"Un Largo Viaje a la Oscuridad" (Capítulo Final)

Nota: Si bien éste es el último capítulo de la novela de terror "Un Largo Viaje a la Oscuridad", aún falta el Epílogo, que será publicado (con algo de suerte) el próximo viernes, donde ahí sí, verán la esperada palabra "FIN". Un abrazo.

CAPÍTULO FINAL

1


Las piedras se desmoronaban sobre el cuerpo de Dan. El suelo entero temblaba. La caverna crujía y emitía escalofriantes quejidos de piedra y polvo. Intentó agarrar al muchacho antes de que éste se escabullera, pero sólo logró quedarse con un pedazo de su camisa. El chico parecía enceguecido y corría en dirección al río que habían atravesado minutos antes. Dan lo llamó a toda voz, pero Lucas ni siquiera pareció escucharlo.
      Corrió tras él. En sus oídos resonaban las palabras de Quiroga: “Prométame que lo llevara arriba sano y salvo”. Eran palabras que parecían tornarse más acuciantes con el correr de los minutos. Una piedra del tamaño de un puño cayó sobre su hombro y le arrancó un aullido de dolor. El techo se derrumbaba y toneladas de piedras los sepultarían para siempre. ¿Qué diablos habría hecho Quiroga? Pensaba en la inmolación. Así era como terminaban sus días los soldados japoneses de Iwo Jima. ¿Quiroga tenía el suficiente arrojo como para accionar los explosivos del bolso y volarse a sí mismo en pedazos? Dan estaba segurísimo que sí.
      “Su hijo”, pensó. “Se sacrificó por él. Ahora yo debo hacer lo posible para que no haya sido en vano. Aunque el chico sea un cretino, un mocoso insoportable, es el hijo del barbudo, y prometí que me encargaría de él”.
      Siguió corriendo tras el muchacho. Ambos rengueaban por diferentes palizas y peleas que habían enfrentado en las últimas horas, y parecía que llevaban a cabo una especie de maratón para minusválidos. Dan acortaba distancias, pero muy lentamente. Un nuevo estruendo los detuvo: parecía provenir desde más adelante. Enseguida se escucharon alaridos inhumanos y algo que gruñía como un lobo atrapado en una trampa. Lucas se llevó una mano a la sien y cayó de rodillas.
       Los alaridos eran muchos, demasiados. Las criaturas estaban muertas de miedo y de dolor. Sus lamentos penetraban la caverna y recorrían las galerías oscuras como fantasmas en busca de perdón o de venganza. Una a una, aquellas voces enloquecedoras fueron callando, hasta que sólo se escuchó el bramido de las piedras inmemoriales que cedían bajo el peso devastador de la montaña. Dan se acercó a Lucas, que se había acurrucado en el suelo. Tocó su hombro y luego, cauteloso, esperó. Más allá, en las galerías ahora clausuradas, algo pareció arrastrarse, pero Dan no prestó atención porque estaba atento a los movimientos del muchacho.
       Pero éste no reaccionaba. Se acercó un poco más y se agachó delante de él.
       -¿Lucas? ¿Estás bien?
      El muchacho no respondió. Las piedras seguían cayendo y daba la impresión de que el corredor cedería en cualquier momento. Y Dan estaba seguro de que la entrada de la guarida había quedado obstruida por el derrumbe. Ahora estaban atrapados. ¿Y así terminaba todo? Después de todo lo que había soportado y recorrido, ¿así terminaba? ¿Con ellos sepultados a cientos de metros bajo la tierra, como dos bulbos condenados?
      Descubrió que no le importaba tanto. Supuso que se engañaba, que ése era el consuelo de los moribundos, pero qué más daba ya. Estiró la mano y obligó a Lucas a mirarlo a los ojos.
      Se dio cuenta de que el chico estaba perdido. Sus ojos enfocaban un punto neblinoso. La baba caía de su mentón. Murmuraba palabras que Dan sólo pudo escuchar al acercar el oído a su boca:
      -Todos muertos… todos muertos…
      Lo decía en un horrible tono monocorde, que hizo que Dan pensara en un autista, o en un muñeco a cuerda. ¿Qué le habría ocurrido? ¿Acaso estaba en shock? Pero si un segundo antes había estado corriendo como un poseso…
      -Tiene una conexión muy fuerte con las babosas- dijo una voz a sus espaldas, que pareció adivinar sus pensamientos-. Tardará mucho tiempo en salir de ese estado.
      Dan ni siquiera se molestó en darse vuelta. Deslizó los brazos por debajo de las axilas del muchacho, preparándose para cargarlo otra vez. Entonces escuchó el clic del arma que lo obligó a detenerse.
       -Ya todo terminó, Abel- dijo-. ¿Por qué no olvida esa ridícula pistola?
       -No tengo nada contra ti, Dan. Es así como te llamas, ¿verdad? ¿Dan?- no esperó que respondiera-. Pero quiero al muchacho. Quiero matarlo de una jodida vez. Me hizo la vida imposible durante años. Si te interpones, te mataré a ti también.
       -Pues hazlo, no me importa- respondió Dan, dándose vuelta con lentitud. Señaló el techo y las piedras que caían en interminables cascadas-. ¿No ves que vamos a morir de todas formas? Vamos, dispara, viejo estúpido.
       Abel levantó el brazo y apuntó. Un crujido aterrador, similar al ruido de un trueno, surgió por encima de su cabeza. Alzó la vista a tiempo para ver cómo el techo caía sobre él. En un incoherente y desesperado intento de defensa gatilló el arma hacia el techo, como si pudiera detener el derrumbe con unas simples balas de plomo. Por supuesto que fue inútil: quedó sepultado bajo una montaña de rocas y polvo. Dan levantó al muchacho y se lo colocó en las espaldas. Comenzó a correr. La muerte lo seguía a escasos metros, en forma de estruendosos derrumbes. Se acercaba a un sitio que parecía iluminado por un resplandor verdeazulado. Se estaba preguntando qué diablos sería eso cuando lo recordó: la cápsula de las babosas. La sola idea de acercarse otra vez a esa cosa le produjo repugnancia, pero por otro lado, ¿qué alternativas tenía? Una roca del techo, del tamaño de una lápida (nunca mejor comparación que esa), se desprendió y cayó a escasos centímetros de sus narices. Dan la esquivó de un salto y marchó hacia el recinto de la maquinaria.
      Cuando llegó, su corazón parecía a punto de explotar del cansancio. Sus ojos se abrieron y dejó escapar un gemido al contemplar lo que le aguardaba allí.
      -Oh, Jesús- murmuró.
      Una criatura maltrecha, que parecía perder líquido por diez heridas diferentes, había abierto la cápsula y estaba ingresando lentamente en ella. Al verlo, la cosa se detuvo y unos ojos del tamaño de platos asomaron entre un pliegue de la parte superior del cuerpo. Agitó sus tentáculos, amenazante, y comenzó a marchar hacia él.
       -Estoy cansado de todas ustedes- dijo Dan, de repente furioso. Depositó al chico sobre el suelo y recogió, en el mismo movimiento, una piedra afilada del suelo-. ¡Estoy cansado de todas ustedes, babosas del Infierno!
       Dio dos grandes zancadas y se arrojó sobre el cuerpo de la criatura, que lo aguardaba con sus fauces abiertas.


2


       Al ver al humano correr hacia ella, la babosa se encogió y se preparó para matarlo.
      Pensaba estrangularlo con los tentáculos y luego arrojarlo a un lado. Los humanos eran muy débiles y podían morir en cuestión de segundos.
       (Excepto Quiroga no te olvides de Quiroga)
      Pero Quiroga era una excepción, una honrosa y desconcertante excepción. Había visto que el humano cargaba con Lucas, que milagrosamente aún se encontraba vivo. La babosa se alegró de verlo otra vez. Lucas era el mejor esclavo que habían tenido. Podían usarlo y manipularlo a su antojo y el chico siempre daría la vida por ellas. Quizás las cosas no estaban tan mal como pensaba. Se desharía del humano mayor y se metería con Lucas en la cápsula. Cuando los derrumbes terminaran -y ella quedara completamente curada- quizás podrían salir y fundar una nueva colonia. Había más sobrevivientes por ahí, al menos debía haber diez o más, por lo que no era una tarea imposible. Sólo era cuestión de paciencia y sigilo. Encontrarían un lugar nuevo para vivir, y reclutarían más esclavos humanos para servirles. Ahora sólo quedaba matar al humano y apresurarse a meter a Lucas en la cápsula, antes de que la montaña terminase de caer sobre ellos.
      El humano, idiotamente, corría hacia ella. ¿Pensaba que podría derrotarla con esa piedra ridícula que traía en una mano? Los ojos de la babosa reflejaban seguridad y desprecio. Esgrimió los tentáculos delanteros para sujetarlo y asfixiarlo, pero algo ocurrió. La babosa, irritada, se giró hacia los tentáculos que no respondían. En su nebulosa de aturdimiento y dolor, había olvidado que éstos habían quedado aplastados en el derrumbe de la guarida. No importaba, usaría los del extremo inferior de su cuerpo. No eran tan fuertes como los superiores, pero servían para sus propósitos. La babosa abrió sus fauces para escupir una baba que cegaría al humano durante unos instantes, los suficientes para detenerlo en seco y terminar con su vida.
      Pero entonces, se produjo lo inesperado:
      El humano, dando un terrible alarido -y pegando un salto sorprendente-, se metió dentro de ella y comenzó a escarbar en su interior.
      “Nooooooooo”, chilló la babosa.
      Y comenzó a luchar por su vida.

3

       “¡Te tengo, maldita!”, pensó Dan, en un aullido de locura y triunfo.
       Estaba dentro del cuerpo blando de la babosa, excavando con sus manos y con la piedra afilada, que parecía hacer estragos en la criatura. Hincó la piedra en la carne y la babosa se estremeció como un enfermo aquejado de fiebre. Sintió que algo parecido a un cordón trataba de rodearle el cuello, pero lo apartó de un manotazo. Estaba tan enceguecido por la rabia que no había notado que ya no respiraba, por la sencilla razón de que se encontraba sumergido, hasta la coronilla, en un líquido nauseabundo y tibio. Siguió avanzando y destrozando el interior de la criatura. Extendió sus uñas y rasguñó profundamente una pared elástica y cavernosa; los dedos se le enterraron como en un cuenco repleto de barro. La criatura aulló. Dan esbozó una desquiciada sonrisa y siguió escarbando, mientras la babosa corcoveaba y trataba de desprenderse de aquel inesperado invasor. Dan respondió volviendo a hundir las uñas en los órganos de la criatura. Sintió que algo viscoso latía bajo su mano y entonces lo asió y lo estrujó con todas las fuerzas de sus dedos, como si fuese una lata de cerveza que acababa de beber. La criatura emitió un largo y desgarrador ronquido y su cuerpo entero comenzó a temblar. “¡Por haberte llevado a mi mujer!!”, pensaba Dan, eufórico. “¡Por haber matado a mi amigo Quiroga, y convertir en un cretino a su hijo!”. Ahora sí había empezado a notar la falta de aire, pero no le importaba demasiado. Quería acabar con esa criatura. Aunque él muriera con ella. Siguió escarbando y hundiéndose en la carne de la babosa, hasta que de repente la mano que sostenía la piedra se hundió bruscamente hasta el antebrazo, y luego hasta el hombro. Tanteó del otro lado la superficie dura de la roca y se dio cuenta de que había traspasado el cuerpo de la criatura. Se abrió paso hasta sacar la otra mano y luego la cabeza, y entonces jadeó en busca de aire y tosió. La criatura había quedado inmóvil. Sus tentáculos habían dejado de agitarse y ahora parecían pedazos de alga que había traído la corriente. Dan salió de la criatura y comenzó a reír y a llorar al mismo tiempo. Su cuerpo estaba empapado en una sustancia amarillenta y maloliente, pero él sólo podía reír y llorar hasta las lágrimas. Sabía que estaba histérico. Sabía que había perdido el control de sí mismo. Pero no podía hacer nada para evitarlo.
     Recién cuando una roca lo golpeó en la cabeza y le hizo morder, otra vez, la lengua herida, pudo reaccionar y calmarse un poco. Inspiró una honda bocanada y trastabilló en dirección a Lucas, que seguía tendido en el lugar donde lo había dejado. Ahora las rocas caían de a docenas y golpeaban dolorosamente su cuerpo. Una de ellas le dio en la espalda y lo dejó sin aire por unos segundos. Otra le cayó sobre las cejas y un hilillo de sangre comenzó a correrle a través del ojo. Lucas también estaba recibiendo las pedradas, pero no parecía interesado en protegerse de ellas, ni siquiera parecía registrarlas. Dan miró en derredor y supo que el lugar estaba a punto de derrumbarse. ¿A dónde ir? Estaban atrapados.
      Miró hacia la criatura muerta, y luego más allá, hacia la cápsula abierta. Era hueca por dentro, y algo que parecían ser bolitas de mercurio flotaban en su interior. Se le ocurrió una idea demencial. ¿Y si se refugiaban dentro de esa cosa? Parecía hecha de un material sólido y quizás podría resistir el peso del derrumbe. O quizás no. Como fuere, ¿qué otra salida quedaba? Tampoco había demasiado tiempo para dudar. Sujetó a Lucas por las axilas y comenzó a arrastrarlo hacia la cápsula. Hizo un breve rodeo para esquivar a la babosa reventada y luego se apoyó sobre la máquina, para tomar un poco de aliento. La cápsula vibraba y emitía un vaho helado desde su interior. Vio que las bolitas plateadas retrocedían un poco, como si se sintieran rechazadas ante la presencia del cuerpo de Dan. Debían ser miles y flotaban como pompas de jabón en un día sin viento.
      “Nos matarán”, pensó. “Estas cosas nos matarán”.
      Una piedra de unos dos metros de largo se desprendió del techo y cayó a poca distancia, levantando una pesada nube de polvo que lo hizo toser. Ya no había tiempo para preguntas. Encontrarían la muerte de una forma u otra. Agarró a Lucas por la cintura y lo levantó. El chico, por fortuna, no era un peso muerto, sino que se encontraba en un estado de enajenamiento y había que guiarlo un poco para que se moviera. Hizo que pasara una pierna hacia el otro lado de la cápsula, y luego la otra. El chico cayó dentro de la máquina y de inmediato las bolitas plateadas comenzaron a pegarse a su cuerpo. Parecían atraídas como limaduras de hierro a un imán. Horrorizado, Dan contempló al muchacho desaparecer debajo de las bolitas de metal líquido; esto le recordó un truco que un mago había realizado cierta vez en la tele, metiéndose en una caja de vidrio y siendo sepultado luego por miles de pelotas de tenis. “Esto es una locura”, pensó. “¿Cómo respiraremos ahí dentro?”.
      El truco del mago de la tele, recordó, había salido mal. Habían tenido que romper el vidrio de la caja para sacarlo. Pero aquella cápsula extraterrestre parecía irrompible.
      La piedra que cayó sobre su cabeza le ahorró sus últimas dudas. Dan cayó desmayado dentro de la cápsula y de inmediato las bolitas plateadas envolvieron su cuerpo, acomodándose a su forma y preparándolo para una larga hibernación.
      La cápsula, que poseía inteligencia artificial y podía efectuar un certero análisis del entorno, llegó a la conclusión de que ningún otro ser vivo ingresaría dentro de ella. Cerró la tapa con un movimiento suave y envolvente, como una flor cerrando sus pétalos, y luego se produjo un rápido siseo, correspondiente al sello hermético.
     Instantes después, toneladas de roca y polvo cayeron sobre la cápsula, que resistió sin problemas el aplastamiento y quedó brillando, en una larga oscuridad, durante más de treinta y cinco años…

(Continuará en el epílogo)



23 comentarios:

  1. Fuaa 35 años o.o que genial 😎.
    Que groso dan, pudo hacer lo que Quiroga nunca logró, que es matar a una criatura con sus propias manos ja 😏.
    Por fin murió Abel, parecía inmortal ese hombre, nada lo mataba jaj.
    Muy bueno Mauro espero el final final.

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    2. Primerito jaja y eso que solo entre a ver por las dudas, porque no sabia que hoy publicabas otra vez jaja.

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    3. Era hora de que Dan hiciera algo, ¿no? Bueno, yo creo que sí hizo muchas cosas, fue muy valiente al volver a través del río subterráneo, pero como era un simple contador de hábitos sedentarios y fuera de estado, hizo lo que pudo (más o menos como yo cuando juego al fútbol jaja). Un abrazo!!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Roger reportándose! tsss!! woooowww! sinceramente yo ya había pronosticado un final propio y distinto xD pero este final me dejó con una mezcla de sentimientos encontrados. Felicidad, nostalgia, desesperación, ansiedad, todo eso corroe mi mente como parásitos tratando de comerse entre ellos jaja

    #Ese miniapocalipsis ocurrido dentro de la caverna fue épico, piedras por aquí, piedras por allá, una piedra te saludará.

    # Al fin Dan pudo desquitar toda su ira con una babosa, creo que lo subestimamos, Dan merece una estatua junto a Quiroga y el Fiel Cuco.

    # 35 años? No juegues! Me curiosidad como estarán ahora! Un Dan mucho más alicaído y un Lucas mas adulto (ambos con más barba que el naufrago)

    # Supongo que el día que salgan, Dan se refugiará en algún asilo donde vivirá solo para hasta esperar su muerte. Bueno mientras tanto escribirá en su diario, como una manera de recordatorio, por toda la travesía que vivió aquella caverna. Creará su blog anónimo y la publicará como una historia ficticia. Donde algún tipo aprovechará esa situación y la difundirá de manera escrita convirtendola en un bestseller a nivel mundial, ovacionada por los mejores escritores de la época. siendo luego plasmada en una película que romperá en taquilla (yo solo digo no más)

    # Me pregunto como habrán hecho Dan y Lucas con sus necesidades primarias, (Hambre, sed, Reproduccion?)

    Bueno me guardaré más comentarios para el epílogo donde si podemos decir "FIN"

    Saludos Mauro!

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    1. Jaja genial el comentario del viaje del tiempo, creo que deberías dedicarte a escribir historias de ciencia ficción (o al menos realizar un comic). Con respecto a tu pregunta de cómo hicieron con sus necesidades primarias, me imagino que como se metieron en una cápsula de hibernación no les hacía falta, bueno, es ciencia ficción pura, ya que todavía no tenemos una tecnología similar (aunque las babosas sí). Lo que sí quedó afuera es cómo hacían los otros habitantes de la caverna (Abel, Kathia, Lucas) para comer, me olvidé de ponerlo en la novela, pero bueno, cuando la corrija y la edite agregaré esa parte (es muy asqueroso, lo dejo a tu imaginación). Hay otras cosas que seguramente quedaron afuera o sin explicación, es normal cuando uno escribe una novela por entregas, pero como dije anteriormente, en el proceso de edición se arregla todo jeje. Abrazos!!

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  4. 35 años¡¡¡????

    pero las demás babosas de las que hablo babosin moribundo también sobrevivieron, solo quedaron ellos dos, !!!!35 años¡¡¡ pobre amanda debe haber muerto de hipotermia en ese periodo ....woooo quiero que llegue el viernes :D

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    1. Hola Betsabe, como habrás visto, no llegué a publicar el epílogo para el viernes, pero sí seguramente lo haré el martes. Estoy tratando de escribir el mejor final posible (al menos, dentro de mis posibilidades y limitaciones, seguramente Stephen King lo haría mucho mejor, aunque King, al que admiro mucho, no se destaca precisamente por la terminación de sus libros), y ya escribí tres finales diferentes y ninguno me conformó, por lo que ahora estoy haciendo el cuarto (este creo que finalmente será el elegido). Bueno, el martes nos vemos. Abrazos.

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  5. Hola Mauro.
    Buen final, con catástrofe incluida.
    Y hasta que por fin le ligo una a Dan!!!
    Con mordida de lengua y todo, salió airoso de un enfrentamiento.
    A esperar el viernes para poder saber si logran sobrevivir en la capsula, porque adentro estarán bien por 35 años, no? Pero como harán para salir con las toneladas de tierra y piedra que tienen encima??????
    Y Amanda? Qué pasó con ella? Como que me perdí y no entendí si murió o sobrevivió al hundimiento de los alrededores de la casita junto al rio subterráneo.
    El derrumbe de la caverna fue total? Murieron todos los humanos?
    La babosa dijo que habían quedado como 10 de ellas, se reorganizarán?
    Y el perrito que jugaba con Cuco, que fue de él? Muchas preguntas.
    A esperar el epilogo.
    Un abrazo.

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    1. Hola Eduardo, gracias por comentar a pesar de tus 3 horas diarias de sueño jeje.
      Habrá respuesta para todas esas preguntas en el epílogo, excepto para una: ¿qué le sucedió al perrito que jugaba con Cuco? Esa me hizo reír bastante, porque ¡me olvidé por completo de él! Son cosas que pasan cuando uno escribe algo tan largo y lo publica sobre la marcha. Pero bueno, como dije más arriba, todo tiene arreglo y en el proceso de edición al que someteré esta novela se corregirán todos los errores y se mejorará, en la medida de lo posible, el conjunto entero de la novela.
      Muy seguramente el martes publique por fin el epílogo. Será un poco largo, así que a preparar los ojos. Abrazos.

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  6. kyaaaaaaa que finalll por sierto traigo malas y buenas noticias
    1:juonkiku APRO.......VOOOOOOOOOO LA PRUEVA DE LENGUA KYAAAAAAAA oigan amigos fiesta en mi casa kyaaaaa no trengo amigos mmmm oigan tosdos los que esteen leyendo aqui fiesta en mi casa
    2:kyaa me queda un dia para que se bloquee mi compu y juon kiku tendra que irse pero no olvidare los buenos recuerdos y los buenos momentos aunque nadie me conose T-T chotto matte kudasai el martes voy allevar la compu ala escuela tal vez me la van a desbloquee y JUON KIKU REGRESARA por si acaso un abraso de oso panda
    (cambiando de tema)
    3:nazeka? nazeka? NAZEKA? mauro-chan (porque) mataste a cuco-chan a quiroga-san y aaa ah liana-chan y aaaa abel no inporta me ubiera gustado que venga un shinigami y se lo llebe al infierno mauro-chan me gusto mucho tus historias y no cambies (aunque me dijiste que ibas a cambiar pero insisto ) y mauro-onisan no te voy a poner el significado de onisan gomen nasai gomen nasai por ocupar mucho lugar con esto y no te enojes por lo de mauro-chan y mauro-onisan SAYONARA O TAL VEZ HASTA EL MARTES SAYONARA JUON KIKU

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    1. Hola Juon, qué mala noticia la de la compu, bueno, confiemos en que la desbloqueen y te la dejen usar para seguir leyendo este blog (y visitar las páginas de animé o lo que fuese que hagas con la computadora). Como argumento, deberías decir que quieres la computadora para leer un blog que te tiene obsesionada, te encanta leer, vas a comprar muchos libros el fin de semana y todo gracias al blog que conociste gracias a la computadora. Puedes dejar que tus ojos brillen un poco al decir esto. Creo que convencerá a las autoridades de la escuela para que te la desbloqueen.
      Bueno, muchas gracias como siempre por escribirme. Un abrazo.

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  7. como siempre un maravillozo capitulo nunca nos desepcionas.

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    1. Ok, Anónim@, me alegra que te haya gustado. Espero que el epílogo te guste también. Abrazos.

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  8. Solo una duda, ¿Quiroga era militar o policía?

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    1. Las dos cosas, primero fue militar, y luego policía.

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  9. Excelentes historias! Estoy comenzando a leer tu blog y para ser sincero no he visto una historia k me desagrade. Escribes excelente. Estare seguido por aquí. Saludos desde veracruz. Juan carlos

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    1. Bueno Juan Carlos de Veracruz, muchas gracias por tus palabras!! Hay unas cuantas historias aquí, y algunas son bastante largas, así que tienes horas de entretenimiento. Un abrazo.

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  10. Hola, este capítulo me dejó sin aliento. Te escribiré mi opinión extendida en un correo personal.
    Eres super!!!

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  11. ¡!Genial! este cierre quedó más bien como para una segunda parte que para un simple epílogo, claro que aún debo leerlo. Y por cierto tuvo bastante suspenso, creí que no lo lograrían, menos mal sobrevivieron (¿o no?).

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    1. Sí Gillian, aunque no te olvides que falta el epílogo!! Saludos...

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