"Un Largo Viaje a la Oscuridad" (Capítulo 19)

1

La dirección de la casa que Quiroga había señalado en el mapa, y que Dan había tenido la previsión de anotar en un amarillento papel encontrado sobre la mesa del sótano, se hallaba ubicada en las afueras del pueblo, a unos cuatrocientos metros de la ruta principal. Había que recorrer un camino en malas condiciones, rodeado de coníferas altas y centenarias, y luego doblar por un pequeño recodo hasta llegar a una tranquera de madera y alambre, rigurosamente cerrada con una traba de hierro primero y un candado del tamaño de un puño después. Luego de unos veinte minutos de tortuosa marcha, Dan estacionó el coche frente a la tranquera y observó a través del espejo retrovisor. El coche de Amanda venía detrás, abriéndose paso entre una nube blanquecina de polvo. Desde su posición, podía ver la cara y las manos de la chica, que frenéticamente maniobraban sobre el  volante para esquivar la mayor cantidad de baches posibles. Se bajaron de sus respectivos coches casi al unísono y luego observaron, en silencio pensativo, la casa de dos plantas que se erigía detrás de la tranquera.
-Pongámonos en marcha- dijo al fin Dan, dando una leve palmada en el aire, como alentándose a sí mismo. Se acercó a la tranquera y puso un pie sobre uno de los gruesos alambres, listo para trepar-. Debemos encontrar el pozo. Según palabras de Quiroga, está en algún lugar del patio trasero. Cuando lo encontremos, me dirás qué hacer con el equipo de buceo, y luego yo bajaré.
-¿No nos conviene traer el equipo con nosotros?
-Primero echemos una mirada al pozo- indicó Dan.
La chica asintió, no muy convencida. Treparon la tranquera y luego se detuvieron delante de la casa, examinándola con ojos cautos. Parecía en total estado de abandono. Su estructura se encontraba levemente inclinada hacia la izquierda, como si parte de sus cimientos hubiese cedido durante las interminables lluvias del último otoño. Una vieja hamaca de hierro, completamente oxidada, colgaba de uno de los tirantes del porche de madera. Las enredaderas salvajes trepaban implacablemente por las paredes, hasta llegar al techo de tejas rojas. Amanda señaló hacia el derruido tejado: una veleta de hojalata, con la forma de un gallo sin cabeza, giraba perezosamente al compás del viento, chirriando sobre su eje como un viejo molino.
-Parece una casa embrujada- dijo la chica.
Se dirigieron hacia el patio trasero. El Sol sobre sus cabezas brillaba con fuerza y les quemaba la piel del rostro y de los brazos desnudos. Ante cada paso que daban, infinidad de saltamontes brotaban de la hierba y volvían a zambullirse algunos metros más allá, haciendo crujir sus alas. El terreno en la parte trasera era extenso y parecía delimitado por una fila de añosos eucaliptos; en total debía medir unos cien metros por cincuenta. Era absolutamente plano y lo único que alteraba ese mar de pastizales era una vieja carreta de madera, con sus ruedas de finos rayos hundidos en la tierra reseca. Dan se detuvo para secarse el sudor de la frente, con un pañuelo, y luego de contemplar atento el campo durante unos instantes, lanzó una maldición.
-¿Qué pasa?- preguntó Amanda.
-Pensé que el pozo tendría aljibe, y sería visible a simple vista- negó con la cabeza, contrariado-. Pero, evidentemente, es un pozo ubicado al ras de la tierra, oculto en algún lugar de estos pastizales. Tendremos que buscarlo, y al mismo tiempo evitar caernos dentro de él.
-Andaremos con cuidado- se encogió de hombros Amanda-. No creo que sea muy difícil encontrarlo.
-Esperemos que no- dijo Dan, volviendo a mirar el reloj. Eran las dos y media de la tarde. Le pareció increíble que, apenas doce horas atrás, una criatura que se asemejaba a una improbable mezcla de calamar con mantarraya gigante le había introducido uno de los tentáculos dentro de su boca. El recuerdo le parecía tan delirante, tan irreal…

Entonces un pensamiento, feroz y alarmante, lo asaltó con la suficiente fuerza como para sobresaltarlo:
¿Y si lo era?
¿Y si en realidad, era algo irreal?
¿Y si él aún se encontraba en su cama matrimonial, tapado con las sábanas hasta el cuello (tal cual era su costumbre) y durmiendo abrazado junto al calor de Liana?
No era la primera vez, en las últimas horas, que se le ocurría algo así. Sin embargo, esta vez el pensamiento lo agarró desprevenido, interpelándolo con su lógica irresistible. “Piénsalo bien”, le decía esta nueva y persuasiva voz. “Lo que está sucediendo es imposible. Las criaturas, el lanzallamas, la droga de Quiroga, los policías violentos: todo eso parece sacado de un sueño, tiene una innegable cualidad onírica, ¿verdad? ¿Y sabes por qué? Porque de hecho, es un sueño. Así que despierta. Despierta de una maldita vez”.
-¿Dan?- dijo Amanda, sacándolo bruscamente de su ensoñación. Él alzó la cabeza, sintiéndose inexplicablemente culpable.
-¿Hm?
Amanda lo miraba con expresión inquieta y curiosa, tenía los ojos algo húmedos. ¿Qué rayos le pasa?, pensó, de repente molesto. La chica lo observaba fijamente, como si él tuviera algo extraño en la cara… Estaba por preguntarle qué era lo que sucedía cuando lo notó: la mirada de Amanda en realidad lo traspasaba, no lo estaba observando a él, sino algo que había a sus espaldas, entre los pastizales amarillentos del patio trasero.
Se dio vuelta, siguiendo la dirección de su mirada.
-Jesús- murmuró en voz alta, sin darse cuenta. Dio un inconsciente paso hacia atrás y Amanda lo tomó fuertemente del brazo, como si temiera que se cayera de espaldas-. Mierda…
Volvió a mirar, y el pensamiento lo asaltó de nuevo: es irreal, todo esto es irreal, despierta de una buena vez…
En línea recta, a unos veinte metros de distancia, una cabeza negra y reluciente emergía lentamente de un agujero en el suelo.  

2

Estaban llegando al río: Quiroga ahora no sólo podía escucharlo, sino también olfatearlo. Un olor de agua fresca y altamente mineralizada, a limo fresco, que le hizo evocar un lago donde él solía nadar cuando era chico. Lucas caminaba detrás suyo, apuntándole con la pistola a unos dos metros de distancia; lo seguía Abel, que permanecía curiosamente callado y taciturno. Por expresa orden de Lucas habían dejado a los otros atrás, arreglando los asuntos en derredor al “sótano”. Ahora, la cueva se estrechaba a medida que seguían bajando; el techo comenzó a perder altura, y algo en el aire cambió sutilmente, haciéndole erizar la piel de los brazos. Ahora ya no hacía tanto calor, aunque la humedad persistía; Quiroga lo atribuyó en parte a la presencia cada vez más cercana del río. Vio que a su derecha la cueva torcía hacia un recodo tenuemente iluminado por una bola azulada, ubicada sobre una gran roca. Señaló hacia el lugar, interrogante.
-Allí es donde trabajamos- explicó Abel, que parecía muy atento a los movimientos de Quiroga-. Donde debemos cumplir los turnos.
Quiroga volvió a observar el recodo. Parecía que seguía más adentro y se ensanchaba en una recámara, pero debido a su ángulo de visión, era imposible ver más allá.
-¿Turnos? ¿Trabajo? ¿Qué es esto, una puta fábrica?
-Es lo que debemos hacer- explicó tranquilamente Abel. Quiroga giró el cuello y lo observó. El anciano iba caminando con las manos en los bolsillos, apenas fijándose en el camino, como si conociera de memoria cada piedra y cada imperfección del mismo.
-Aún no me dijeron qué es lo que diablos hacen aquí abajo.
Abel miró a Lucas, como esperando su aprobación.
-Dile- asintió éste, malhumorado-. Pero sé breve, no te vayas por las ramas como haces siempre.
Abel asintió, su cabeza oscilaba hacia arriba y hacia abajo como la de un pájaro. Quiroga, que vio todo esto de reojo, odió al tipo con todas sus fuerzas; parecía el típico soplón que se desvive por servir a su jefe, pero que en cuanto puede, le da una puñalada por la espalda.
-Allí están los enfermos- explicó Abel-. Y los bebés. Nosotros debemos cuidar de ellos.
Quiroga se detuvo, sorprendido. Volvió a girar la cabeza para mirarlo. De inmediato Lucas le apoyó la pistola en la espalda y le dio un empujón.
-Sigue caminando. Puedes escuchar y caminar al mismo tiempo.
-Pensé que los enfermos estaban en… ese lugar donde se encontraba Liana- dijo, obedeciendo a Lucas y poniéndose en marcha de nuevo, aunque girando la vista constantemente para observar a Abel-. Creí que dijiste que…
-Es que no entiendes- dijo de inmediato Abel-. No estoy hablando de nosotros, sino de ellos. Nosotros somos las nanas y los enfermeros de las babosas. Cuando uno de ellos enferma, o se pone demasiado viejo, nosotros debemos cuidarlos, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Es por eso lo de los turnos. Debemos limpiar sus cuerpos y humedecerlos cada diez minutos con agua. También debemos… -volvió a mirar a Lucas, dudando, pero éste caminaba abstraído, como si no escuchara sus palabras-. Debemos cantarles.
-¿Cantarles?- repitió Quiroga, incrédulo.
-Ellos tienen tanto miedo a la muerte como nosotros. Y al parecer, se calman un poco si escuchan música. Nosotros debemos asegurarnos de que los ancianos tengan una muerte lo más tranquila posible.
-¿Y qué les cantan?- enarcó las cejas Quiroga-. ¿El arroz con leche? ¿La canción de Mickey Mouse? ¿Qué?
-Oh, no es algo de la Tierra. Ellos… ellos tienen su propia música, y nos han enseñado algunas canciones. Son difíciles de aprender, porque utilizan una escala musical que es casi atonal, algo parecido a lo que compuso Schönberg hace un siglo, que suena mal a nuestros oídos, pero…- de repente, para espanto de Quiroga, Abel comenzó a cantar. Lo hizo con una voz aguda al principio, que subió y bajó sin melodía aparente y luego, progresivamente, se fue tornando más grave hasta terminar casi en un ronquido de angustia. El canto se extinguió y luego volvió a alzarse en el aire, para finalmente volver a un silencio que pareció llenarlo todo. No fueron más de cinco o diez segundos, pero a Quiroga bastó para ocasionarle un escalofrío.
-Si tengo que cantar esa mierda durante dos horas seguidas, enloqueceré- dijo.
-Te acostumbrarás- aseguró Abel-. Ya lo verás.
-¿Y los bebés? ¿Las babosas tienen… bebés?
-Claro. Son seres biológicos como cualquier otro. Sólo que estos vienen… bien, del espacio exterior. Nosotros debemos cuidar a los bebés durante la mayor parte del día. En este preciso momento, tenemos una sola cría: las babosas, por suerte, no son muy prolíficas que digamos.
-¿Y cuántas son? ¿Cuántas son en total?
Abel no respondió de inmediato. Quiroga pudo ver que el viejo sopesaba en su mente la pregunta, como si decidiera si convenía o no responderla. Se quitó una mano del bolsillo y luego se meció su barba amarillenta.
-No tenemos una cifra precisa- dijo al fin-. Pero calculamos que… debe haber más de cien.
-¡Más de cien!- se estremeció Quiroga.
Por primera vez, desde que estaba allá abajo, comenzó a vislumbrar la posibilidad de que nunca podría salir de esa cueva. Al menos, de salir vivo. Cien de esas cosas eran demasiadas, ni siquiera un batallón de soldados podría contra ellas…
“Y además”, pensó con amargura, “el enemigo no sólo está en ellas, sino entre nosotros también”.
Se imaginó una confrontación feroz entre las criaturas y los humanos. ¿De qué lado se pondrían Abel, Kathia, el Tira-Piedras, su propio hijo? Si lo que le había dicho Kathia era cierto, entonces cada uno de ellos ya había tomado su decisión irrevocable. “Cien criaturas, más nueve humanos”, pensó. “Ni más ni menos que eso”.
“Mierda: jamás podré salir de aquí”.
-Sé lo que está pensando- interrumpió de golpe sus pensamientos Abel-. Es decir: ¿por qué no tomarlos de rehén? ¿Por qué no agarrar uno de esos bebés, y obligar a las criaturas a que nos liberen?
-Creo que Kathia habló algo de eso- murmuró Quiroga, a regañadientes-. Ustedes están aquí porque quieren. Aún me cuesta entenderlo, de hecho nunca lo entenderé, pero creo que esa es la respuesta. ¿Verdad?
-No es el mejor de los mundos posibles, lo admito…- sonrió entre dientes Abel, y su mirada pareció relampaguear bajo la luz azulada de la bola-. Pero yo, al menos, encontré el sentido de mi existencia aquí abajo.
-¿De verdad?- no pudo menos que resoplar Quiroga-. ¿Así que su propósito en esta vida es el de ser esclavo de unas babosas del espacio? ¿Cuidar sus hijos, sus enfermos? Menudo propósito.
-Es un trabajo. Es una obligación.
-Si es un trabajo tan enaltecedor, ¿por qué no lo hacen las babosas?
-Lo mismo se deben estar preguntando, allá arriba, millones de personas que cuidan a los hijos de otros- respondió de inmediato Abel, como si se hubiese hecho esa pregunta miles de veces. Parecía crispado y Quiroga supo que había tocado una fibra sensible en el ánimo del anciano-. Personas que planchan la ropa de otros. Que les limpian la casa, les hacen el desayuno y la cena, y que les cambian las sábanas manchadas de semen y sangre al menos una vez a la semana. ¿Usted cree que allá arriba la situación es diferente? Cuando un anciano no sirve más y se torna una molestia, los encierran en un geriátrico, donde personas totalmente desconocidas cuidan de él hasta que finalmente muere. Las personas allá arriba tienen hijos, pero están tan ocupados con la carrera profesional que los dejan al cuidado de una adolescente durante todo el día. ¿Cambiar pañales, dar el biberón a las tres de la madrugada, perder segundos de sus preciosas vidas para ver sonreír al bebé? Si tienen el dinero y la posición social suficiente, pagan a alguien que lo haga y listo. Aquí abajo es similar, con una gran diferencia: las criaturas nos protegen. Nos cuidan hasta el final. Allá arriba, si la niñera o el personal doméstico muere, o se enferma, les dan una patada en el culo, y se olvidan de ellos- de pronto su voz se quebró y agregó, en un último susurro horrorizado:- Mis hijos… mis propios hijos… me despojaron de la casa y me metieron en un asilo…
Pero Quiroga decidió ignorar este último comentario.
-¿Así que las criaturas los protegen?- dijo en cambio-. ¿Como protegieron a la chica que casi se ahogó? ¿Como protegieron a los jóvenes que se ahogaron, y como protegen ahora mismo a Liana?
Abel por primera vez pareció un poco incómodo, pero fue el turno de Lucas de contestar:
-La chica y los jóvenes intentaron escapar, y fue ahí donde sellaron su suerte. A nadie le gustan los traidores. Liana es nueva, y las babosas aún no se fían de ella. Dicen que… dicen que a último momento, cuando la fueron a buscar, Liana se resistió.
-¿Cómo lo sabes?
-Tengo contacto directo con ellas- dijo Lucas, con visible orgullo-. El supervisor es al único de los diez al que hablan.
-¿Y a los otros no?
Lucas dirigió una rápida mirada a Abel, que había quedado con la cabeza gacha, las expresiones inescrutables.
-No.
-Entonces eso quiere decir que nos odian- asintió Quiroga, esbozando una sonrisa satisfecha.
-Yo no dije eso- se apresuró a decir Lucas.
-No lo dijiste con palabras directas, pero lo diste a entender. Ellas sólo se comunican con el supervisor, pero sólo porque no tienen alternativa, y con los demás evitan todo tipo de contacto. ¿Dónde dices que viven las babosas? Del otro lado del río, ¿verdad?- no esperó que ni Lucas ni Abel respondieran, sabía que de todos modos no lo harían-. ¿Y las babosas los dejan cruzar al otro lado?
Lucas permaneció en silencio. Abel seguía con la cabeza gacha, aunque ahora fruncía el ceño, como si estuviera concentrado en un problema matemático de difícil resolución.
-¿No, verdad? No pueden cruzar al otro lado- insistió Quiroga.
-El supervisor, a veces, sí.
-Pero los otros no- replicó Quiroga, y antes de que los otros tuvieran oportunidad de abrir la boca, agregó:- ¿Saben lo que me recuerda esto? A las antiguas mansiones señoriales. Los amos más educados trataban a los sirvientes negros con amabilidad, pero en el fondo los despreciaban y evitaban mezclarse con ellos, porque los consideraban seres inferiores. Los sirvientes tenían órdenes de no mirar a los amos directamente a los ojos. Y por supuesto, vivían en casas apartadas, junto con las ovejas y los caballos: no vaya a ser cosa que impregnaran la casa principal con sus olores y sus genes defectuosos.
-Esa es una lectura bastante maliciosa de la realidad- protestó Abel. Se había sonrojado y miraba a Quiroga en actitud desafiante.
-No, estimado, no es una lectura de la realidad: es la realidad- Quiroga volvió a detenerse y de inmediato Lucas le apoyó el arma en la espalda.
-¡Muevete! No te hagas el estúpido.
Pero Quiroga no obedeció. Con mucha lentitud, atento a la reacción de Lucas, primero alzó los brazos y luego se dio vuelta, para tener a Lucas cara a cara.
-¿Qué haces?- gritó Abel-. ¡No desobedezcas a Eugenio!
-Lucas…- dijo Quiroga, ignorando al otro hombre. Miraba al joven fijamente, intentando transmitir franqueza y serenidad. Estaba seguro de que, si de algún modo lograba entrar en el corazón y la mente de Lucas, aún podían quedar ciertas esperanzas-. Escúchame, Lucas. Dame esa arma. Podemos hacerle frente a todos. Podemos escapar…
-Te lo digo por última vez: sigue caminando- dijo Lucas.
Sin embargo, Quiroga creyó percibir un cierto temblor en su voz… cómo si el muchacho de repente dudara…
-Sé que eres Lucas. Sé que eres mi hijo.
-No soy tu hijo. No eres mi puto padre.
-Hace un rato me dijiste “papá”.
-Estaba jugando contigo. Ahora muévete. Muévete antes de que te meta un balazo en las tripas.
-¿Por qué las babosas quieren hablar conmigo?- probó Quiroga su última ficha-. ¿Lo sabes?
De nuevo la duda aleteando en sus ojos. Y miedo. Sí: era indudable. En los ojos del muchacho cruzaba una sombra de miedo.
-Supongo que… irán a matarte- dijo el chico-. Sé que mataste a uno de ellos. No sé cómo, pero lo mataste. Y ellos ahora quieren venganza.
-Lo achicharré con un lanzallamas- dijo Quiroga, disfrutando de la reacción que sus palabras despertaban en Abel, que ahora parecía totalmente horrorizado-. Lo asé a fuego rápido y luego me lo merendé. Sí, chicos: los amos no son tan fuertes e invencibles como ustedes creen.
-Cállate- murmuró Abel, aunque se lo veía preocupado. Ahora observaba a Quiroga de otra manera, como si descubriera en él nuevas y asombrosas cualidades, que merecían su respeto y su odio simultáneo. Observó a Lucas, casi suplicante-: Eugenio, ¿es cierto…
-Sí- dijo Lucas de inmediato, con una mueca de desprecio en los labios-. Pero no hables más, Abel. Ya me cansé de escucharlos.
-No puedes matarme, ¿verdad?- sonrió Quiroga-. Las criaturas te lo han prohibido.
El chico desvió los ojos, inquieto.
-No. Pero me dijeron que te lleve vivo, no intacto. Así que nada me impide dispararte en tu puto pie. ¿Qué te parece si lo llevamos a la práctica?
-Está bien- dijo Quiroga, dándose cuenta de que nada bueno podría salir de esa charla. Se dio vuelta y comenzó a caminar de nuevo, seguido por el silencio helado y furioso de los otros dos. Ahora el terreno se había vuelto muy vertical y se hacía difícil caminar sobre él sin conseguir resbalar sobre las piedrecillas sueltas. Quiroga esquivó una roca redondeada del tamaño de un camión y luego se encontró, de súbito, con el río que asomaba en una especie de hoya de unos veinte metros de diámetro.
El río era de aguas transparentes y parecía muy tranquilo, aunque cuando Lucas iluminó la orilla, Quiroga pudo ver que debajo de la superficie existían fuertes corrientes que llevaban los sedimentos de un lugar a otro. Recordó su desafortunado descenso con el biólogo: habían estado a punto de perderse y ahogarse allí abajo. Y si les había sucedido esto con equipos autónomos de respiración, ¿cómo se suponía que uno podría salir de allí nadando? Era una locura. Si había una salida, no sería a través del río precisamente.
Del otro lado del río, la caverna continuaba y se extendía hacia límites incalculables, debido a la completa oscuridad, que ni siquiera la luz de la bola azulada lograba traspasar. Quiroga se dio vuelta y encaró a los otros dos hombres.
-¿Y bien? ¿Qué se supone que hagamos ahora?
Con su pistola, Lucas señaló hacia la otra orilla.
-Debes nadar hasta allí. Las criaturas te estarán esperando más adentro.
-¿Ahora?
-Sí, ahora.
-Pensé que tenía turno con ellas a las cuatro.
Lucas lo encañó y le dio un leve aunque firme empujón.
-Vamos. No me hagas perder la paciencia.
No tenía sentido discutir, así que comenzó a internarse en el río. El agua muy pronto lo cubrió hasta la cintura y Quiroga no pudo evitar sentir un escalofrío.
-¿Qué pasa?- dijo a sus espaldas Lucas, en tono burlón-. ¿Está muy fría?
-No te pases, hijo.
-Te dije que no eres mi padre.
-Ya lo veremos- dijo Quiroga, enigmático.
Cuando el agua lo cubrió hasta el ombligo, dio un chapuzón y comenzó a nadar. El agua helada lo recibió con un golpe que le cortó la respiración y le hizo jadear de dolor. Con fuertes y poderosas brazadas, cruzó el río en menos de diez segundos. Salió a la otra orilla, aterido pero triunfante. Miró hacia atrás. Abel y Lucas se estaban retirando, llevándose la única fuente de luz consigo.
-¡Hey! ¿A dónde carajo van?
No le respondieron. Habían emprendido el ascenso y no se molestaron en dirigirle una última mirada.
Quiroga quedó en la más completa oscuridad, de cara a aquella cueva que se adentraba como un cuchillo negro en lo profundo de la montaña. Podía sentir algo… una extraña vibración bajo sus pies. Como la de una maquinaria enorme y eléctrica trabajando a todo trapo en algún lugar de la caverna. Y había ruidos. Ruidos que a él le resultaban atrozmente familiares: ruidos de succión, de sopapa, ruidos viscosos que se acercaban…
Exhaló un suspiro. Sabía que de nada serviría huir.
-Que sea lo que el Destino quiera- murmuró en voz alta, y su voz hizo eco en las paredes de la caverna y se multiplicó hasta el infinito, como la plegaria desesperanzada de miles de personas perdidas en la oscuridad.
Y dicho esto, comenzó a caminar en dirección a las babosas.

30 comentarios:

  1. Por un momento pensé que lo que dan vio fue a lucas saliendo con Abel, pero después vi el punto jaja.
    Muy bueno Mauro cada vez se pone mejor, a esperar la próxima entrega jaja.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Jonatan, como siempre el madrugador del blog jeje. Abrazos!!

      Eliminar
  2. Super Mauro esto se pone cada vez mejor, segui asi.
    Att D

    ResponderEliminar
  3. Mauro muy bueno me encanto cada vez esta mucho mejor e interesante pero ya tengo ganas de que ya termine la novelaa! Ah por cierto me encantó cuando Quiroga dijo que había matado a la babosa y se la merendo, ya no me cae tan mal jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se me olvido poner mi nombre jajaa soy yooo albaa

      Eliminar
    2. Yo creo que falta muy poco, tengo algunos problemas con los últimos capítulos, pero bueno, es algo normal, al menos para mí. Me parece que llegamos al capítulo 24 y la historia termina, o sea que faltan 5 más... a esperar!!! Abrazos...

      Eliminar
  4. siento q cada capitulo se extiende demasiado en una misma cosa y m dejas en la parte mas importante , a esperar una semana masss¡??????? NO , xfa publica mas seguido plissss.Marilu

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Paciencia Marilu, paciencia... no seas impaciente jaja. Igual no falta mucho. Abrazos!!

      Eliminar
  5. Al habla Eli:
    ¡Hola! Vaya,así que ahora no es Lucas...O puede que sí.... Yo me estoy liando.
    Vale, preguntas:
    1)¿Habrá fliteirllos Dan+Amanda? XD, Nooo, hay niños delante!
    2)¿Puede ser que Amanda hiciera lo mismo que Kathia?¿Que se rindiera a las babosas?
    3)¿Qué les va a hacer ese bicho?
    4)¿Les va a bajar?
    5)¿Es Eugenio = Lucas?
    6)ehhhh ¿eh?
    Esque tengo tantas preguntas que ya no sé qué preguntar..... Todo son dudas....
    ¡¡¡¡No me gusta tener dudas!!!!!!!!!!
    Dejémoslo en intriga.
    Y tanto que intriga..... A ver, me voy a poner en plan el detctive este o inspector o lo que sea, Poirot (de los libros de Agatha Christie). Aunque a el se le ocurriría una respuesta p´a todo, a mí no. ¡Yo quiero ser Poirot! O me sirve ser el ayudante.
    Voy a tener en cuenta El Misterio del Tren Azul: Nadie pensaba que iba a ser Knighton.
    Ni que la criada no iba a ser exactamente una criada... Katherine se va con Derek. Y lo de Lenox se queda ahí, ahí... El final: La vida es como un tren, sí, pero es el bon Dieu quien lo lleva....
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡oooooooooooooooooooooooohhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    ¿Por qué? ¿¿POR QUÉ NO NOS PUEDES DAR PISTAS??
    YO QUIERO SABERLO.......
    Esto es como los regalos de Navidad..... Te mueres de ganas de abrirlos, pero luego quieres seguir conservando la sorpresa...Es de locos. En fin. Hoy no tengo relato de la peste negra.... Buah, tengo peste pneumónica, pero ya lo explica la palabra: "pneumónica" como pneumonía (¿Quién no ha tenido una pneumonía en su vida? Yo la he tenido, y lo cuento u.u) O sea, que afecta a lo que en general es el sistema respiratorio.... Ahora que lo pienso... En mi cole habría un par de personas a las que me gustaría verlas escupiendo sagre...O tosiendo sangre... Bueno, es que me gustaría verles de por sí muertos... O más bien "muertas".... WJAJAJAJAJA
    Mauro, recuerda la apuesta....JAJAJAJA...............
    Aunque la verdad es que he perdido la cuenta, así que no sé si la has cumplido... Venga, va, no me engañes, eh XD...Publica + seguido, anda.......
    Ay, no veas lo bien que sienta después una insoportable semana con unos insoportables compañeros en un insoportable instituto (mis notas bien, por cierto) leer algo de calidad que consiga mantenerme en vilo... Me salvas la vida....
    Pues eso, de calidad.....Nada, nada, de calidad...Nada, nada, de calidad... Uy, parece que entro en bucle.... Buckler 0.0 sin alcohol....JAJAJA. En fin, pues eso, CALIDAD.
    Voy a preguntarle a Poirot a ver qué opina de esto... O me pongo El Equipo A... O La Brigada A en Internet.... ¡Te amo Murdock! ¡Yo quiero ser tu zurdita! Menos lo del helicóptero, que tengo vértigo....
    Pues vamos a lo que venimos...
    La puntuación es de ..................................... .................................... ...............................................................................................................................................................................................................................................................................................................10..........................................................................
    Y si fuera Eurovisión te daba más....
    JAJA
    Saludos desde mi planeta, terrícolas.... Os veré cuando lleguéis a Marte...
    Elisa
    PD: ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA! ¡ 20º capítulo YA!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al habla Eli:
      (La misma Eli)
      Hoy me he quedado sin mi "explicación-SABER Y GANAR" y, como hemos dado historia, aprovecho y estudio un poco... Así, cuando relea el comentario, estudio de paso XD.
      Bien, estamos dando el Imperio Carolingio,, que ocupó lo que sería Francia...

      DEL REINO FRANCO AL IMPERIO CAROLINGIO
      _________________________________________
      Los francos fueron un pueblo de origen gremánico que se estableció en la Galia romana (actual Francia) en el siglo V.
      Ocuparon el territorio y crearon un reino en el siglo VI
      (No encontraron mejor territorio, pero ahora que hay crisis por más o menos toda Europa, aunque intenten hacernos pensar que es España la que va peor, seguro que se van a cualquier otro lado y dejan a los romanitos en paz)
      Los francos contababan con una monarquía débil, lo que fortaleció el grupo social de la nobleza (pijos). Uno de estos nobles, Carlos Martel, frenó el avance del Islam por Europa en Poitiers ( Batalla año:732) y adquirió un gran poder. Consiguió (con ese enchufe) que su hijo Pipino (menudo nombre) llamado el Breve, fuese proclamado rei de los francos.
      Lo demás es lo típico: Pipino consigue el enchufe del Papa regalándole tierras, algo muy tentador y que demuestra que al "grupo social de el clero" también le va la abundancia económica. Eso fue el inicio de buenas relaciones y ayudas entre los reyes carolínxios y el papado.
      Dios, si parece exactamente lo de ahora...aunque por suerte el nuevo Papa parece tener un poquito de sentidito... Pone a los que están con él verdes y , encima, les manda moverse, hablar con las multitudes, estar con la gente... Eso les joroba bastante... Este pobre Papa no va a durar mucho con una panda así de corruptos a la espalda...Pederastas y ladrones, lo dijo hasta él... Le van a hacer lo de Julio César...
      En fin, empiezo hablando de una cosa y acabo en otra... Como una vez en clase de francés empezamos hablando de acentos que hacen más grave la pronunciación y acabamos conversando sobre Danacol. L aprofe se quedó estupefacta. Jolín, es buena profe, pero este año tenemos otra... Bueno, esta también parece maja.... ¿Véis?¿Por qué me pasa esto?
      Bueno, sobre todo lo anterior, creo que alguien de mi edad no le interesan especialmente los conflictos de la Iglesia e imagino que no todo son trapos sucios..... Por si a alguien le molesta... =-)
      Saludos,
      Elisa

      Eliminar
    2. Manuel Vargas, aun no zombi4 de octubre de 2014, 14:47

      en lo personal yo si creo que todos son trapos sucios, para que alguien se moleste...

      Eliminar
    3. Manuel Vargas, aun no zombi4 de octubre de 2014, 14:53

      acabo de leer un comentario de abajo, y como no creo producente contestarle a personas con tan bajo nivel, mejor te digo a vos esto: comprendo que ciertos seres mediocres no tengan el valor de expresarse por si mismos en sus propios terminos, de hecho creo y defiendo actitudes como la tuya ( o sera la vuestra?), ya sabes de expresarte tal y como lo sientes, es magnifico permanecer en esta linea, ya que yo soy fiel creyente que cuando eramos niños todos eramos iguales en formas diferentes, mas todos teniamos la facultad de expresarnos sin miedo, en algun momento perdimos esa capacidad, solo algunos pudimos encontrarla nuevamente; trata por lo mas de no perderla tanto y segui enseñandonos como vivir mejor, gracias Elizita, con fraternal cariño

      Manuel Vargas, si; el no zombi

      Eliminar
    4. Eli, aunque no lo creas, la forma más rápida de aprender es precisamente esa: enseñar a otros. Lo digo por experiencia: cuando tuve que dar algunas clases en la universidad, los conocimientos que transmití no me los olvido más. Y eso que han pasado unos cuantos años...
      En cuanto a la historia: estamos llegando al final!! Por fin empiezo a ver la luz al final del túnel. Ha sido un poco más larga de lo que pensaba, pero bueno, ya el título debió darme un indicio, en la parte que dice: "Un LARGO viaje...". Los episodios que vendrán serán lo más fantástico, emocionante, prodigioso, alucinante, shockeante, genial, aburrido y soso que hayas leído en tu vida!!
      (Espera, no, olvida los últimos dos adjetivos).
      Y si hay alguien que en este momento se encuentra leyendo "El misterio del tren azul", y por casualidad leyó tu comentario... pues bueno, le has arruinado la historia. De hecho, yo me encontraba leyendo "El misterio del tren azul".
      Bueno, un abrazo!!

      Eliminar
    5. Manuel, el comentario al que haces referencia ha sido eliminado por mi, basta de insultos y agresiones sin sentido. Estoy totalmente de acuerdo con tus sabias palabras; debemos cuidar entre todos a los niños como Eli (en este caso, niña). Al que le molesten sus comentarios, pues que se los salten y listo, no hace falta agredir ni nada de eso, o en todo caso, que contesten con argumentos y con buenos modales, que no cuesta nada.
      Abrazos...

      Eliminar
    6. Al habla Eli:
      Creo que me he perdido ese comentario del que estáis todo el santo rato hablando ¿qué me he perdido?
      Perdona por arruinarte la historia XD, pero, creo que en los libros de Agatha Christie, da igual quién es el culpable, lo más importante es cómo se llega a esa conclusión. (¡Se nota que es mi ídolo!)
      Empezamos a ver la luz al final del túnel...(en la historia) guay.....
      ¡Viva la libertad de expresión!
      (Es que yo voy dando dosis de respuestas a cada oración de vuestros comentarios)
      Gracias por resaltar que soy niña, también lo dice mi madre...
      Ay, se echa mucho de menos a Cuco, aunque al principio le llamaba perro rabioso le acabé cogiendo cariño.... Es como el relato de Dura Ciudad, ya sabemos todos a que libro me refiero... Sí, otra vez coincidimos mi buen amigo Alfred y yo....
      Pues eso, más vale que me contéis que comentario me he perdido que me pongo hecha una furia... XD. =-(
      PUES ESO.
      Me olvidé de los dos últimos adjetivos.... Es que tengo muy mala memoria...
      Me han puesto aparato, de momento en la fila superior de dientes... Que cursi , gomitas rosas claras y fucsias... Bueno, las elegí yo... Pero es que a pesar de que me guste el verde, podría parecer que se me ha quedado brócoli en los dientes...
      ¡Vivan las verduras!(Todas menos las alcachofas)
      Ay, Cuco..... Un minuto de silencio por él....
      ............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
      Ay, qué minuto tan largo, uff... Pero ha sido conmovedor...
      Bueno, sin más dilación, me despido y espero que alguien se digne a contarme de qué córcholis hablaba ese comentario.
      Hasta después, queridos amigos... Cuco, si me estás viendo desde ahí arriba (XD) espero que te metas dentro de algún perro rabioso de verdad y vayas mordiendo a la gente de mi instituto.(acuérdate de avisarme para no ir ese día a clase)
      Ah, también, saludos a los (aún) no zombies....
      Abrazos,
      Elisa

      Eliminar
    7. Pero como habla esta pequeña (Eli ) , jajajjaja, tiene la pinta d escritora ejejejje.Mailu

      Eliminar
  6. Otro excelente capitulo mauro. me atrapo de inicio a fin. el momento de las respuestas se estra acercando cada vez mas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí Hernán, estamos cada vez más cerca del final, faltan todavía algunas sorpresas... Un abrazo, gracias como siempre por comentar!!

      Eliminar
  7. Hola muy buen capitulo me dejaste intrigada q sera lo q salio de ese pozo?? Cada vez se pone mas divertida y curiosa. Cuantos capitulos son?? A esperar el proximo capitulo
    Atte:Denisse

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Denisse, creo que faltan todavía cuatro capítulos, contando con el de hoy viernes. Abrazos...

      Eliminar
  8. tuturuuuuu!! ya llegueeeeeeeeeeeeé! contra viento y marea, internet lento, un tráfico devastador.. y una horda de zombies vomita arcoiris tras mío...... ya estoy aquí. yeahh! *

    # Definitivamente estamos llegando al final de este tunel, lleno de suspenso, miedo, litigios, esperanza, babas, sangre y mas baba. oh siii! Veo la luuuuuzz!! y quemaaa! (H. simpson)

    # Lamento decirlo, pero ahora Amanda me cae mejoor xD veo buenas intenciones en ella, Mi lector de ferómonas lo indican. Esa mujer está ovulando por Dan.. oh oh! Pero y Liana ? algo me dice que perderemos el triángulo amoroso :( .


    # Pos hora!? nadar en un túnel en contra corriente? osea... esto es suicidaa!! Pero SuperDan podrá! yo lo sé! aunque con un par de litros en los pulmones.. pero el lo logrará.. El alma de Cuco de lo apoya! Que la fuerza lo acompañe!..

    #Y esa cosa que salió del pozo? acaso las criaturas salieron en busca de mas niñeras para sus retoños?

    # Y que rayos le hicieron a lucas!? bueno... los jóvenes de ahora son muy bipolares.. eso debe ser...

    # Quiroga al fin conocerá a sus tan amigables contendientes... algo me dice que hará un ceviche con ellas... o ellas lo harán con el. ( es un plato típico de aquí). Con lo de la canción de cuna que cantó Abel, (sentí un dolor en los tímpanos) , solo confirma mi teoría de que las criaturas no son tan malas como pensaba. Ellas tan solo quieren ser criaturas normales, formar su familia, reproducirse, buscar niñeras, comentar en blogs y morir en paz. Aunque me pareció muy acertada la analogía de Quiroga, estamos en un mundo en donde el peor enemigo del hombre es el mismo. Ya no confiaré ni en mi sombra ni mi reflejo,

    #450 horas de luto por la muerte de Cuco :( , lo sé, lo sé pero aun no lo supero. Tengo que ser fuerte.. Cuco te extrañamos u-u ok.. solo soy yo.


    PD: Arrivederci! Mauro.. muchos abrazos de mantarraya para ti! ahi te los mando..



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al habla Eli:
      ¿¿¿Cómo que los jóvenes de ahora somos bastante bipolares??? ¿¿Ehh???
      ¡¡¡Hay jóvenes a los que esa política no es aplicable, así que, por favor, nada de hablar en general!!! ¡¡¡Ofende!!!
      ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Todos echamos de menos a Cuco!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

      Eliminar
    2. soooooo.. soooo... calmemos las aguas ._. ... tan solo recorreré la cinta.. sdasfaajfssjasfasdkajsfjasfasjfaskasdasdasdafasgfhfhsdgagd.... hay un índice considerable de jóvenes bipolares en estos tiempos... o al menos algunos que creen serlos a cambio de popularidad (?)

      Eliminar
    3. Al hbla Eli:
      Popularidad...y que son unos incultos.... Si fueran bipolares ya lo veían negro... Además, ¿no debería ser totalmente al contrario? A mí no me gustaría decir:
      -Mira mami, ¿puedo ir al cumple de la chica más popu?
      -Bueno...¿es buena chica?
      -Bah, es bipolar....
      -¡Ni se te ocurra salir de cas!
      Ahora que lo pienso... A mí la chica más popular no me invitaría a su cumple...
      De los índices tampoco hace falta... Todavía tengo esperanza en que no todos los de mi generación sean como los de mi instituto....
      Saludos.
      Elisa

      Eliminar
    4. de hecho olvidé el índice de jóvenes (como yo).. que se sienten excluidos o quieren excluirse de los grupos sociales.. ya sea por diferencia de ideologías o por simple afinidad.... jóvenes que solo me resumen a leer, estudiar, comentar blogs, ver todas las temporadas de algunas series.. jaja .. una vida aburrida no ? Pero a mi me gusta y me siento como reptil en su pantano (obviando lo del pez). Con respecto a lo de la bipolaridad.. lo decía por que ultimamente se creó esa "moda" en la redes sociales.. como que ser bipolar es la "onda" .. bueno espero que las criaturas se los lleven como niñeros.

      Saludos pantanosos !

      Eliminar
    5. Al habla Eli:
      No puedo más que estar de acuerdo (yo soy una auto-excluida de la vida social, que se resume a leer, estudiar, comentar este blog y ver las tempis de series policíacas).
      Es obvio que hay que obviar lo del pez (obviando 1-2 1-2 terminado proceso de actualización....)
      Saludos de réptil XD (¿Cómo chocan los cinco las serpientes?)
      Elisa

      Eliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

Más Cuentos de Terror:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...