por comenzar. Es hora de servir a las criaturas. En el camino, le explicaré como es debido…
     -Un momento, estimado. Yo no serviré a nadie. ¿Qué es eso de que nuestro turno comenzó?
     -Apresúrese, o vendrá el supervisor…
     -Yo no tengo supervisor. Yo no soy esclavo de nadie. Soy un hombre libre. Y la verdad, no tengo miedo.
     Abel se dio vuelta. Su desesperación era evidente. Los ojos se le habían agrandado por el miedo. Casi parecía un chico, un niño que había tenido la desgracia de envejecer prematuramente, como víctima de una de esas extrañas enfermedades genéticas que hacían que el organismo se desarrollara a una velocidad vertiginosa.
     -Créame: debe tenerlo. Eugenio Vernis, el supervisor que tenemos actualmente, es el peor que vi desde que estoy aquí abajo. Es… sádico. Creo que está loco. Venga conmigo, por favor. Seguiremos hablando en el camino, pero por favor…
     La luz de la bola azulada se seguía acercando, por lo que Abel calló. Quiroga vio una silueta que caminaba erguida y orgullosa, seguida por una mujer que por poco no se arrastraba: la cabeza gacha, el andar lento y resignado. El contraste entre ambos era tan marcado que resultaba casi patético. “Es el tal Vernis”, pensó Quiroga. “El jodido jefe supervisor. Pero resulta que hace mucho yo no sigo las órdenes de nadie, mucho menos aquí abajo, en el culo del mundo”.
    -¿Abel?- dijo una voz de un curioso timbre alto, como si se encontrara gritando a todo pulmón, aunque no fuera así-. ¿Este es el tipo nuevo? ¿Por qué no me avisaste que había llegado?
    -Lo siento, jefe- dijo el anciano, agachando de inmediato la cabeza-. Pensé que, debido a la hora…
     -Sabes muy bien que debes avisarme de todas las novedades que ocurren aquí abajo. ¿Cuántas veces debo recordártelo, viejo estúpido?- el supervisor se detuvo delante de Quiroga y lo miró de arriba abajo, de una forma insoportablemente insolente-. Y tú, ¿cómo te llamas?
     Pero Quiroga no respondió. Se le quedó mirando fijamente, sin parpadear, sin casi respirar siquiera. Abel se apresuró a interceder:
    -Se llama Quiroga. Alberto Quir…
    El supervisor se dio vuelta, rápido como un látigo, y le dio un cachetazo, con el revés de la mano. El viejo se cubrió a destiempo y lanzó un chillido. Casi parecía el quejido de una rata atrapada en un rincón. Si Quiroga hubiese prestado la debida atención, sin dudas hubiese sentido asco por ese ser huidizo y patético en que se había convertido Abel. Pero no: estaba concentrado en el rostro del supervisor. Había algo en él… algo que hacía que su corazón corcoveara de espanto…
    -No te hablé a ti, viejo. Ya me estás cansando, ¿sabes? Siempre con tus aires de bienhechor, tratando de ayudar a todo el mundo… No creo tu papel. No lo creo ni por un segundo…- se dirigió a Quiroga-. ¿Y bien? Te hice una pregunta. ¿Cuál es tu nombre, novato?
     Pero Quiroga no podía decir nada. Su garganta se agitaba convulsa, tratando de expulsar las palabras que de repente parecían haber desaparecido de su interior. El mundo giraba a su alrededor y de repente comenzó a ver todo borroso, como a través de un vidrio empañado. Pensó en los años de locura que había experimentado, en su esposa, en aquella aciaga noche en que las criaturas se habían llevado a su hijo y habían arruinado todo lo que crecía en su interior. Por primera vez en muchos años, sus ojos se anegaron en lágrimas, y un líquido demasiado caliente comenzó a correrle mejillas abajo, empapando su barba sucia y amarillenta.
     Cuando finalmente pudo pronunciar una palabra, lo que dijo fue un nombre, no el suyo propio, sino uno que hacía mucho tiempo había perdido la esperanza de volver a pronunciarlo en voz alta:
    -¿Lucas?

(Continuará...)

21 comentarios:

  1. Ya sospechaba que era su hijo que emoción! Pero como es que se llama de otra manera y porque dicen que es un sádico? Parece que lo ha heredado su papi jejej aunque sospecho que el hijo sera peor. Ya no tengo casi dudas por fiiin!! Un capitulo muy bueno mauro. Ahora falta dan. Saludos
    Arte: alba

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    1. Sí Alba, ahora falta Dan, de cuyo destino será narrado el próximo capítulo. Como podrás imaginar, nos vamos acercando al final, muchos misterios fueron revelados, pero todavía falta la parte que creo más emocionante: el enfrentamiento final!! Aaaaahh. Igual hay que esperar un poquito más para eso. Un abrazo!!

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  2. Nooo sos malo!!! Aparecio lucas?? No lo puedo creer!!! Quiero saber si es el.
    El martes publicas otra??q sea mas larga asi me entretengo un rato por que sino me aburro jajajaj espero el otro capitulo cn mucha curiosidad y nervios jajaja saludos
    Atte:Denisse

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    1. Hola Denisse, lamentablemente el martes no podré publicar, pero la del próximo viernes será bastante larga para compensar. Y también habrá más revelaciones... todavía hay muchos misterios, sobre todo en la vida de Dan y Quiroga. Bueno, te mando un abrazo, y no te aburras jaja.

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  3. aaay noo pude ser es lucas???? q tantos misterios ay aun sir resover??? no es pisoble esta buenisimaa me encantaa publicaras el martes mauroo.eres magnifico yaa kiero llegar al final mee.tienes en chock jaja por cierto con respecto a lo q dijiste anterior mente es verdad los mexicanos hablamos mucho con ch no lo habia notado jajsja q observador eres aunq la razon del por q no la se pero es verdad "pinche chamaco chingada ma... choco. chingao. chinguentes. checate.y mil cosas con ch pero mas q nada los mexicanos somos muy.groceros jajaja y esoo kien sabe a q se deba yoo creoo a q commemos mucho chilee jajajsa bueno tal vez mi mauu espero pronto la sig parte esta buenisimo tu relato mi mau te mando un besasasaso y un fuerte abrazo de oso

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    1. Jaja además eso se nota mucho en la serie del Chavo, que todos nosotros miramos y nos encantó durante nuestra niñez. "Chespirito", "Chavo", "Chapulín", "Chipote Chillón" "Chilindrina", etc, etc. Yo estuve en México hace cuatro años y la gente me pareció muy divertida y amable, y me pareció sorprendente y también gracioso (pero en el buen sentido) que muchos hablaran como el Chavo... Por ejemplo, alquilé un auto y como no estaba muy acostumbrado a manejarlo, hice marcha atrás cuando no debía, y el encargado me gritaba desesperado: "Aguas, aguas" jaja. Bueno, te mando un abrazo para vos.

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  4. Maurooooooo vuelvo de vacaciones y me encuentro con esto.....asi me quedo O_O .......unmmmmm muchas dudas no se han resuelto,mas dudas e incertidumbre!!!! Será Dan tan loco de volver a beber la droga??? Morirá su mujer??? El hijo de Quiroga un sádico????? Y sobretodoooooo.......que traman las mantarayas!!!!!!!..........ay....toca esperar,un a brazo Mauro y felicidades!!!

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    1. Noooo Manoli ya me parecía raro no tener noticias tuyas, cómo te vas a ir de vacaciones justo ahora, en lo mejor de la novela? La próxima dile a tu marido: no querido, pospongamos las vacaciones porque Mauro está por publicar un capítulo nuevo jaja. Bueno, el próximo viernes publico otra vez, el capítulo 15. Serán 20 en total, así que ya falta poco!! Un abrazo...

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  5. Coooooo! me quede sin palabras...
    les dije que era la tumba de los gigantes pelirrojos jajaja
    que le paso al pana lucas que se volvio tan malo (aunque nunca nos dijeron que fuera bueno)
    un gran agradecimiento para el pana mauro que siempre nos entretiene con sus historias

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    1. "Pana", todos los días aprendo palabras nuevas jeje. Tuve que buscarlo en google y ya sé lo que significa, y parece que se utiliza en Venezuela, así que asumo que eres de ahí. Un abrazo para vos, gracias por comentar!! Y sí, era la tumba de los pelirrojos!! jaja

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    2. si soy de venezuela, esperando el estreno de tu serie, porque canal sera????? en que horario?????
      Hace unos meses se produjo la primera pelicula de suspenso venezolana, su nombre es " La casa del fin de los tiempos" hubo mucha espectativa por ser un genero que no se habia trabajado en venezuela, a mi parecer es una excelente pelicula, donde en ningun momento llegue a imaginarme el final, la recomiendo.
      estoy seguro que tu serie sera igual de buena.

      se despide tu pana de venezuela, Adolfo.

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  6. ahahahahhaahah es el hijo! de tal palo tal astilla! , esta historia está más buena que comer pollo con la mano! Espero el relato siguiente con desesperación!
    Saludos

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    1. Bueno, estimad@ lector@, me alegro que te guste tanto. Ojo que la genética de Quiroga es brava jeje. El viernes publico el próximo episodio. Un abrazo!!

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  7. Hola mauro.
    Que buen capítulo!!!
    Ya era evidente lo de las babosas, tenían que ser de otro planeta obligatoriamente dada la tecnología que poseen.
    Y la pregunta que ahora me nace es para que tener sirvientes o esclavos? Que clase de trabajos los hacen realizar? Serán como mayordomos y amas de llaves? Aunque dudo que los seres que ocuparon su lugar antes hicieran eso dada sus características. Entonces.. De que manera los sirven?
    Pienso y pienso y algo no me cuadra aún.
    Esto trae abajo mi teoría inicial de que los llevarían consigo a un mundo mejor, jajaja.
    Y lo de Lucas, genial... Nunca me hubiera imaginado que el maldito supervisor fuera el hijo perdido de Quiroga. Será o simplemente se le parece y Quiroga se equivoca?
    Y siguen las dudas y preguntas... Si es el hijo de Quiroga, por que se hace llamar de otra manera? Acaso las babosas les lavan el cerebro a los supervisores?
    Ni modo, a esperar el prox. capitulo y ojala puedas escribir algo para el martes porque me va a dar un ataque de ansiedad.
    Un abrazo Mauro, nos leemos...

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    1. Hola Eduardo, gracias por comentar. Sigo pensando que tus deducciones son muy buenas, pese al stress de tu agenda laboral, te das tiempo para pensar en la novela jaja.
      Lo de que no te cuadra lo que hacen.. te doy una pista. ¿Por qué algunos sobreviven tanto tiempo (el caso de Abel) y otros no? Ya está todo dicho, igualmente, en el próximo episodio nos encargaremos de Dan y te aseguro que habrá muchas pero muchas sorpresas... Bien, nos vemos el próximo viernes, porque lamentablemente, el martes no llego a publicar. Un abrazo!!

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    2. Gran pista me das... sigo igual de confundido, jajaja.
      Puede ser que unos ocupan puestos importantes para las babosas, como el caso de Abel que da la bienvenida e instruye a los nuevos y de paso los desalienta a escapar (rata el viejo) o quizás se quedan los mas pasivos y les dan vuelta (matan) a los revoltosos... preguntas y mas preguntas, jejeje.
      Lastima que no puedas publicar el martes, pero imagino como andarás con eso de los guiones para la serie, tus novelas y demás. Como ya te dije... Tu nunca descansas!!!, jajaja.
      Un abrazo y hasta el viernes.

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  8. Quee!! Como, el culo del mundo jajajajajajajajajajaja me trabe de tanto reír jajajajajaja ahora si me quede como tu cuando escuchas alguna palabra de mi país (Mexico) y luego Lucas, Lucas vivo y malo porque? como siempre me dejas en suspenso tu tan buen escritor como siempre felicidades y esperare el martes para leer el próximo capitulo. Saludos... Mary

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    1. Sí María, el culo del mundo jaja, es una expresión muy habitual aquí. Otra cosa que les hace gracia a los extranjeros es la palabra "boludo", que usamos constantemente y es como un comodín; a veces, dependiendo de las circunstancias, es un insulto, y otras, la mayoría de las veces, una palabra amistosa. Un abrazo, gracias por escribirme como siempre!!

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  9. Mauro, tienes una gran imaginación, un día leí un capítulo suelto de esta historia y no pude resistirme a leerla entera, la verdad es que me enganchó bastante y ahora espero con ansias un nuevo capítulo, sigue así ;)

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  10. Llegue tarde esta vez, pero estuve de viaje y no pude comentar ajja. me dejo satisfecho en cuanto a dudas. Muy bueno mauro

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