Capítulo 24

Nota: El presente capítulo, si todo sale según lo planeado, es el antepenúltimo, o sea que quedan dos más aparte de éste. Sin embargo, como el próximo viernes es Noche de Brujas, momentáneamente dejaré la novela de lado para publicar una historia nueva, que conmemorará dicha celebración. Y después sí, el martes que viene seguiremos con "Un Largo Viaje a la Oscuridad". Saludos.

Capítulo 24

1

El grupo permaneció silencioso durante unos instantes, observando a los hombres que se alejaban cuesta arriba (y que se llevaban a un Eugenio inconsciente), hasta que uno de ellos se movió. Se trataba de Biglieri, a quien Quiroga mentalmente llamaba: “El Tira-Piedras”. Soltó un grito de rabia y fue en pos de los hombres que escapaban. Alrededor de veinte segundos después, las primeras criaturas emergieron del río y comenzaron a reptar sobre las piedras humedecidas de la orilla, moviéndose en dirección a Quiroga y Dan. Algunos de los miembros del grupo, como por ejemplo Kathia, que era relativamente nueva allí abajo, retrocedió un par de pasos e hizo ademán de huir. Pero antes de que pudiera lograr su cometido, Abel la retuvo de un brazo.
-No te muevas- dijo-. Ellas están de nuestro lado. No nos harán daño.
La chica asintió, sin mucha convicción, tragando saliva. ¡Cuántas criaturas había! ¡Y qué hedor emitían! Salían de las aguas y se arrastraban por las piedras de la orilla, dejando un rastro de baba amarillenta detrás de sí. La superficie del río, habitualmente calma y con apariencia estancada, ahora bullía de tentáculos que se acercaban rápidamente a la costa. Algunas de las criaturas, grandes y altas como coches, pasaron a su lado y uno de sus tentáculos la golpeó en la pierna, haciéndola caer. Kathia gritó y de inmediato Lucía, que era otra de las mujeres del grupo, la ayudó a levantarse.
-Será mejor que salgamos de su camino- susurró Lucía.
Se subieron a una roca y se limitaron a mirar. Los otros integrantes del grupo hicieron lo mismo, retrocediendo hasta ubicarse en terreno seguro. Ninguno de ellos, excepto quizás el supervisor, había visto tantas criaturas juntas; el espectáculo los conmovía y los llenaba de repulsión al mismo tiempo. Las babosas parecían furiosas y se movían a una velocidad aterradora. Algunas pasaban por encima de las demás y sus tentáculos se entrecruzaban, pero nunca detenían la marcha. Los ruidos viscosos llenaban la cueva y hacían que los dientes de Kathia rechinaran. Iban en pos de Quiroga y del otro hombre vestido con traje de buzo. Kathia pensaba que les darían caza en menos de un minuto. Y luego… sólo Dios sabía lo que podía pasar luego.
-Los matarán- dijo Lucía, como adivinando sus pensamientos-. Tratarán de recuperar a Eugenio…
Kathia la miró pero no dijo nada. No creía que las babosas sintieran tanto aprecio por Eugenio como para moverse en masa así. De hecho, tenía la secreta convicción de que las criaturas los despreciaban. A todos y a cada uno de los humanos que habitaban en esa cueva. Pero es que habían parecido tan convincentes allá arriba… prometiéndole el fin de sus sufrimientos y augurándole una vida llena de felicidad y plenitud… y Kathia, ciega como se encontraba por sus padecimientos con la droga y una profunda depresión, les había creído. Se había dejado conducir allá abajo… pero sólo para encontrarse con una condición de vida muy precaria, de la cual para colmo era imposible ya escapar. ¿Y por qué había puesto tan poco empeño en regresar a la libertad, a la vida de la superficie? La respuesta más fácil era el miedo, ¿no? Miedo por el supervisor Eugenio, que podía ser muy cruel cuando se lo proponía, o cuando las circunstancias así lo requerían. Miedo por las criaturas mismas, y por sus mismos compañeros, o al menos algunos de ellos, que parecían dispuestos a denunciar el mínimo intento de rebelión. Era como un círculo de miedo, en el cual cada uno se miraba con desconfianza y trataba de congraciarse con las criaturas y con el supervisor para lograr salvar el pellejo propio. Era por eso que había habido tan pocos intentos de escape. Lo de aquella chica que casi se había ahogado había sido posible porque: a) en ese momento Eugenio no era el supervisor, y b) porque casi nadie creía que en realidad pudiese lograrlo.
¿Y la otra explicación, además del miedo? Esa quizás era la más dolorosa, la más difícil de aceptar. Y tenía que ver con la resignación y el conformismo. Con la adaptación forzosa a una situación que, si bien no era la mejor, al menos no era lo suficientemente grave como para pensar que uno estaba en el fondo. Kathia pensaba que ese sentimiento era más común de lo que la mayoría de las personas se atrevía a reconocer. Después de todo, ¿cuántas personas había allá arriba, en la superficie, que mantenían trabajos que no les gustaban, parejas que no amaban, situaciones que nunca jamás hubiesen llegado a imaginar, y todo ello por el simple conformismo que derivaba del peso entumecedor de la rutina? 
Miedo. Conformismo. Resignación. Eran grandes debilidades la humanidad, la fórmula del cobarde, y las criaturas habían sabido aprovecharla en beneficio propio, vaya que sí.
Vio que Lucía trastabillaba y trató de agarrarla, pero de repente la mujer fue arrastrada hacia la masa de criaturas reptantes.
-¡Lucía!- gritó la chica.
Lucía gritaba. Tenía las piernas enredadas en infinidad de tentáculos. Una de las criaturas abrió su boca y comenzó a tragarla, sin detener su marcha. Los brazos de Lucía se movían en todas direcciones, buscando un inexistente punto de resistencia. Su boca era una gran “O” de sorpresa y horror.
-¡Lucía, no!- volvió a gritar Kathia-. ¡Déjenla, malditas!
Pero la mujer había desaparecido entre la negra y húmeda manada de babosas. Vio que a otros integrantes del grupo les sucedía lo mismo; también vio a Abel, rodeado de tentáculos y lanzando risotadas. “¿Por qué está riendo?”, pensó. “¿Por qué el maldito está…”
Sintió que unos tentáculos se le enredaban entre las piernas y la arrastraban. Kathia trató de resistirse y agarrarse a la roca, pero era como luchar contra una avalancha de lodo corriendo colina abajo a toda velocidad. Los estaban llevando consigo. Las criaturas no iban a permitir que ellos se quedaran de brazos cruzados: querían que intervinieran en el asunto. ¿Pero cómo? ¿Acaso quería que mataran a los dos hombres? ¿Acaso…
Ya no pudo seguir pensando: los tentáculos le rodearon el cuerpo con brutalidad, sin ningún tipo de miramientos, y una boca oscura y húmeda comenzó a sumergirla en las tinieblas de su interior.

2

Dan detuvo su marcha unos instantes y miró hacia atrás, jadeante. Lo que vio lo llenó de un horror indescriptible: decenas, quizás cientos de babosas salían del río y se acercaban a ellos a toda velocidad, como una enorme ola negra que barría con todo a su paso. Las piernas le volvieron a flaquear; Quiroga le propició un oportuno empujón y fue así como pudo seguir corriendo.
-¡Muévete, maldito contador de cuarta!- jadeó Quiroga-. ¡Muévete o nos alcanzarán!
Así que Dan siguió corriendo. El terreno era empinado y los muslos muy pronto comenzaron a dolerle. El pegajoso y zumbante ruido del andar de las criaturas se acercaba cada vez más. Quiroga se le adelantó, con el chico todavía a cuestas, e indicó por señas que se dirigiera a una de las paredes de la enorme gruta. Dan, incapaz de contenerse, se dio media vuelta y disparó hacia el enjambre de criaturas que se aproximaba a toda velocidad. La pistola efectuó un retroceso y casi se le cayó de las manos, mientras Quiroga maldecía y lo instaba a que siguiera marchando. Dan reprimió el impulso de seguir disparando y regresó su vista hacia el lugar donde se dirigía su compañero. Era un túnel. Un túnel cavado en la roca, que parecía iluminado débilmente por una especie de resplandor azulado. ¿A dónde iría ese sitio? No parecía un lugar muy propicio para defenderse; ni siquiera había algún objeto cercano, algún trozo de madera, alguna roca, que pudiera servir para obturar la entrada. De todas maneras, no creía que una simple trinchera de palos y piedras pudiera detener a las criaturas, pero…
Estaba pensando en esto cuando algo al costado de la pared le llamó la atención. Al principio pensó que eran unos harapos blancos que alguien había colgado por algún motivo de un saliente de la roca. Pero luego el harapo blanco se movió. Era una mujer, vestida con un camisón sucio y ensangrentado. Caminaba lentamente, apoyada en las piedras, como si estuviese demasiado débil y fuese a perder la consciencia de un momento a otro. Cojeaba notoriamente.
Cuando Dan estuvo lo suficientemente cerca, se dio cuenta de que se trataba de Liana, su mujer.

3

Ni siquiera tuvo tiempo de sorprenderse, ni de sentirse emocionado frente a la visión de su esposa viva. Estaba por dar la voz de aviso a Quiroga cuando sintió que algo caliente se estrellaba contra su cabeza. Dan dejó caer el arma por la sorpresa y el dolor y luego trastabilló. Se tocó la cabeza: quedó mirándose estúpidamente la palma de su mano, que se había manchado de sangre. Irguió el cuerpo, aún preguntándose qué era lo que había pasado,  cuando sintió otro dolor, esta vez en la espalda. Emitió un jadeo de agonía y miró hacia atrás.
El tipo que tenía la cara destrozada se acercaba a toda velocidad, recogiendo piedras del suelo y lanzándoselas con una puntería envidiable. En ese momento, se estaba preparando para arrojarle otra. Dan retrocedió unos pasos, buscando desesperadamente el arma. Vio por el rabillo del ojo que el brazo del tipo descendía en un arco furioso e instintivamente se agachó; la piedra le pasó zumbando cerca de la oreja. ¡Qué puntería tenía ese maldito! Y se acercaba cada vez más. Parecía la avanzada de una caballería integrada por el resto de las babosas. Sólo que el tipo no era una babosa, era un humano, y se suponía que estaba del lado de los demás humanos. ¿Por qué mierda entonces lo estaba atacando?
-¡Quiroga!- gritó, sin dejar de mirar al tipo que se acercaba, atento a sus movimientos. Sabía que su compañero estaba unos metros más adelante, luchando con la carga de aquel muchacho, que aparentemente era su hijo. Y Liana… Liana estaba a unos pocos metros del lugar, increíblemente viva…-. ¡Necesito ayuda! ¡Quirog…
Una nueva piedra. El atacante parecía haber tomado nota de la anterior finta de Dan, por lo que esta vez apuntó  inteligentemente a las piernas. La piedra, del tamaño de un huevo de gallina, le dio en la rodilla derecha, que estalló en una sorda y húmeda explosión de dolor. Dan aulló y cayó hacia atrás. La caída no fue del todo desafortunada, porque gracias a ella descubrió dónde estaba la pistola. Había caído en una grieta del suelo, de unos diez centímetros de grosor, de modo que era imposible verla a simple vista. Se arrojó sobre el arma y entonces sintió el impacto de una nueva roca, que le dio en el hombro derecho y lo hizo retroceder. Miró hacia atrás, hacia el sitio donde supuestamente se encontraba Quiroga: no había nadie allí. El barbudo se había metido en la cueva azulada junto con su hijo, y lo había abandonado a la suerte. ¡Maldito hijo de puta!, pensó Dan. ¡Gracias a mí pudiste escapar, y ahora me olvidas!
Ahora su atacante estaba a unos pocos metros de él, enseñando sus dientes como un perro. Como pudo, Dan se incorporó y se preparó para enfrentarlo. La pistola estaba a menos de un metro de él, cerca de su pie derecho, pero sabía que ya no tenía tiempo de agacharse para buscarla.
El tipo del rostro ensangrentado se arrojó sobre él.
-¡Te mataré, los mataré a ti y al otro hijo de puta!- chillaba el tipo.
Dan trató de rechazarlo con un golpe, pero el tipo o era muy duro o estaba lo suficientemente loco como para sentir dolor. Su atacante alzó una rodilla y le dio de lleno en el estómago. El cuerpo de Dan se dobló en dos, buscando aire, y en menos de diez segundos recibió cerca de diez puñetazos en las costillas, en los hombros, en la cara y en el cuello. El tipo lo atacaba con una furia demencial, gritando incoherencias y moviendo sus manos como terribles y dolorosas aspas de molino. Dan trató de levantar un brazo para defenderse, pero era como querer detener la creciente de un río con un listón de madera. Jamás en su vida había recibido una paliza así. El tipo lo estaba masacrando. En un último y desesperado intento arrojó un golpe a ciegas, pero ni siquiera tuvo la suerte de acertarle en un lugar que pudiera resultar mínimamente doloroso. Supo que, si no hacía nada para evitarlo, moriría bajo los golpes de aquel maldito loco. Vio que había una piedra suelta muy cerca suyo, quizás era una de las que le había arrojado su atacante. Extendió una mano para recogerla, y de inmediato recibió un pisotón que hizo que sus dedos crujieran. Abrió la boca para gritar, pero recibió una nueva serie de fulminantes golpes en las costillas que hizo que se quedara sin aire otra vez.
“Liana”, pensó. “Estoy tan cerca de ella… ¿O sólo fue una visión?”.
Pero no, no podía ser una visión. Si el hijo de Quiroga estaba vivo, entonces no había motivos para no suponer que Liana también lo estuviera. ¿Y había llegado tan lejos, atravesando ríos y cuevas subterráneas, enfrentando infinidad de peligros, sólo para que un jodido loco, del que ni siquiera conocía su nombre, truncara su objetivo a sólo un paso de conseguirlo?
No podía ser.
Debía sacar fuerzas, de donde fuere.
No podía dejar que un tipo anónimo lo separara de Liana para siempre.
“Vamos”, se dijo a sí mismo. “Vamos, maldito contador enclenque. Saca fuerzas de donde no tienes. Has castigado a tu cuerpo durante demasiado tiempo, sentado frente a aquella bendita computadora en ese cubículo de mierda, llevando una vida totalmente sedentaria de hamburguesas y comida chatarra y televisión hasta altas horas de la madrugada. Pero es tiempo de cambiar eso. Demuestra quién realmente eres. Liana te necesita. Demuéstralo AHORA”.
Sintió que una fuerza nueva y vibrante le recorría el cuerpo. De repente ya no sintió dolor, ni miedo, ni siquiera cansancio, sólo furia, furia por todo lo que había tenido que pasar, furia hacia las criaturas que se habían llevado a Liana, furia por Quiroga que lo había abandonado, pero sobre todo: furia por aquel feo y aullante tipejo, que no dejaba de golpearle ni de rondarle como un boxeador que ha perdido definitivamente la chaveta. Recibió un nuevo golpe, esta vez en la nuca, pero ni siquiera hizo mella en él, de hecho fue como si alguien le hubiese asestado un simple e inofensivo almohadazo. Se incorporó y se las arregló para sonreír al anónimo atacante, al tiempo que su mano derecha formaba un puño fuerte, apretado, letal. Ningún hombre, ni siquiera una mola de músculos de ciento veinte kilos, podría quedar en pie ante el puñetazo que pensaba pegarle a aquel loco de mierda. Sus dientes volarían por los aires y el tipo quedaría seco como un hueso, con una amnesia traumática de por vida.
“¡Toma, maldito hijo de puta!”, pensó instantes antes de arrojar el golpe. “¡Para que no vuelvas a meterte con los contadores públicos!”.
Contrajo los músculos del brazo todo lo que fue capaz y arrojó el golpe.
Falló por diez centímetros.
Como contrapartida, el loco le dio un puñetazo en la mandíbula que le hizo ver una constelación cegadora y lo envió de culo al suelo.
“Estoy jodido”, pensó Dan.
Recibió una nueva patada y cerró los ojos, esperando los golpes finales. Respiraba como un asmático y tenía la boca y la nariz cubiertas de sangre. Sus manos se crisparon sobre las piedras y sus piernas resbalaban inútilmente tratando de encontrar un punto de apoyo y huir. Le chillaban los oídos. ¿Y por qué el maldito ahora no seguía golpeando? ¿Acaso se habría apiadado de él? Era consciente de que su imagen debía lucir patética, tirado en el suelo con la mirada atontada, la boca abierta como la de un pez, pero no creía que el otro tipo fuese de los que se detenían por piedad o arrepentimiento. Y los golpes seguían sin llegar… ¿Qué habría pasado?
Abrió los ojos.
El loco se había detenido a un metro de él, mirando hacia la pendiente. Sonreía, pero había algo en él que delataba miedo y un súbito nerviosismo. Dan siguió la dirección de su mirada. Quiroga se acercaba corriendo, descendiendo por la pendiente y levantando una pequeña polvareda a su alrededor. En ese momento, a Dan le pareció tan grande como Goliath, y tan enfurecido y temible como Zeus, el Dios de todos los dioses. Sus puños, del tamaño de melones, trazaban arcos furiosos al costado de su cuerpo. El loco, que quizás no estaba tan loco como para no percibir el peligro, retrocedió un paso y recogió una piedra del suelo.
“¡Cuidado!”, quiso decir Dan, pero estaba demasiado exhausto como para pronunciar palabra, mucho menos un grito de advertencia.
El loco pareció medir a su contrincante y luego arrojó la piedra. Llevaba una trayectoria perfecta, y Dan pensó que tenía el potencial de reventar la cabeza de Quiroga…, pero lo cierto fue que éste la apartó de un manotazo, como si fuese una bolita de papel arrojada por un niño, y siguió avanzando.
La sonrisa del loco se evaporó. Ya tenía a Quiroga prácticamente encima. Retrocedió otro paso y dijo:
-Te mataré, viejo de mierda. En el pozo lograste sorprenderme, pero ahora descubrí tus movimientos y…
No pudo seguir hablando. Quiroga lo tomó del cuello y le dio un terrible puñetazo en las sienes. Los ojos del loco se pusieron blancos y la parte delantera de sus mugrosos pantalones se humedeció. Cayó como si de repente todos sus huesos se hubiesen transformado en gelatina. Quiroga se dio vuelta hacia Dan y con un único y brutal movimiento lo cargó sobre sus hombros. Comenzó a correr hacia la cueva azulada, jadeando por el esfuerzo.
-Maldición, Dan, le dije que corriera rápido- resolló Quiroga.
-Liana… - murmuró Dan-. Vi a Liana más allá. Debemos ir por ella…
-Ya la vi, y la llevé a la cueva, junto con Lucas- echó un vistazo atrás y su semblante palideció de preocupación-. Mierda, las tenemos casi en los talones…
Dan siguió la dirección de su mirada. En efecto, las criaturas se encontraban a menos de diez metros, avanzando como un enorme tsunami viscoso. Pasaron por encima del cuerpo inconsciente del loco y lo reventaron como si éste fuera un sapo bajo el peso de unas ruedas de camión. Se acercaban a una velocidad endemoniada…
Quiroga entró a la cueva y se agachó para impedir que la cabeza de Dan golpeara contra el techo. La cueva se encontraba iluminada por una bola que desprendía un extraño resplandor azulado. Tomaron un recodo e ingresaron a una caverna menor, que olía en forma desagradable. Muy desagradable. En un rincón se encontraban tendidos Liana y Lucas, ambos al parecer inconscientes. ¿Y por qué rayos la cueva olía tan mal? Era como si…
Dirigió la vista hacia un reflejo líquido al fondo de la caverna. En cuanto Dan cayó en la cuenta de lo que era, comenzó a gritar y a señalar desesperado en esa dirección. Pero Quiroga lo depositó bruscamente sobre el suelo y le ordenó que se callara.
-Son babosas enfermas y moribundas- dijo Quiroga-. Y también hay un bebé. No pueden hacernos daño.
En ese momento, la masa de criaturas ingresó a la cueva. Sin perder tiempo, Quiroga recogió el bolso con los explosivos, que había dejado muy cerca de Liana, y se volvió para el enfrentamiento final con las babosas.

(Continuará...)

18 comentarios:

  1. Me pongo de pie y te aplapudo!!! Llevaba varios capítulos en lo que no fluia demasiado la historia no encontraba demasiada emoción, este capítulo es sin duda uno de los mejores, precisó y conciso con intriga y mucha emoción, sin divagaciones, me ha encantado Mauro!!!!! Te felicitoooooooo, un abrazoo!!!!!

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    1. Gracias Manoli, perdón por responder tantos días después. Mi capítulo favorito es el de los videos de Quiroga, y también cuando se revela su pasado violento, pero bueno, por supuesto que cada cual tiene sus gustos y su manera de leer la historia. Lo importante es que la novela termine de la mejor manera... Abrazos!!

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  2. ahora si me entendiste mauro... juajua jua que buen capitulo cuanta accion y drama. me e ncanto. sinceramente pocas historias me atraparon tanto. el final va a ser estupendo! ese dan es un inutil.... tanta preparacion me imaginaba a goku transformandose en ss al final le dieron para que tenga guarde y archive. el otro es una maquina (aunque es policia y se entiende que tiene otro tipo de preparacion no).

    genial de 10 ese capitulo.
    un abrazo y hasta el viernes

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    1. Hola Hernán, pobre Dan, está pagando sus días de oficinista sedentario jeje, creo que todos tarde o temprano pasamos por algo así, nos creemos super héroes hasta que la realidad nos cae como un martillo sobre la cabeza jaja. Bueno, me alegro que te haya gustado el capítulo, espero que la acción siga así. Abrazos!!

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  3. Uuys vaya capitulo! Yo también te aplaudo. Un capitulo lleno de acción de emoción, mi corazón iba muy deprisa jajaja y una pregunta como es que Quiroga ha cogido a liana y la ha llevado hasta la cueva y encima sin que dan se haya dado cuenta? Mmm ese Quiroga es increíble ehh jajaja. Bien hecho y me da mucho gusto que el próximo viernes publiques una historia corta ya tenia ganas de leer una cuento diferente. Bueno ya nos leemos. Saludos!
    Att: alba

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    1. Jaja yo creo que Dan no se dio cuenta de los movimientos de Quiroga porque estaba muy "ocupado" recibiendo la paliza de su vida jaja. Y Quiroga tiene mejor preparación, pero claro que tiene sus límites y debilidades. Un abrazo!!

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  4. eres un maldito, estúpido y sensual genio....hace bastante tiempo que no habia entrado a tu pagina (corta fuegos de la pega) y ahora entro y me encuentro con este cuento que esta buenisimo....de verdad te felicito solo que ahora estoy en la disyuntiva de que quiero que sea maaaas largo pero quiero que termine luego :S

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    1. Hola Betsabe, jaja me engañaste cuando empecé a leer eso de "maldito, estúpido..." pensé que era uno de mis trolles que cada tanto comentan. Ya ves que es un error no entrar muy seguido a mi página, debes hacer juicio a los programadores del corta fuegos!! Bueno, me alegra que te haya gustado, creo que faltan dos capítulos más y un epílogo, así que ya estamos cerca del final, yo también estoy un poco triste por eso, porque me encariñé con los personajes, sobre todo con Quiroga. Abrazos!!

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  5. es q eres un magnifico escritor mau este capitulo me a dejado con sentimientos encontrados jajaja y es q no lo puedo creer dan es un heroe y un idiota a la vez bueno como es posible q lograra llegar a donde quiroga sin ser buzo y valla a dejarse golpear por ese estupido tirapiedras menos mal q llego kiroga sii no ay daaan y q bueno q mataron al tirapiedras las babosas jajaj no es q me guste.q.se muera la gente pero ese tipo desde q aparecio me caia gordo .
    ahora estoy triste por q ya se acaba pronto mas sin enbargo confio en q el final sea sororendente como lo ha sido cada capitulo ahora espero q liana viva y dan quiroga y lucas tambien ya. q el pobre cuco noo se libroo d q te lo echaras pero ya q su venganza sera jaalarte las patas d noche jajaja no no no mentira y en cuanto al relato de hallowen ya lo kieroo leer aun recuerdo el del año pasado el tipo con pene d serpiente hahaa sorprrndenos mau q esa es tu especialidad un abraso y un bso desde mexico tu fiel lectora kary

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    1. Hola Kary, yo creo que Dan llegó tan lejos por el tema de la super droga, de lo contrario no llegaba ni a la esquina jaja. Yo también espero que todos los personajes sobrevivan, es mi deseo, pero mmmmm alguien creo que no va a sobrevivir :( Por supuesto no puedo adelantar nada pero mmmmmm.
      Bueno, te mando un abrazo, me alegra que te haya gustado este capítulo y la historia de Halloween. Saludos!!

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  6. María Eugenia Petri29 de octubre de 2014, 2:55

    Muy bueno! Cuánta emoción! Me maté de risa con el pensamiento de Dan y su triste realidad ja ja. Vamos que entramos en los "momentos culminantes"! María Eugenia (la misma del face je)

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  7. Tremendo capítulo! ...
    En el capítulo anterior, se me fueron toditas las dudas, estaba mas que satisfecha. Y comenté pero parece que cuando comento desde el cel no llega... ASH! ...
    De todos modos, el anterior y este cap. son excepcionales, cada vez se pone muchísimo mejor. Y la manera en que lo has redactado... mis sinceras felicitaciones, era como ver una película... osea que DETALLES MADRE MÍA QUE DETALLES!!! ... al inicio no era así, o tal vez son cosas mías, siento que cada vez enfocas el mas mínimo detalle y la historia está realmente cada vez mejor...

    Sinceramente, pensé que ya acabaría el cuento y me vengo con la sorpresa de que aun queda 2 fechas mass ... aahhh con qué más nos vas a sorprender?? ...
    En fin ... espero mas historias así! me encantan, adoro el suspenso! FELICIDADES!
    Saludos... solo queda esperar waaa!!!

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  8. Magnifico y no me imagino cual sera el final...aunque no siempre todos los finales terminan como deseariamos.....saludos desde Peru...charo

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  9. Aqui roger reportándose !! tsss!! tardíamente pero ya llegué.. aunque comentaré lo más rápido que pueda por que estoy atrasado y tengo que salir de casa, sabiendo que tengo 10 minutos de retraso. Ok, comenzemos...

    # Sinceramente ya daba por hecho la muerte de Arreaga (muchos lo hicieron también) j aunque como tu lo dijiste, el hombre topo jaja Bueno yo esperaba que tuviera más protagonismo, como que se sacrificara colocándose la dinamita para matar a una criatura y asi Dan puede llegar a sus destino o que gracias a sus conocimientos puedan encontrar una manera de salvar a todos, cosas así jaja

    # Es muy tarde para Quiroga para enmendar sus errores, Lucas ya es partidario del "Marca el tentáculo, por un mundo sin preocupaciones y más babas" Y eso de que ellos puede llegar a odiar a los humanos es muy acertado para mí, Ya que son solo visitantes en un mundo de criaturas subdesarrolladas jaja que bien para ellos que aprovecharse de ellas y dominar su planeta de una manera sigilosa, (Algo me dice que las criaturas son originarias de la niebla, ok yo solo decía)

    # Hasta ahora no sabemos nada sobre esos detestables policías de rescate, Yo suponía que fueron a las ciudad por ese desastre ocurrido en anteriores capítulos. En fin solo espero que les des una muerte babosamente horrible jaaa.

    # Sigo en duelo por Cuco, y pensándolo bien, haré una fan page a favor del fiel y adorable canino, jajaja

    Saludos!

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    1. Se me hizo taaaaaaardeee!! jajajaja ok Adios

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  10. Rebosante de accion, la trama se pega en los huesos. Excelente.

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  11. MAAAURO! POR LA PUTAMADRE! (DISCULPA LAS MALAS PALABRAS PERO ESTO LO AMERITA) QUE GENIAL! ME TUVISTE PEGADA A LA HISTORIA DE PRINCIPIO A FIN! HICISTE QUE SINITERA CADA OLOR, CADA GOLPE, CADA EMOCION TODO! MAURO ESTOY ORGASMEADA!!!!! (NO PIENSES MAL JAJA) MIS RESPETOS CONTIGO... ME HUBIERA ENCANTADO VER EN UNA FOTO COMO LAS BABOSAS APLASTABAN AL HOMBRE QUE GOLPEO A DAN.... ASI COMO CUANDO MATAS A UNA CUCARACHA... JAJA ESTA NOVELA NO ES SOLO DE TERROR, TE HACE VER LA POBREZA MENTAL EN LA HUMANIDAD, POR ESO ME ENCANTA PORQUE HA TRASCENDIDO DE UN SIMPLE CUENTO, USANDO MUCHA PSICOLOGIA PARA HACERNOS ENTENDER EL PROBLEMA REAL EN NUESTRA EPOCA... LO VOLVERE A REPETIR... POR LA PUTAMADRE QUE BUENA HISTORIA! SIENTO QUE LAS BABOSAS TENIAN OTROS PLANES Y NO SOLO SE LIMITABAN A HACERLES LA VIDA MAS BONITA A SIMPLES HUMANOS COMO NOSOTROS... OJALA EXPLIQUES MIS DUDAS EN EL FINAL.
    SALUDOS DESDE PERU <raizcubicade27 JAJA
    ATTE: LUCERO. MUCHOS ABRAZOS!

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  12. Tarde un monton en comentar perdon. Este capitulo fue muy increible jaajja estoy con muchos trabajos practicos y pruebas x eso no comentaba perdon bueno me voy a leer el antepenultimo capitulo
    Atte: Denisse

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