"Un Largo Viaje a la Oscuridad" (Capítulos Finales)

Atención: Como ya estamos llegando al final de la historia, a partir de ahora publicaré los Martes y los Viernes, así que prepárense para leer más seguido. Creo que faltan cuatro capítulos más, así que, si todo sale bien, estaremos leyendo el final el viernes 24 o martes 28 a más tardar... y luego el viernes 31 habrá una historia especial por Noche de Brujas!!
A prepararse...

Capítulo 20

1

-Es… es lo que parece?- murmuró Amanda.
     -Un hombre- asintió Dan, tratando de que su voz sonase como la de alguien cuerdo y en absoluto asustado. Lo cierto es que su corazón aún corcoveaba con rapidez: al echar la primera mirada hacia la cabeza, había pensando que era uno de los tentáculos del calamar, que finalmente, después de tantas dilaciones, venía a buscarlo-. Y creo saber quién es.
     -¿Quién?
     -Ven conmigo, y te explicaré.
     Echó a caminar hacia el pozo, seguido de cerca por Amanda. El hombre que había emergido de entre las hierbas estaba de espalda y por lo tanto aún no los había visto; Dan observó que era bastante gordo, y jadeaba penosamente en su intento por salir del pozo. El hombre se sacó la máscara de buceo y luego la capucha del traje de neopreno, revelando una calva pálida y perfectamente redondeada, como una piedra de cuarzo erosionada bajo millones de años de viento y agua. Depositó la máscara de buceo sobre las hierbas aplastadas, donde también descansaba, reluciente bajo el Sol, un tubo de oxígeno de color amarillo. El hombre de repente escuchó los pasos de Dan y de Amanda y se dio vuelta, sobresaltado: sus ojos, detrás de unos lentes de culo de botella, reflejaban un miedo sobrecogedor. Y Dan, de inmediato, creyó saber por qué.
     -¿Arreaga?- dijo-. ¿Facundo Arreaga?
     Estaba casi seguro que era él. “Estoy trabajando con un biólogo, Facundo Arreaga…”, había dicho Quiroga en uno de sus últimos videos.
     El hombre pareció sobresaltado al escuchar su propio nombre. Observó a Dan, y luego a Amanda. Los ojos del hombre recorrieron la figura de Amanda con avidez, de arriba abajo, y luego se apartaron con rapidez, como temiendo algún tipo de reproche o mirada de burla por parte de la chica.
     Pese a su calvicie, su barriga y sus anteojos de aviador, que en conjunto le daban la apariencia de un septuagenario, no debía tener más de veinte o veintidós años. Se acomodó los anteojos sobre el puente de su nariz y entrecerró los ojos, tratando de reconocer el rostro de Dan.
     -Soy yo, sí. ¿Quién habla?
     Dan le tendió una mano y lo ayudó a salir del pozo. El joven todavía jadeaba y su barriga sobresalía en forma alarmante, a tal punto que Dan se preguntó cómo diablos había hecho para meterse en el ajustado traje.
     Dan señaló a Amanda.
     -Ella es Amanda, una buena amiga mía, y yo soy Daniel Peralta, profesor titular en la Universidad de San Ignacio, además de contador público nacional-. Supo, de inmediato, que la presentación era demasiado pomposa y podía sonar algo engreída, pero en realidad quería tranquilizar a Arreaga, hacerle entender que ellos formaban parte del bando correcto. Arreaga se veía muy inquieto y parecía dispuesto a huir en cualquier instante. Y de nuevo, Dan creyó entender por qué. “Debo introducir el nombre de Quiroga con mucho cuidado”, pensó entonces.
     -¿Daniel Peralta? Su nombre me resulta conocido.
     -Es posible- asintió Dan-. Tal vez hayas leído mi nombre en los periódicos de los últimos días.
      Los ojos de Arreaga se abrieron de golpe, reflejando un súbito y desconcertado reconocimiento.
     -Usted- dijo, y lo señaló con un dedo rechoncho y ligeramente tembloroso-. Su esposa… ¿Es cierto lo que se dice por ahí?
     -¿Qué es lo que se dice?
     Arreaga desvió la mirada hacia Amanda, y por una milésima de segundo sus ojos bajaron unos centímetros por su escote. Luego volvió a retirar la mirada, contrariado y huidizo.
     -Dicen… escuché que una… una especie de criatura… se la llevó. Algunos dicen que sólo son fábulas, y que usted lanzó esa versión para… bueno, para despejar las sospechas. Hay gente que cree que usted la mató, ¿sabe?
     -¿De verdad?- dijo Dan, no del todo sorprendido-. ¿Y tú qué piensas?
     -Yo creo que…- se detuvo a mitad de la frase, y rápidamente giró la vista hacia el pozo. Aquel gesto, que sin dudas había sido inconsciente, revelaba toda la verdad y Dan no necesitó ningún otro signo para conocer las opiniones de Arreaga. Él creía. Él, indudablemente, estaba familiarizado con aquellas criaturas.
     -¿Le suena el nombre de Quiroga?- dijo Dan, mirándolo intensamente a los ojos-. Alberto Quiroga.
     -Quiroga…- repitió el joven, como quien repite un mantra.
     -Lo conocí ayer. Bajamos por la mina, buscando a mi mujer. Y tuvimos… tuvimos un incidente. Muy grave, creo yo.
     -¿Qué sucedió?
     La mirada de Arreaga era ahora francamente alarmada. Dan notó que, a sus espaldas, Amanda se removía e inclinaba el cuerpo hacia él, como preparándose para escuchar algo interesante.
     -Nos encontramos con una de ellas.
     -¿Con una de ellas? ¿Eso quiere decir…
     -Quiroga la mató- asintió Dan-. Pero luego nos encontramos con más. Capturaron a Quiroga, y yo escapé por los pelos. Pero pienso volver.
     Arreaga analizó la información durante unos segundos, inquieto y confuso. Su barriga ascendía y descendía, marcando el ritmo acelerado de su respiración.
     -¿Así que hay muchas? ¿Cuántas?
     -No lo sé. Quiroga dijo que se trataba de un nido, y que él sospechaba que podía haber algo así. Fueron sus últimas palabras, o casi.
     -¿Y dice que… mató a una de ellas?- Dan asintió. Arreaga ahora parecía algo abatido. Había arrugado el ceño en señal de preocupación, o de tibio enojo. Aunque luego su mirada se iluminó de repente-. ¿Y usted la vio?
     -¿A la criatura? Claro. Estaba a pocos metros de mí. De hecho…
     -¿Y cómo era? Es decir: ¿tenía cualidades reptilescas? ¿O más bien le pareció un habitante de las profundidades? Tengo varias teorías al respecto. ¿Vio aletas, branquias? ¿Y sus ojos? ¿Tenía ojos? ¿Había inteligencia en ellos?
     -Bien- dudó Dan, súbitamente abrumado por el entusiasmo del joven-. Yo creo que…
      -¿Alguien puede explicarme de qué diablos están hablando?
     Los dos hombres se giraron para observar a Amanda, que acababa de perder por fin la paciencia y miraba a Dan con ojos inquisidores. Dan se sintió culpable, porque durante unos minutos, la había olvidado por completo.
     -Lo siento, Amanda. Creo que, si me has acompañado hasta aquí, mereces algún tipo de respuesta.
     Y, sin más dilaciones, comenzó a explicarle el asunto.

2

En la oscuridad, Quiroga tropezó y cayó sobre algo blando y gelatinoso, que de inmediato pareció escurrirse entre sus manos.
     Quiroga se incorporó, limpiándose las manos en su pantalón. Pero antes recogió una piedra del suelo. Sabía que no serviría de nada, pero se sintió un poco mejor al percibir el duro y frío tacto de la piedra.
     -¿Están ahí, hijas de puta?- gritó-. Vamos, muéstrense de una vez. No tengo todo el día, ¿saben?
     Caminaba totalmente a ciegas, guiándose únicamente por las paredes de roca de la caverna. El zumbido más adelante se había intensificado. Era, indudablemente, un zumbido artificial, proveniente de algún tipo de maquinaria. ¿Alguna broca encendida? ¿Una bomba de succión? Pero si se trataba de esto, ¿con qué energía funcionaba? Y sobre todo: ¿cómo había llegado hasta allí abajo?
     -Las estoy esperando, perras- volvió a gritar-. Terminemos con esto de una buena vez. Empecemos a…
     De repente, la pared de roca que él usaba de guía perdió su dura consistencia. Se transformó, para su desconcierto, en un bulto pegajoso y fláccido. Asqueado, Quiroga retiró la mano con rapidez.
     -¿Qué mierd…
     Dio unos pasos en la dirección contraria, tratando de alejarse de esa cosa. Parecía que acababa de tocar un sapo gigantesco… Estiró la mano en la oscuridad, temiendo chocarse con la pared opuesta, y se encontró con una especie de cortina pringosa que colgaba del techo. Las cortinas de inmediato parecieron cobrar vida y se enroscaron alrededor de su brazo.
     -¡No!
     Saltó hacia atrás y trató de desprenderse de esos tentáculos que seguían trepando por su brazo. Pero éstos eran fuertes, muy fuertes. Recordó la piedra que había recogido y los golpeó con todas sus fuerzas, pero lo único que consiguió fue herirse a sí mismo. Ahora uno de los tentáculos trepaba por su hombro y comenzó a rodearle el cuello. Quiroga lo aferró con ambas manos y tironeó hacia atrás; sus dedos resbalaron inútilmente sobre la superficie escurridiza del tentáculo; era como querer agarrar un cable de plástico embadurnado en aceite.
     El tentáculo subió por su cara y comenzó a introducirse por su boca.
     -Noooooooooo…- borboteó Quiroga.
     Pero ya era tarde: la criatura se había apoderado de él, el tentáculo se deslizó rápidamente a través de su garganta, y muy pronto comenzó a revelarle el peor secreto que Quiroga jamás hubiese imaginado.

3

Mientras Dan hablaba y contaba su historia, se dio cuenta de que Arreaga apenas prestaba atención, sus ojos constantemente se desviaban hacia la figura de Amanda, que parecía por completo inmune o desinteresada a sus torpes intentos de seducción. La chica, en cambio, miraba a Dan con ojos alarmados; sus largas pestañas apenas se movían, y cada tanto soltaba suaves exclamaciones de temor o sorpresa, llevándose una mano a los labios para acallar su conmoción. Cuando finalmente terminó el relato, la chica lo observaba con la cabeza levemente ladeada, como si parte de ella quisiera seguir escuchando la voz de Dan. Su expresión era de admiración pura, tan pura e intensa como el de una chiquilla observando con devoción los quehaceres de su padre. Apoyó una mano sobre el antebrazo de Dan.
     -Usted es un héroe, profe.
     -No, no lo soy- dijo Dan, desviando rápidamente la vista-. Sé que tengo mucha suerte de estar vivo, pero la suerte tarde o temprano se termina. Y la verdad, no me importa. Quiero bajar. Quiero agotar todas las posibilidades.
     -Lo entiendo- asintió Amanda, sin dejar de clavarle esa inquietante mirada soñadora. Aunque de repente frunció el ceño-. Sin embargo, hay algo que no entiendo…
     -¿Qué?
     -¿Por qué las criaturas no lo atacaron cuando usted estaba inconsciente? Tenían la oportunidad de agarrarlo indefenso, ¿no?
      -Este… creo tener una teoría- intervino Arreaga, que había observado la anterior escena en silencio, como analizándolos a ambos-. ¿Recuerda la hora en que sufrió el desmayo?
     -No exactamente.
     -¿Estaba amaneciendo?
     Dan lo pensó durante unos segundos.
     -Casi.
     Arrega hizo chasquear los dedos, al tiempo que dibujaba una sonrisa de satisfacción.
     -Ahí está. Las criaturas no lo atacaron, simplemente porque son de hábitos nocturnos. Usted dijo que la cosa que mataron tenía una cierta consistencia blanda y gelatinosa, ¿verdad? Y carecía completamente de huesos…
     -Al menos, yo no vi ninguno.
     -¿Sabe a lo que me hace acordar eso? A los moluscos gasterópodos. Y resulta que, casualmente, estos moluscos son de hábitos nocturnos. Prefieren los sitios húmedos y sombríos, porque la luz del sol les afecta la piel. Las criaturas debieron seguirlo hasta la entrada de la mina, y cuando vieron que estaba amaneciendo, dieron media vuelta y decidieron dejarlo en paz.
     -Puede ser- dijo Dan-. No suena tan descabellado.
     -No- dijo Arreaga, altanero. Había dado una pequeña clase de biología, campo que evidentemente él dominaba muy bien, y por lo tanto su autoestima había subido un poco. Miró a Amanda con ojos chispeantes y rebosantes de seguridad, pero la chica ni siquiera pareció registrarlo.
     -Es tu turno de contarnos la historia- dijo Dan-. Pero que sea rápido. Quiero bajar antes de que oscurezca.
     -¿Qué es lo que quieres saber?- Arreaga de repente parecía cauto y calculador.
     -Sé que trabajaste con Quiroga las últimas dos semanas. Encontraron el pozo de esta casa, que comunica con un río subterráneo, y casi se ahogaron la primera vez. Pero luego Quiroga dejó de tener contacto contigo. ¿Qué fue lo que pasó?
     -No voy a contar lo que pasó- dijo Arreaga, ahora claramente incómodo.
     -Debes hacerlo. Por favor. Quiero tener la mayor cantidad posible de información, antes de bajar al pozo.
     -Su amigo está loco- dijo Arreaga de repente, evitando mirar a Amanda-. La verdad, me dio un poco de miedo. Estaba obsesionado con la venganza… Nuestros propósitos eran contradictorios e irreconciliables. Yo quería capturar a la criatura para investigarla, pero él para hacerla polvo.
     -¿Él te contactó?
     -Sí- dijo Arreaga-. Fue en un foro de Internet. Comenzó a hacer preguntas relacionadas con la geología y la física de los suelos… Entablamos una cierta relación, y él me contó el resto. Al principio no le creí, pero su relato era tan convincente que… Bien, sentí curiosidad. Es lo que se espera de un científico, ¿no? Investigar toda línea de probabilidades, por más descabellada que suene al principio, hasta terminar en una conclusión verdadera o falsa. Yo seguí el camino que me ofreció el relato de Quiroga… y finalmente me encontré con esto- señaló al propio Dan con el índice-. Con usted. Usted no es la prueba definitiva, pero sí proporciona nuevos indicios sobre el caso. Y me alegra de haberlo encontrado. Si su relato llega a ser cierto… si las criaturas realmente pueden leer el pensamiento…- su cuerpo se estremeció de entusiasmo ante la perspectiva-. Dios, podría ganar un Nobel…
     -¿Qué estabas haciendo allá abajo?
     Arreaga extendió los brazos y mostró las palmas de sus manos, al tiempo que enarcaba las cejas.
     -Sigo investigando. ¿Qué esperaba? No podía dejar pasar una oportunidad así. Ya he bajado varias veces por el pozo.
     -Y nunca encontraste nada.
     -No. Pero tengo explorado una buena parte del río. Es como un laberinto, ¿lo sabía? Tiene bifurcaciones y pasadizos sumergidos en agua, que no llegan a ninguna parte y se cortan en paredes de roca. He marcado el camino con una soga… También puse trampas.
     -¿Trampas?
     Arreaga sonrió.
     -Redes. Redes de pesca. Si tengo suerte, tal vez uno de esos bichos quede atrapado. Si es que realmente circulan por el río, claro.
     -Las redes no servirán de nada. Las babosas son muy fuertes e inteligentes.
     -Con probar no se pierde nada.
     Dan se encogió de hombros. Se dio vuelta en dirección a Amanda.
     -Es hora de bajar.
     -Yo iré con usted- dijo de inmediato la chica.
     -No. Ayúdame con el traje, y dame las indicaciones que creas pertinentes, pero no permitiré que bajes.
     -Yo sí lo acompañaré- terció Arreaga-. Subí porque se me terminó el oxígeno del tanque, pero tengo otro en el portaequipajes de mi bicicleta.
     -¿Lo ves?- dijo Dan a Amanda-. Ya tengo otro acompañante. No hace falta que te arriesgues por mí.
     -Ya lo veremos- replicó Amanda, con una sonrisa enigmática.
     Decidido a no discutir más con la chica, Dan regresó sobre sus pasos, en dirección al coche. Retiró el equipo del baúl y se puso, como pudo, el bolso impermeable al hombro. Vio que Amanda se dirigía a su deportivo, pero no le prestó demasiada atención. Al rato, Arreaga apareció con un nuevo tubo de oxígeno, que traía apoyado sobre su prominente barriga.
     -Con esto podremos sumergirnos otra vez- aseguró-. Es un equipo viejo, que conseguí de segunda mano en una tienda de Internet, pero creo que… Oh, Dios.
     Se había quedado paralizado, con la boca abierta, mirando con ojos saltones en dirección al deportivo de Amanda. Dan siguió su mirada… y entonces sintió que el rubor le subía por la cara como una legión de minúsculas arañas rojas. Amanda se había quitado el vestido y ahora se mostraba vestida únicamente con una diminuta bikini rosa. Su intención era ponerse un traje de neoprene, que había retirado del interior de su coche. Dan fue incapaz de no registrar las curvas deliciosas y terriblemente jóvenes de la chica, sus caderas redondeadas, su busto generoso y abultado bajo la bikini que apenas contenía las partes íntimas de su cuerpo. Amanda se vestía sin mirar a los hombres, como si éstos no existieran, como si ella viviera en un universo exclusivo, al que sólo ella tenía acceso. Puso, con deliberada lentitud, una de sus largas y bronceadas piernas dentro de la funda del traje, luego la otra, ajustándose el traje al carnoso trasero, mientras Dan sentía que, a su lado, el joven Arreaga jadeaba en busca de aire y parecía temblar como una hoja a punto de caerse del árbol. Cuando la chica por fin terminó de ponerse el traje, alzó la vista y sonrió con aire tímido.
     -¿Qué crees que estás haciendo?- dijo Dan, con una voz que (lo supo) no era todo lo controlada que él hubiese querido.
     -Ya le advertí: lo acompañaré allá abajo. Iremos a buscar a su esposa-. Se echó el tubo de oxígeno a su espalda. El traje de neoprene le quedaba tremendamente ajustado, marcaba cada una de sus curvas a tal punto que era como si estuviera desnuda. Alzó sus ojos chispeantes y lo contempló con un innegable gesto de burla-. Si es lo que realmente quiere, claro.
     -Sí- graznó Arreaga, interviniendo atropelladamente en la conversación, sin que nadie lo invitara. Estaba sonrojado de pies a cabeza; Dan pensó que, si sus ojos se saltaran un milímetro más, saldrían rodando por la tierra como canicas-. Sería buena idea… llevarla. Sí. Quizás necesitemos ayuda. Quizás. Nunca está de más un compañero de buceo. Yo…
     -Vayamos de una jodida vez- dijo Dan, soltando un suspiro impaciente.

4

El chico, que acababa de regresar de la escuela y ahora andaba en bicicleta por las calles de su barrio, se detuvo súbitamente.
     Su amigo miró hacia atrás y lo imitó.
     -¿Qué pasa?
     El chico señaló hacia la vereda de baldosas grises, que era propiedad del viejo Hudson, un tipo al que nadie quería, porque consideraban que estaba rematadamente loco.
     -La vereda… creo que se está hundiendo.
     Su amigo echó un vistazo al lugar donde señalaba el otro, y luego enarcó las cejas.
     -Estás viendo visiones- resopló-. Apurémonos a regresar, que en cualquier momento se pone a llover.
     -Sí- dijo el chico, no del todo convencido. Echó una última mirada a la vereda y luego se puso a andar. Justo en ese momento, un camión de mudanza pasó por la esquina, haciendo resonar la bocina y tapando, a los oídos del chico, el seco ¡crack! que hicieron los baldosones al hundirse un poco más y partirse en dos o tres pedazos.
     El amigo del chico, que conocía al camionero, alzó la mano en un gesto amistoso y luego siguieron marchando. Desaparecieron al doblar por la siguiente esquina.
     Un rato después, la vereda del viejo Hudson se hundió un poco más. Una mujer que pasaba por el lugar, arrastrando un carrito de compras, se detuvo sobresaltada. La mujer, demudada, contempló la grieta que zigzagueaba en dirección a la calle, justo donde estaba ella. La mujer sacó el celular y tomó una foto: pensaba publicarla en el periódico local, donde ella trabajaba como firme opositora del partido que ocupaba el Ayuntamiento. Las calles estaban hechas un desastre y ella pensaba sacar algún rédito político con esa denuncia. Iba a tomar otra foto cuando de golpe se dio cuenta de que la grieta se hacía más ancha, más ancha, y avanzaba implacable hacia ella, como una serpiente enloquecida.
     La mujer bajó la cámara y dio media vuelta.
     Comenzó a correr.
     No fue lo suficientemente rápida.
     De repente el sector de aquella calle hizo una tremenda implosión, que sacudió toda la ciudad y la cubrió en cuestión de segundos de polvo y vapores. La calle de asfalto se partió en dos y luego comenzó a hundirse, arrastrando coches, contenedores de basura e incluso un viejo autobús para chicos (por fortuna, en ese momento vacío), que se encontraba estacionado en el bordillo. La mujer se perdió, junto con la cámara y el carrito repleto de verduras y huevos, dentro de un cráter de unos cincuenta metros de diámetro, que se la tragó como la enorme boca de un hambriento y furioso demonio.
     Aquel fue el inicio de lo que en los periódicos se conoció como “El extraño suceso del Pueblo de San Ignacio”, y que marcó la programación de todos los noticieros del mundo durante las siguientes dos semanas.

(Continuará...)

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Autor: Mauro Croche
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25 comentarios:

  1. na este no puede ser el final.

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    1. No es el final, son los capítulos finales ;) No te asustes, todavía falta.

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  2. buena historia y que bueno que no sea el final....uff!!! jajaja ya me habia asustado :)
    atte: Lisbeth

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    Respuestas
    1. Sí, Lisbeth, creo que eso de poner "Capítulos finales" no fue buena idea, porque hay varios que ya se confundieron, esta mañana me agraviaron por facebook jeje y yo no entendía por qué, ahora me doy cuenta. Ahora puse una nota arriba de todo para aclarar la cuestión. Abrazos.

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  3. He descubierto tu blog hace una semana y ya me lo he leido todo.Me gustan las historias de terror y me encanta el blog.Saludos Andra

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  4. tuturuuuuuu!! probando, probando, uno, dos, tres.. mm! mm!

    capítulos finales!? oh rayos! :( tengo una extra a mezcla de sentimientos encontrados después de leer este capítulo. Vomitaré arcoiris jaja

    #Estoy mas ansioso que cachorro a punto de dar un paseo sin correa, yeaahh ! al fin llegamos al final de este túnel lleno de babas extraterrestres y suspenso. (descubriré aquellas verdades que exprimían mis rebuscadas neuronas)

    # Después de hablar miles de veces de las babosas tentaculosas, ? en que te inspiraste para darles ese aspecto de mutación radioactiva de calamar con mantarraya ? En un principio yo pensé que las babosas solo eran obreras y que la jefas eran una mutación de apariencia mas fuerte, humana, al estilo de alien o depredador. Pero era necesario que introduzcan sus tentáculos dentro de alguien para comunicarse? jaja En paz descanse la pureza virginal de Quiroga y Dan (minuto de silencio) ........................... tututuuuuuuuuuuuu*trompeta*
    ok, suficiente. La comunicación telepática hubiera sido recomendable para conservar su estabilidad emocional jaja.

    # Pos que onda con Quiroga, prácticamente fue violado fisica y psicologicamente por la criaturas , recibirá la venganza que tanto anhela? y Cual es el secreto tan inimaginable que le dijeron!? cuaaaal!? Quiero sabeeeeeer :( (Será acaso el " Yo soy tu padre" ? bueno en el mejor de los casos le dirán que es adoptado)
    Parece que tendré que reciclar mi curiosidad hasta el próximo capítulo. ouch :(

    # Entonces comenzará la aventura contracorriente. Daniel, Amanda y el voluminoso Arreaga. (No le doy mucho tiempo de vida ajaja lo usarán de carnada, algo me lo dice ñajajaja*risade bruja*)

    # Y como es eso del cráter de 50 metros? Me imagino una escena de la guerra de los mundos y 2012. Será acaso que la policía de rescate se dirigió allí? uhmmm interesante... ( se merecían ser tragados )

    Bueno esperaré con ansias el próximo capítulo tic toc.. tic toc tic toc tic toc... yaa? ya estaa? ok, actualizar la pestaña no servirá ni revivirá a Cuco :( jaja Arrivederci Mauro!

    Saludos tentaculosos. xD

    Atte: Roger

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    1. Sí Roger, sinceramente yo me pregunto lo mismo sobre si era necesario meterle el tentaculo en la boca para hablar con él, creo que ese tipo de detalles tendre que arreglarlos cuando me ponga a corregir esta novela, aunque si tengo que apurar una explicacion, diria que lo hacen de molestas que son nomas jaaa. Y en cuanto al destino de Arreaga, bien, si viste las suficientes pelis de aventuras y terror, creo que ya sabras lo que le pasa jeje.
      El secreto de Quiroga... eso sí no te lo dire, pero creo que termina de explicar lo que falta de la historia. Si no me equivoco, el martes ya lo sabras. Falta poco, aunque no lograras adelantar el tiempo actualizando el navegador (bueno, sí, un poco).
      Abrazos.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    3. Rayoos! cucoo vuelveeee :( aún recuerdo cuando era un cachorro y solía asesinar calcetines que veía por doquier, y aquel truco que hacía con su vómito, que se lo volvía a comer y vomitar , repitiendo este proceso un gran número de veces.... :( Cucoooooo!!el pueblo te extraña... ok ok me calmo,. necesitaba desahogarme.. pos . es que no lo supero El no merecía morir u_u ..

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    4. ¿Qué raza era cuco? no recuerdo si lo mencionaste ... a ver si le compro a Roger a un cuco así se le quita lo sentimental...

      Saludos! x3

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    5. Jaja de verdad? Creo que Cuco se describe como un "perro sin raza", es decir una cruza, y si mal no me equivoco, en algún momento lo describí con un pelaje negro, pero a medida que transcurría la historia, comencé a verlo con un color marrón claro, así que debe ser ése su verdadero color. Y para nostalgia de Roger, mañana en el capítulo nuevo habrá una pequeña mención a Cuco, ya verán por qué...
      Abrazos a los dos.

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    6. Cuco revivirá!! mamá cuco reviviraaaaaaaaaaaaaaaaá! asi sea por un renglón pero se sentirá su presencia! oh si, Mi deseo de navidad ha sido cumplido.
      Y si te preguntas por que mi gran apego por el peludo canino de esta historia, es por que tuve 3 mascotas en toda mi vida, y a estas tres las he perdido de una manera muy injusta. ( Que en paz descansen, allá en el paraíso de las mascotas, con muchas croquetas y huesitos, compañeros de aventuras.. siempre las recordaré) y ahora la perdida de Cuco fue muy difícil de superar.
      Así de alguna manera siempre he amado a los animales, me siento identificado con ellos.

      Saludos

      PD: aquí faltan 7horas y 52 minutos para las siguiente parte del historia xD

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  5. Respuestas
    1. El martes lo sabras Jonatan!! Un abrazo...

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    2. Ah por cierto!!! no comente mas temprano por la simple razón de que es un poco difícil comentar dentro de un boliche con toda la gente bailando por todos lados, y al llegar a casa me fue mas complicado a un por el estado en el que me encontraba jaja.
      Lo bueno que saco de todo esto es que el martes es dia de semana tranquilo y voy a poder comentar primero... Eaeaeaea!!

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    3. Siempre y cuando no salgas el Lunes y vuelvas otra vez en penoso estado jaja, eso ya sería como mucho, ¿no? Bueno, tal vez no, quién podría decirlo...

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  6. Al habla Eli:
    ¡Hola! ¡Ya llegué! No, no me he perdido, ni me he vuelto a deprimir, sólo que no he tenido tiempo de conectarme desde el jueves, y eso que aún tengo que hacer los Bah, son menos interesantes "los capítulos .uhhhh.
    O sea, que esto va a terminar..Y Cuco no ha llegado al final..Me da la pataleta...
    ¡¡¡¡¡Cucooooo!!!!
    Mi perro le manda recuerdos.
    Dios... capítulos finales... Y parece que fue ayer cuando la cosa esa se llevaba a Liana...
    1) ¿Liana va a morir?
    2)¿Cuco va a resucitar? 1º perro zombie (no bíblico) ok, no.
    3)¿La babosa busca ló con Quiroga? Pobre babosa XD.
    4)El final... Biciiiiiiiii.... ¡Hundimientos! ¿Einch? ¿Pour quoi?
    5)Al final era Arreaga... Bueno, no sería la criatura, pero también venía a buscar a Amanda....
    6)¿Facundo acabará muriendo? Los biólogos siempre palman.
    (Acaba de acordarme de que aparte de ser escritora antes también quería ser bióloga.... Optaré por la psicología y cerraré el ciclo con mi Aggie.. Sin estropear el final de los libros, "queridos pasajer@s" Todos al tren, el primero en morir será el más rico.(Las babosas ayudarán, wajajaja..Babositas..)
    7) Casi se les salen los ojos..Por el amor de Dios, a los tíos que hayan leído esto y estén solos y solteros se les habrá caído la baba..Os va cualquier cosa.. Relatito recomendado de los seleccionados por Alfred Hitchcock (soy muy fan): " El camino a Mictlanteculi" A ver si aprendéis la lección. Ayayayay..
    8)Sin comentarios (que destacar, está super-claro que yo sigo hablando)
    Vas a colgar otro comentario el martes, ¿eh? ¿En serio? ¡Genial!
    ¿Relato especial por Halloween? ¡Muy space! =-) Vale lo de space es porque de mientras estoy viendo un documental y ahn sacado la NASA y..bueno..mi cerebro funciona a pleno rendimiento.
    =-)
    Mais pourquoi vous riez?
    Pues el reportaje va de agujeros negros..Esta super- interesante, porque barajean la posibilidad de que lleven a un mundo paralelo..Hay que tener en cuenta que la hipótesis más aceptada respecto a lo que hay dentro de estos vórtices es...nada... Literalmente. no existe el tiempo..Y se supone que tampoco le espacio, y parece imposible... Pero también parece imposible que un "huracancillo" que no es ni el cuarto del tercio de una estrella cercana, se la devore. De verdad.Lo estoy viendo: La atrae con tanta fuerza como Amanda a Facundo, hasta tal punto que el astro se estira y se alarga para poder pasar por el agujero, hacia un destino incierto..Como este relato.
    El Universo es impresionante..
    ¿Os imagináis que uno de esos se tragara el Sol? Como una babosa a una persona...¡Qué guay! Osea, quiero decir ¡Qué cataclismo! ¡Catátrofe! ¡Apocalipsis! Bueno, la apocalipsis llegara cuando Apofis choque contra la Tierra (sí, le ponen a un asteroide el nombre de una serpiente roja gigante que representaba el Caos en el antiguo Egipto..Todo viene por Rick Riordan)
    A no ser que algú héroe lo evite.. En este caso no podemos contar con Hércules- Súper- Fuerza, pero sí con Ciencia-Física-Doña-Experta-En-Este-Tipo-De-Cosas-De-Frikis
    Pues eso. Aprovechemos, ¡Y vivamos sin MEDIDA!
    ¡YoUtUbE!
    En fin.... Me tengo que ir... Ya sé que no queréis que me vaya: ¡No Eli, no, QUÉDATE!
    Lo siento mucho pero, así es...En fin. ¿Lo de ese comentario que se eliminó delrelato asnterior, algien me va a explicar de qué iba?¿ Qúe me he perdido?¡Tengo curiosidad!
    Vamos a ello, mis queridos terrícolas... A ver cuando me paso por el planeta Tierra y os hago una visita... Sí Internet llega hasta el espacio exterior..O por lo menos dónde estoy yo.. ¿Dónde estoy?
    ¿Qué iba a decir? ¡Ahhh! eso, ADIÓS, HASTA LA PROXIMA ENTREGA SÚPER- MAURO, ERES UN CRACK.
    Y la nota de esta vez.... Bueno, lo de Amanda....en fin, excluyendo ese material, mi puntuación es de ....9,99
    (es que lo de Amanda está por escrito.ajjjj)
    Venga, anda, lo cambio, ...10
    ¡CÓMO MOLA, ELI SE MERECE UNA OLA!
    Venga, babies, la OLA.
    Saluditis Múltiplis (altamente contagiosa, por abrazos, por besos, por recuerdos)
    =-)
    Elisa
    PD: ¡Se espera el próximo capítulo con MUCHÍSIMA IMPACIENCIA!
    ¡¡HASTA EL MARTES!!(CUCHILLO PELAPATATAS ACECHANDO)

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    1. Al habla Mauro.
      El comentario que eliminé decía alabanzas sobre tu persona. Decía que eres inteligente, buena onda, talentosa y muchas otras cosas más, y como era demasiado bueno tuve un acceso de envidia y lo borré para que no pudieras verlo, cosa que ahora me avergüenza.
      (¿Crees en la explicación, verdad? Dime que sí, que la crees, sabes que no es mentira, sabes que es la verdad del Universo).
      El relato. Estamos llegando al final y creo que ha sido una experiencia bastante buena, no sé si es lo mejor que he escrito, pero sí aprendí muchas cosas en el camino. Lo que más me llama la atención es que la historia nació como un microcuento de terror de no más de 1 página... ¡y se convirtió en una novela de 300! Aún me pregunto qué fue lo que pasó...
      Tendré que hacerme de ese libro de Hitchcock... tanto hablar de él me despertó curiosidad. De hecho, creo que cuando era muy chico leí un libro de esos, aunque no recuerdo mucho. ¿Tendré que contratarte como mi agente publicitaria? Y si sucede eso, ¿me acusarán por explotar el trabajo infantil? Estoy seguro que sí, así que mejor no.
      Un abrazo, en unas horas, más precisamente dentro de 7 horas 17 minutos, subiré el cap. 21.

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  7. Antes queria ya saber el final..ahora esta tan inquietante e interesante que no quisiera que se acerque el final....cada capitulo se esta poniendo mejor mauro...saludos desde Peru...charo.

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    1. Hola Charo, lamentablemente tarde o temprano todo termina, yo creo que la extensión del relato está bien, de hecho me pasé por unas 100 páginas, pero quién dice que más adelante no repita la experiencia (por supuesto que con otra historia). Un abrazo, gracias como siempre por escribirme!!

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  8. MAURO!!, he venido leyendola y esta buenisima, y después que viene? Esta mas buena cada viernes

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  9. holaaa!!!wuw q capitulo nose q decir me dejo muy inquieta igual ahora voy a leer el otro q todavia no lei ajja hace mas capitulos no la termines a la historia tomate un tiempo y despues hace como la segunda temporada:)jajaj no seas malo es la ptinera vez q me gusta leer una historia generalmente no me gusta leer :) bueno me voy a leer el otro capitulo q lo tengo ahy jaja saludos
    Atte:denisse

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  10. Alucinante forma de terminar este capítulo Mauro. Fue un giro completamente inesperado para mi que pasara algo así, haciendo que algo extravagante que sólo involucraba a un puñado de personas, de repente se volviera de índole internacional. Aunado al suspenso que produce la revelación que tendrá Quiroga, hacen que la trama final sea enganchante al ciento porciento. Además el toque de sutil erotismo por parte de Amanda le dio un sabor delicioso e inesperado a esa parte de la historia (ay las amantes, ¿qué haría uno sin ellas?).

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